4 de agosto de 2006

El monocultivo de lo obvio

Ustedes que me soportan saben que llevo semanas quejándome de lo tediosas, yo aún diría más, lo tediosas que están las revistas cardiovasculares. Todas hablan de lo mismo, ilustrándolo con idénticas fotos. Cada poco amenazo con dejar de comprarlas, pero yo, como aquel legendario Felipito Tacatún, sigo, porque la esperanza es lo último que se pierde.

Maru, el tono testimonial no te va.

Hijo, luego dices que soy fácil de encasillar, ¡pero si es que me encasillo sola! En fin, Serafín. Que yo no dejo de acudir al quiosco, aunque sea tarde y con los chuzos puestos, en la seguridad de que mucho más temprano que tarde, los cardiólogos me sacarán de mi letargo. Y este viernes, por fin, ha habido milagro.

«Genoveva Casanova ante un nuevo reto».

¡Hola!
He de confesar que me ha costado percatarme de quién se trataba. Y no me refiero sólo al hecho de que sea difícil identificarla, con tanto efecto especial como le han aplicado. ¿Quién es esta señora estupenda y lánguida? ¡Acabáramos! La nuera de la Duquesa de Alba, la mujer de Cayetano... «¿Un nuevo reto?», me he preguntado. «Y yo sin saber que había afrontado otros antes?».

La vida te da sorpresas. Esta mujer va a protagonizar un nuevo reto. Sí, pero ¿cuál? ¿Se habrá acaso visto forzada a cambiarles los pañales a sus mellizos sin la ayuda de la nanny? ¿Tendrá que comprar lencería fina y hablar por el móvil al mismo tiempo? De momento, en tanto afronta y no el desafío, se ha ido (gastos pagados) al mejor hotel de París donde ha posado (cobrando, claro) como si fuera la nueva Claudia Schiffer vestida, calzada, peinada y maquillada (gratis total) por no sé qué estilistas de prestigio. Pobres chicas las que tienen que servir... para florero de lujo.

Señores de ¡Hola!: entiendo que el calor afecta al normal funcionamiento de las neuronas, pero ¿de verdad les parece que la tal Genoveva tiene algún reto que afrontar? Peor aún: ¿leen esto que ustedes mismos han escrito, y que yo paso a reproducir, y no se sonrojan?

«Cayetano forma parte de la élite mundial de la hípica, deporte para el que es imprescindible una gran dosis de valor».

¿Valor? Pues como no sea que antes de concursar se hincha a chocolate... Valor requiere la vuelta al mundo de vela en solitario, ascender al Everest sin oxígeno, llegar a fin de mes con un salario mínimo interprofesional y dos hijos... pero vivir como un maharajá por ser hijo de la terrateniente más grande de España, eso es cuestión de potra. Y cuando digo «potra» no hablo de hípica...

Semana
Insisto, debe ser el calor, devastador para el sentido común. En la misma revista nos brindan uno de sus habituales y ofensivos reportajes tipo «yo soy rico y presumo de mi riqueza». En esta ocasión, nos llevan de visita al yate de Roberto Cavalli y su mujer, Eva. «Tengo mantas de marta cibelina y terciopelo en los sofás en pleno mes de agosto, porque cuando miras a la Luna hace frío, Para mí, el exceso nunca está de más», dice ella. Hay declaraciones que se comentan solas.

Pero es que luego viene la presunta periodista, Nana Bozatti (recuerden este nombre) y le hace una... una... llamémosla pregunta, para entendernos.

«Eres una mujer muy bella y de gran encanto, con tus blusas negras, tu pelo rubio, tus increíbles joyas. Tal vez, pareces una pirata que celebra el lujo y la opulencia. ¿Es por eso que has querido darle al yate el sabor de un estupendo traje de noche?»

¿Me he perdido algo? ¿Quién ha sido el jefazo de ¡Hola! que ha dado el visto bueno a este derroche de baba y servilismo? Imagino que la tal Nana dormiría en el barco aunque fuera en el bote salvavidas, porque si cae tan bajo será a cambio de algo, las sobras por lo menos.

Es que, a veces, los de ¡Hola! (esta semana están ofensivos, qué quieren que les diga) se creen que somos tontos. Sacan ¡otra vez! a Carmen Martínez Bordiú, «una feliz ama de casa de compras en el mercado». Y va la tía y dice: «Nunca había hecho esto antes, pero puedo asegurar que ahora que lo estoy haciendo, me encanta». Y yo voy y me lo creo. Las dos cosas: que nunca había ido antes al mercado, y que le encanta. ¿Me puede alguien explicar por qué tenemos que prestar atención a esta panda de botarates tumefactos? ¿A estos badulaques insipientes? ¿A estos estólidos estultos?

Lecturas
Maruja, contente. Que además no entendemos lo que dices.
—Es que me altero, Santiago. Porque celebramos a los personajes equivocados. ¿Por qué Lecturas humilla la testuz ante «Alberto Cortina y Elena Cué. Marineros de Lujo» y se deshace mientras cuenta que «Se han instalado en una súper mansión cerca de Soller» cuando algunos piensan que él debería estar instalado desde hace tiempo en Soto del Real?
—¿Dónde está esa urbanización?
—¡La cárcel, Santiago, la cárcel!

Diez Minutos
Me están saliendo unas críticas airadas... Y, si les digo la verdad, casi que prefiero hablar de Belén Esteban. La cual, según las revistas, ha felicitado a Jesulín y María José porque, ustedes ya están al tonto...

—Al tanto...

Yo sé lo que me digo, de que van a ser padres por segunda vez. Los periodistas parecen extrañados de que Belén esté contenta... ¿Cómo no va a estarlo, si cada vez que su ex protagoniza una noticia ella se forra paseando de plató en plató contando sabe Dios qué? En Belén, una noticia procedente de Ambiciones provoca algo parecido a lo que el presidente de Repsol debe sentir cuando le anuncian el descubrimiento de un nuevo yacimiento petrolífero... lejos de Bolivia.

En fin. Me voy ya, que en la cocina una cebolla ha dicho que ella capas sí, pero españolas, como las de Ramón García.

Sepan ustedes, por si les ayuda a conciliar el sueño en estas noches inflamadas de agosto, que la armonía mundial está más cercana: Joaquín Cortés ha plantado un árbol por la paz. La comunidad internacional debería tomar nota: eso sí que es coraje, y no lo de un casco azul en zona de conflicto.

Y sepan también que seguimos necesitando un reciclaje urgente para los piedefotistas anclados en el monocultivo de lo obvio. ¿Me quieren explicar por qué al pie de una foto en la que aparece el niño Cashiraghi, Andrea, cogiendo de la mano a su novia Tatiana y acercando su cabeza a la de ella, alguien considera necesario situar un pie de foto en el que se nos explica: «Andrea coge de la mano a Tatiana y acerca su cabeza a la de ella»? Porque si fuéramos ciegos y no pudiéramos ver la instantánea, tampoco podríamos leer el texto... A lo peor es que han decidido que es la única manera de ejercer un periodismo contrastado e irrebatible. Pero están en un horror: que se lo pregunten a Nana Bozatti.



mlimon@divertinajes.com
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