26 de octubre de 2006

La señorita Carapaper y yo

Estamos más que hartas: estamos harrrrrrtas. Bien es cierto que ella lo está del niño Simpson y yo de la prensa rosa, pero el hartazgo, también conocido médicamente como hartazón y en mi casa como hartura, es el mismo. Mírenle la cara a ella, porque yo la mía sigo guardándola celosamente de las miradas indiscretas.

¡Hola!
Si les digo la verdad, me acerqué al quiosco como hago todas las semanas, para castigo de mi bolsillo primero y de mi alma pecadora y cotilla después. Y vi la portada del ¡Hola!. Y leí que querían enseñarme « la magnífica casa de Carmen Martínez-Bordíu y José Campos en Santander».

—¡Eso sí que no! —grité, incapaz de contenerme.
—Vísteme despacio que tengo prisa —replicó Domi, parapetado tras una vajilla portuguesa que regala o así un periódico.
—¿Perdona? —pregunté.
—Creí que estabas jugando a las paradojas...
—Pues no.
—Pues sí... que estamos bien.

A Domi se lo perdono casi todo, porque vivir en un quiosco en estos tiempos de la mercadotecnia no es nada fácil.  Antes vendía periódicos y revistas; ahora, lo suyo parece un todo a cien (platos, vasos, zapatillas, bolsos, camisetas, libretas... ¡hasta el disco de Bisbal!) con objetos que traen, de regalo, un diario o un colorín.

—Perdona —en esta ocasión lo pedí, no lo pregunté—. Es que me ponen enferma. ¿Para qué quieren que conozca la casa de este par de inoperantes? ¿No es suficiente con que la pague?
—¿Les pagas la casa?
—Osús qué joder, ¡y tú se la pagas también! ¿No han pasado estos por la televisión pública para hacer caja?
—Es una manera de verlo.
—Es la única manera de verlo. A mí, que en la charcutería me sisen en la báscula no me gusta, pero es algo aceptado incluso por la literatura popular.
—Hija, qué nivel de razonamiento político.
—Oye, que cuando digo «literatura popular» no me refiero a los folletos del PP, ¿eh?
—¡Ah!
—Pero que me roben estos tipos a cara descubierta y con la bendición catódica...
—No das puntada sin hilo, Maruja.
—Vaya, que no me las compro.
—¿El qué?
—Las revistas.
—¡Cojo... piiiii! Te enfadas con ellos y me castigas a mí.
—Por el mismo precio, te invito a un bocadillo de calamares y una caña.
—Hecho.

Y eso hemos hecho. Olvidarnos de las publicaciones glamurosas y meternos un bocata entre pecho y espalda. Luego, claro, me he tenido que sentar a escribir esto. Entonces, he tenido que llamar a MariPepa, que maneja la interné, para que me ayudara porque ahí todo es gratis..

