29 de julio de 2006

Mil perdones

Mejor aún: que sean dos mil. Porque tienen ustedes razón, una vez más llego tarde. Sólo que esta vez, tengo una buena excusa. Mejor aún: que sean dos.

-Me enferma la boda de Busta y Paula, y no quería reaccionar en caliente.

-Escuché en la radio un anuncio que decía: «Tarde bohemia en Las Rozas Shopping» y aún no he logrado salir de mi apoteosis. Como no se refieran a la cristalería de bohemia, o a un viaje a Bohemia, ¿qué otra bohemia puedes encontrar en un centro comercial? Porque, ¿qué hay menos alejado de las normas y convenciones sociales que un templo del consumismo? Claro, que una vez vi en la tele la ópera La Bohème interpretada por Luciano Pavarotti, ya saben, 160 kilos en canal, y tampoco entendí nada.

En fin.

¡Hola!
Que les decía que me enferma lo de la boda. Pero no por que se casen, que allá ellos, sino por lo empalagosos que resultan, hijo, tanto nos queremos, tanta lágrima, tanto es para siempre... Será que los tiempos cambian y las definiciones también, y ahora «para siempre» no quiere decir por todo tiempo o por tiempo indefinido... ¿Por tiempo indefinido?

—Mamá, ¿tienes tú mi diccionario?

Sí, hija, y no salgo de mi asombro. «Por tiempo indefinido», siendo indefinido «que no tiene término señalado o conocido»... ¡Pues va a ser que sí! ¡Que se casan para siempre aunque les dure dos meses! Porque como no lo sabían...

—Mamá, el diccionario...

Va, hija, va.

En fin. Por lo demás, lo más llamativo de la semana es que nuestra compañera Eva Orúe sale en Semana al lado de Concha García Campoy, a quien sustituye en la radio. Chico, qué nivel. Me dice otro divertino que la foto no le hace justicia... Chico, qué pretensiones. Bueno, pero ahí está: yo llevo años hablando de las revistas de papel cuché y nada, y ella no las menciona en lo suyo, tan intelectual, y ahí la tienes, codeándose con la yetset.

Hablando de esa gente... Todas las revistas se ocupan de las vacaciones de la familia real. ¡Hola! ofrece constancia gráfica de «El primer saludo de doña Leonor» y, la verdad sea dicha, apunta maneras. También se repite mucho una foto de doña Sofía al timón del Bribón, eso sí, en unas fotos mira a babor y en otras a estribor, cada uno la coloca según le interesa. El caso es que en Lecturas se han creído en la obligación de poner un pie de foto extenso, con titulillo: «Reina de los mares». Mira, como yo en el colegio: «Soy la Reina de los mares, señores lo van a ver, tiro mi pañuelo al duelo, y lo vuelvo a recoger. Arroz con leche, me quiero casar...».

Claro, que peores todavía son los pies de fotos que colocan bajo una foto de doña Leonor con un gorrito blanco: «Gorrito blanco», nos indican. Y otra de los pies de la niña con abarcas rojas: «Abarcas rojas», apuntan. Pero, ¿se creen que somos ciegos y que no lo vemos?

No son los únicos. Bajo una enorme foto en la que la suegra pasea junto a su nuera (las dos muertas de risa) y empujando el cochecito de su nieta, ¡Hola! explica: «La Reina, que vivió divertidos momentos con la princesa de Asturias, llevaba el cochecito de la infanta Leonor». ¡Malos tiempos estos, en los que los periodistas creen que su profesión consiste en explicar lo que está a la vista del mundo entero! Hijo, qué tedioso.

Será que tienen una semana tonta. En Lecturas nos cuentan que Gonzalo Miró se ha comprado un chalet de lujo (por cierto, en la misma urbanización, aunque he tenido que leer ¡Hola! para saber esto, donde vive Francisco Rivera, ¡qué morbazo!). Y en lugar de preguntarse de dónde saca dinero para semejante tren de vida, que es lo que nos tiene a todos en un ¡ay!, dicen: «Gonzalo, con bermudas y camiseta, participó activamente de la mudanza a su nuevo hogar». Lástima que en la foto correspondiente a este pie de, el niño Miró vaya con las manos vacías... Porque la mudanza la haría «con la ayuda de algunos amigos personales», pero los que salen en las fotos dando el callo tienen toda la pinta de trabajadores de una empresa de mudanzas.

Compruebo por lo demás...

... que el Papa toca el piano... mira tú por dónde, como Condoleeza Rice. ¡Rubinstein y Alicia de la Rocha se apiaden de nosotros!

... que Lara Dibildos está embarazada... ¡de cuatro semanas! Pero si aún le deben temblar las piernas... hija, qué prisas por cobrar de las exclusivas, digo yo que será por eso, porque otra razón no le encuentro...

En fin, voy acabando que en la despensa el Brise absorbeolores no da abasto con las zapatillas de deportes del niño y está pidiendo ayuda entre estertores.

En Diez Minutos hay una tal Gisela que declara: «Creo en príncipes azules y el mío aún o ha llegado». Pues ya puedes esperar sentada. Y que sepas, bonita, que cuando llegue, lo más seguro es que destiña, que los cuentos de hadas ya no son lo que eran... y las monarquías, dicho sea sin ánimo de ofender, tampoco.



mlimon@divertinajes.com
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