12 de octubre de 2006

¿Usted le compraría un coche usado a esta mujer?

Hace años, ...

—Uy, uy, uy, qué mal rollito.

... cuando Carlos Menem era candidato a la presidencia argentina, ...

—Uy, uy, uy, qué mal rollito.

... apareció una foto suya en calzoncillos, encima de una cama, jugando con un perro. Creo que era así, aunque los detalles están borrosos en mi memoria. Lo esencial no, eso permanece grabado de manera indeleble: Menem, candidato, en la cama, en calzoncillos. Y alguien, no sé si político rival o periodista inquisitivo, preguntó al respetable, a la sazón electorado: ¿Usted le compraría un coche usado a este hombre?

—Impresionante documento de memoria.

Diez Minutos
Santiago, que no tiene nada mejor que hacer que apostillar todo lo que escribo. El caso es que me he acordado de lo que les cuento al ver la foto de Belén Esteban en la portada de Diez Minutos. Respondan con sinceridad... ¿Se lo comprarían? «No, no, noooooooo» me parece oírles decir.

—Las sicofonías del Palacio de Linares son una pamema comparadas con tus alucinaciones auditivas, Maru.
—Es una licencia poética, Santi.
—Así cualquiera. Eso es jugar con ventaja. O sea, que si te hubiera convenido, hubieras escrito que oías voces diciendo sí.
—Sí. Pero ya no es que me convenga o no. Sinceramente: ¿se lo comprarías?
—No, pero tampoco veo los programas en los que sale en la tele y sin embargo los vecinos de la escalera hacen la ola en cuanto muestra la jeta. La tienen, no sé, por la Robin Hood catódica.

Ahí me han dado. Pero no me quiero desviar de lo esencial. La portada de Belén sirve para que sepamos que ya no quiere tener más hijos (candidatos a semental, abstenerse de mandar currículos), que su nuevo representante es Amador Mohedano (sí, el hermano y representante de Rocío Jurado: lo que va de ayer a hoy) y que le han ofrecido hacer teatro (como si hasta el momento presente hubiera hecho otra cosa). En fin. Que tiene una vida nueva. Ya no me importaba la vieja, como para interesarme por esta otra.

Lecturas
[Receso. Ortega Cano, que esta semana copa decenas de páginas porque ha hecho el camino de Santiago, aparece en ¡Hola! en la cama, en calzoncillos, con el sombrero y el bastón de peregrino al lado de un ejemplar de Diario de Burgos. Y no, tampoco le compraría un coche usado, ni siquiera uno nuevo. Vergonzoso cómo exhibe su dolor y el amor que, no lo dudo, siente por sus hijos. Estos niños, ¿no deberían estar en el colegio y alejados de los focos?]

Hablando de mujeres con encanto... Todas las revistas, todas, sacan una foto de Gema Ruiz vestida de bruja. Alguna se refiere a ella como «una brujita muy buena». Afuera aparte el hecho de que el disfraz le viene de perlas (saquen ustedes sus propias conclusiones), propongo a los modistos que vistan de arpías a todas y todos cuant@s aparecen en los programas esos del corazón, donde personajillos de dudosa ralea se reúnen en torno a un caldero para hacer brebajes con las vísceras y los sentimientos ajenos. Porque el hábito no hace al monje, pero ver a las Patiño y compañía, a los Mariñas y demás, así vestidos nos ayudaría a aclararnos las ideas.

Que las tenemos muy confusas. Alguien nos informa de que Blanca Fernández Ochoa está «contra el cáncer». ¡Sólo faltaría que estuviera a favor! ¿Se imaginan? «¿Usted qué opina del cáncer?» «Pues yo soy partidaria.» Claro, que a mí se me acercó una vez un maromo en la calle y me pidió que firmara «contra las drogas». Y yo le pedí que especificara cuáles, porque de algunas soy muy partidaria. En fin.

Semana
Ahora mismo necesitaría un chute de Tranquilín forte para reponerme de la taquicardia sufrida tras ver la portada de Semana, en la que Raquel Mosquera, su marido y su niña se muestran felices y retozones en una playa desierta. ¡Vaya tetas!

—No dirás que te sorprende. Raquel siempre ha sido una mujer potente...
—Me refiero a las del marido.

Él dirá que son pectorales, pero yo creo que un sujetador con aros no le sobraría... Raquel mientras tanto declara que no quiere tener más hijos (hija, qué manía): «Soy una madre muy pesada. Tengo mamitis». Por mí, como si tiene otitis, o gastroenteritis. Me interesa tanto como lo que nunca vi.

¡Hola!
Pero, una semana más, la palma se la lleva ¡Hola! que, en portada, anuncia «Las imágenes más esperadas. Inés Sastre nos presenta a su hijo, Diego». No sé quién esperaba estas imágenes, pero yo no había notado ninguna comezón, y puedo decirles que cuando mis hijos se retrasan por la noche, me desespero.

Declaraciones de Inés: «Teresa de Calcuta dijo algo genial: “Los niños son como las estrellas: nunca hay demasiados”. Por supuesto que me gustaría tener más hijos». ¡Menos mal! Belén, Raquel, tomad nota. Aunque... No voy a hacer un comentario de texto, pero sí me gustaría apuntar que con la pasta que tienen la señora Sastre y su marido, sí, pueden tener todos los hijos que quieran. Y todas las niñeras que necesiten para cuidarlos, faltaría más. En cuanto a la frase de Teresa de Calcuta, por lo menos es bonita... no como la que en la misma revista Chabeli Iglesias dice que le decía su abuelo y que nunca olvidará: «¡Mi niña, mi niña, cada día me recuerdas más a tu madre!». ¡Pues vaya porquería de frase! ¿No podía acordarse de otra?

Yo me acuerdo de una que repetía mi madre: «Mejor es quedarse para vestir santos que desnudar a borrachos». Luminosa.

Otro inoperante, Carlos Larrañaga, se ha embolsado unos dinerillos vendiendo la exclusiva de su boda. «Hemos querido casarnos en “petit comité”, pero lo íntimo no quita lo romántico», declara la feliz pareja. Ni lo romántico, ni lo económico. Las fotos son tan patéticas como patético debió ser el bodorrio, pero lo peor es el «banquete nupcial para dos en la intimidad de la gran “suite” de un hotel de Madrid». Busco «banquete» en el diccionario: «Comida a que concurren muchas personas para celebrar algún acontecimiento». Hay exclusivas perfectamente prescindibles, y ésta es sin duda una de ellas.

Acabo, que en la cocina el jamón ibérico está reclamando sus derechos sobre un paquete de presunto portugués que me trajo el otro día mi cuñado, junto con unas toallas.

Carmen Morales, la hija de Rocío Dúrcal, reaparece convertida en «musa publicitaria» de una firma de «pequeños electrodomésticos». Que no digo yo que no sea digno, pero para ser considerada nada más y nada menos que «musa», los electrodomésticos deberían ser grandes, o medianos. Yo, por si las moscas, me pido el título de musa de mi sandwichera. Y a ver qué pasa.

Un último apunto. Nos cuentan que la Princesa de Asturias desarrolla una «intensa actividad» porque «ya tiene agenda oficial propia». ¡Qué mayor! ¿Qué pasa? ¿No le daba el presupuesto para comprarse una Finocam de toda la vida, y se hacía un lío con las citas de trabajo?



mlimon@divertinajes.com
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