—Pues que sepas que en sus páginas güeb no cuentan mucho, la única que tiene más contenidos es ¡Hola!, pero hay que pagar.
—Lo que sea gratis, MariPepa. Yo soy capaz de sacar punta a un hilo.
—El refrán es: no dar puntada sin hilo.
—El refrán será como sea, pero yo sé lo que me digo. ¿Qué ponen?
—En la de ¡Hola!, que van a tener hijos  Julio Iglesias y Miranda (el quinto), Paz Vega y Orson Salazar (el primero), Kate Moss y Pete Doherty (también el primero) y Kitín Muñoz y Kalina de Bulgaria (igualmente, el primero).
—¡Joder!
—Bueno, es la consecuencia de eso.
—Era una expresión de asombro, MariPepa. Lo de Julio Iglesias es de récord, aunque a su edad, más que hijos tiene nietos. Claro, que a su edad también acaba de tener una hermana. Paz Vega está en edad, aunque ya debe ser primípara añosa, como Kalina de Bulgaria. De ésta lo que me preocupa es el nombre de la criatura: ¿cómo pueden llamar al bebé dos personas que responden como Kitín y Kalina? Mis Nancys y los Geyperman de mi primo Javier tenían nombres más sensatos. En cuanto a la modelo y el colocado... menos mal que en estos casos no hay que superar pruebas de aptitud. Sigue.
—También en ¡Hola!: Isabel Preysler...
—Siendo la Preysler, ¿dónde si no?
—...  con Miguel Boyer y el alcalde de Madrid, con su mujer, acompañaron al matrimonio Fernández-Tapias en el cuarto aniversario de su boda.
Gallardón: dime con quién andas... y te diré por qué no te voy a votar.
Semana
—En la página web de ¡Hola! ya no pone nada más del número de esta semana. En Semana...
—Pero, ¿no has dicho que no ponía nada más?
—Empiezo de nuevo. En la página web de Semana, pone: «Matilde y Máxima, princesas amigas».
—¿Y?
—No sé, lo pone Semana.
—¿Qué más pone?
—«José Coronado y Lina Morgan, homenajeados en Valencia».
—¿Juntos? ¿Por las mismas razones?
—Al parecer. No creo.
—No salgo de mi apoteosis. ¿Algo más?
—«Julián Contreras, a corazón abierto.»
—¿Le han operado?
—No, mujer, es una metáfora. Quieren decir que se sincera.
—¿Gratis?
—Parece...
Diez Minutos
—... sí, parece que me quiere extrañar. Vámonos a Diez Minutos, anda.
—uve doble, uve doble, uve doble, diezminutos punto es. A ver... Rosa Villacastín entrevista a Julián Contreras. El niño hace publicidad de su libro.
—Chicha, MariPepa, necesito chicha.
—A ver... Dice la Villacastín que el chico es « Alto, fuerte, de mirada penetrante»...
—Vaya, que tiene los ojos como dos puñaladas en un tomate.
—Que «habla con la experiencia de quien le ha tocado vivir muchas vidas, ninguna propia»...
—Para mí que esta parte la ha sacado de un libro de Corín Tellado. ¿Y él, qué dice él?
—Pues cuando cuenta de qué ha vivido estos años desde la muerte de su padre...
—Contesta que ha vivido del cuento, y que como le ha ido bien, ahora ha decidido vivir de un libro, porque los cuentos son demasiado cortos.
—Algo así. Dice que intentó varias cosas, pero que no salieron, y que desde hace un año se dedica a la inversión en proyectos americanos, lo que requiere mucha concentración y tiempo.
—¿Proyectos americanos? ¿Ve las series de televisión o qué?
—Y que fue entonces cuando conoció a Celina, la esposa de Rafael de Los Panchos. Que ella le sugirió la idea del libro y que es ahora cuando empieza a notar un olor distinto en el aire...
Félix Rodríguez de la Fuente se lo hubiera explicado con pelos y señales: el olor de la carroña. Pasa de revista, que me descompongo. Además, me tengo que ir porque en la cocina la campana extractora ha dicho que quiere que le aumentemos la potencia para ser campanario, porque con tanta fritanga no da abasto.
Lecturas
—Sólo queda Lecturas y, la verdad, en su página no cuentan casi nada. Sólo titulares. Que Carolina de Hannover ha estado en Madrid.
—¿Quién es esa?
—¿Quién es quien?
Carolina de Hannover...
¡Carolina de Mónaco!
—Hija, pues que la llamen como la conocemos, porque por Carolina de Hannover, en mi diccionario de inanes, no me viene nada. ¿Y qué ha hecho en Madrid?
—Te leo: «La princesa, de 49 años, aprovechó su estancia en la capital para reunirse con sus amigos españoles».
—Claro, no va a venir a Madrid para reunirse con sus amigos coreanos, si es que los tiene. ¿Y quiénes son?
—Para saber eso, Maru, tendrás que comprarte la revista.
—¡Maldición!
—Si es que nos queremos independizar de ellos pero son parte de nuestras vidas.
—La parte teneb-rosa, sí. Gracias, Mari.
—A mandar, Maru.



mlimon@divertinajes.com
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