2 de noviembre de 2006

Señoritos de antaño

—Ésa de atrás soy yo...
—¡Anda ya!
—.... y el que besa mi mano, George Clooney.
—Vamos, anda.
—Conste que el que asoma no es Santiago.
—Anda, que lo que hay que oír.
—¿No tienes una expresión favorita que no incluya «anda»?
—Que te zurzan, Maru. Tú sólo has visto a George en los anuncios de Martini.
—Bueno, ¿y qué? Podía colar. Al fin y al cabo, a la señora no se le ve la cara y pensé que...
—¿Que qué?
—¡Que era más verdadera esa foto que la de la portada del Hola!
—En eso te doy la razón...

¡Hola!
Algo huele a podrido en el reino de la reina del azulejo. Se hace una foto con George Clooney y, a), no le mira a la cara, cuando todos dicen que es irresistible, y b), parece que ella no estaba allí y la han pegado encima. ¿Como lo de Franco en las fotos con Hitler, que las retocaron después para abrirle los ojos? Pues parecido, porque aquí la Preysler está tan retocada que se le están quedando los ojos...

—¡Como dos puñaladas en un tomate!

Exacto. Ya sé que mezclo dos tipos de retoques, los del cirujano estético y los del mago del Photoshop, que es ese programa informático que ha abierto horizontes a nuestras famosas. Pero, qué quieren, entre los unos y los otros, la Preysler parece un espíritu en su propia casa. Es como si la gente se hiciera fotos normales y luego la pegaran a ella...

... y luego están esas otras fotos en las que Clooney sale con las hijas de la Preysler, y con Pedro Almodóvar que no sé qué pintaba allí, y luego todos en sillas pegadas a la pared viendo cantar flamenco a una señora con transparencias que no pinta nada en ese ambiente, que se nota que habían terminado la cena porque aún se ven los restos de comida en la mesa, y Cayetano Rivera, que le habrán invitado porque queda decorativo en las fiestas, como señoritos de antaño...

... y Boyer desaparecido. ¿Dónde está? Y la «espectacular piscina de invierno del chalé», ¿quién la ha pagado? Y los socialistas de antaño, ¿qué hacen, miran para otro lado?

—La envidia habla por ti.
—Y tengo endibias en la nevera.
—Ja, ja, ja.
MariPepa, no me calientes.

Lecturas
Además, la revista, tan cuidadosa ella, comete esta semana un desliz imperdonable. Podían haber reservado algo del cuidado que derrochan para que la Preysler parezca de porcelana,  y ponerlo en el mini reportaje que dedican a la hija ladrona de bancos de Paco Marsó. Porque junto a una foto de la tal Diana Patricia con su marido, y otra en la que aparece con su papá y con la mujer de su papá, Concha Velasco, y al lado de unas declaraciones de la actriz, colocan ¡la publicidad que Concha hace de unas toallitas íntimas! «Con Indasec sigo siendo yo», podemos leer, «... unas compresas únicas para las pérdidas leves (...) y sigues llevando la vida de siempre. ¡Compruébalo!».

—Hija, qué mal gusto.
—Habiendo tampones...
—No, me refiero a lo de poner esa publicidad en esa página.
—También, sí.

Semana
Y luego está la princesa Leonor, que cumple un año, ocasión que las revistas aprovechan para vooooolver a sacar oooooootra vez todas las fotos que le han hecho en este tiempo, y para publicar de nuevoooooo las fotos mil veces publicadas de sus padres, qué hartazgoooooo...

Descubrimos, eso sí, detalles fundamentales de su corta existencia: que nunca ha llorado en público, como si conociera su «oficio»; que duerme en una habitación azul y beige, pero que pronto la pasarán a una rosa; que no le han hecho todavía agujeros para los pendientes...

—Es que antes era fácil, mamá, pero ahora no. ¿Cuántos, uno en cada oreja o más? ¿También en la nariz? ¿Y en la ceja? ¿O en el labio superior?
—Ese piercing que te pusiste en el ombligo se te ha debido infectar, hija, porque deliras.

Diez Minutos
Y luego después más tarde está Julián Contreras, exprimiendo la vac... digo, hablando de su libro. «Mi madre era la Marilyn Monroe española», afirma en un alarde lírico. Sólo que en las fincas de toros no suele haber rejilla de metro... ¿Estará pensando en vender los derechos de su vida a Hollywood? Y si su madre estuvo liada con un presidente, ¿podría hacer el favor de decirnos cuál? Aquí, entre el estatal, los autonómicos y los de clubes de fútbol, que mandan más que muchos políticos, hay cartel para elegir.

Por cierto, que la hermana de Carmina y tía de Julián, Belén, cuenta lo suyo en ¡Hola!. Yo creo que esta familia va a entrar en el Guinness de los récords: la que más exclusivas vende por minuto.

Cambio de asunto. Salen en las revistas de esta semana las fotos (que ya hemos visto por la tele) de Esperanza Aguirre vestida de «hada madrina», dicen. No sé por qué se armó semejante follón cuando Carmen Calvo apareció como apareció, y sin embargo todos asumen como normal que Doña Espe (que desde mi punto de vista es más madrastra que hada) se vista de bandera madrileña. Aunque lo que a mí me llama la atención es que nadie se pueda vestir con los modelos de Ágatha Ruiz de la Prada, la diseñadora que ha cambiado el concepto «abalconé»: antes eran sujetadores que dejaban asomarse al pecho, ahora son vestidos con macetas floreadas en la sobrefalda. 

En fin. Que dicen que «Penélope Cruz podría protagonizar la próxima película de Woody Allen». Vale, Y yo podría ser hija del Marqués de Santo Floro, pero no lo soy. Y Santiago podría ser George Clooney, pero tampoco. Les dejo, que en la cocina la coliflor podría ser de Bruselas y está que no mea.

—¡Maruja!

Por lo que le voy a comprar unas compresas de esas.



mlimon@divertinajes.com
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