11 de agosto de 2006

El bucle

Llevo un rato colapsada aquí. ¡Hola!, página 40. Tamara Falcó, Ana Aznar, Alejandro Agag, el hijo de Tita, la novia del hijo de Tita, todos disfrazados de jipis en una fiesta ibicenca. ¡Por la era de Acuario! ¡Que venga el guionista de Hair y los despeine! ¡Por el Flower Power!

—¿Eso qué es? ¿Un nuevo suavizante?

Santiago, ese realista con los pies firmemente anclados en la vida de barrio. Dios lo bendiga, porque había entrado en un bucle y no encontraba la salida de emergencia. Pero es que los citados y algunos otros asistentes al jolgorio son al espíritu jipi lo que Bush al movimiento pacifista: un error de casting.

—Bueno, a ver si Ana Aznar convence a su padre de que es mejor hacer el amor que la guerra.
—Pero si hace dos días estaba pensando en bombardear el Líbano.
—Sería con mensajes y flores, seguro.

Diez Minutos
En fin, hijos míos. Estoy empachada de famosos en vacaciones, familia real de vacaciones, Gonzalo y Eugenia de vacaciones, las mismas fotos con distintos collares.

—Los mismos perros con distintos collares.

Pa ti la perra gorda, Santiago.

Fotos y más fotos y venga fotos de Elsa Pataky con Adrien Brody, «un amor que crece cada día»... mejor les iría si creciera ella, que se ve obligada a llevar unas sandalias de cuña que parece que va de puntillas. Dice Semana que él se muestra «muy cariñoso con la ex de Fonsi Nieto». Y me pregunto yo si Brody sabrá acaso quién es Fonsi Nieto. Fonsi what?

Lecturas
Elogios y más elogios de la novia de Alberto de Mónaco, a la que fotografían luciendo espalda con un traje doblemente escotado que dejaba al aire lo que, piadosos, en Lecturas llaman «su potente espalda de nadadora»: un trozo de muro capaz de contener un tsunami que se abatiera sobre el principado.

Imágenes y más imágenes de Paula Echevarría entusiasmada en un concierto del su marido. «Paula Echevarría, la mejor fan de Bustamante», titula Semana. Aunque lo misterioso viene en el subtítulo: «Tras su percance en el tobillo y su boda en Covadonga». ¿Cómo debo interpretarlo:

¡Hola!
a) ¿Hay que leerlo todo seguido: «Paula Echevarría, la mejor fan de Bustamante tras su percance en el tobillo y su boda en Covadonga» y colegir (mita tú, qué vacabulario) que antes de su percance y su boda no era fan?

b) ¿O hay que pensar que el autor del subtítulo tuvo un apretón, abandonó el lugar de trabajo con la labor a medias y, a su regreso, se olvidó de completar la frase?

Eso... ¡nunca lo sabremos!

Y mientras estos enigmas se nos plantean en las páginas 104 y 105, en la página 91 nos informan de que Elena Tablada, ya saben, la novia de Bisbal, ha ido de compras con su abuela. Notición que te cag... vaya, como el del subtítulo. «El cantante —añaden, refiriéndose a Bisbal— ultima su disco que saldrá en septiembre. Será su primer trabajo en inglés». Y me pregunto yo cómo se dice Avemaría en inglés...

—Eiveimeiaira...
—¿Y bulería?
—Biuleriaye...
—¿Y Almería?
—Elmauraye...
—¿Tú estás seguro de lo que dices, niño?
—Mama, que me cateen el inglés si te miento.
—Te lo catearon en junio.
—La profe, una resentida.
—No me digas más: reyseyntaidei.
—...cisamente.

Semana
En fin, que no hay nada muy original. Pero, como el que la sigue y la persigue la consigue, al final de la última revista, o sea, en terminando Semana, me he encontrado con una entrevista con Miguel Ángel Blanco en la que el actor y cantante (abróchense los cinturones) dice: «En mis amores siempre han estado presentes versos ajenos entre mis palabras».

«En mis amores siempre han estado presentes versos ajenos entre mis palabras».

La construcción de la frase me desorienta; el fondo de la misma de despepita. ¿Se declara tipo: «¿Quieres que vayamos mañana a un panal de rica miel donde cien mil moscas acudieron y por golosas murieron presas de patas en él»? ¿O será más bien modelo romántico: «Tienes unos ojos azules preciosos. Su claridad suave me recuerda el trémulo fulgor de la mañana que en el mar se refleja»? Aunque tal vez te pongas picarón: « Quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos». ¡Ay, pillín! Yo también sé mezclar versos ajenos entre mis palabras:

¡Ay mi niño, tan fulero!
Tan morenito y galán,
tan guapo y tan pinturero...
no eres nada original.




mlimon@divertinajes.com
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