30 de junio de 2006

Licencias poéticas

Nunca fui mujer de peluches, pero el león del mundial me produce una especial ternura. Quizá porque mi infancia son recuerdos de muchos leones: Leoncio el León; Rodolfo, el león maricón de Maricarmen, la de sus muñecos...

... en fin. Viene el zarpazo nostálgico a cuenta de la eliminación de la selección española. «Jugamos como nunca, acabamos como siempre», dijo un comentarista, y Santiago, shockeado, lo repite desde entonces como un manta.

—Será como un mantra, Maruja.
—No, como un manta. Yo sé lo que me digo: como el manta que es.

En eso, ya ves, se parece a algunos de los jugadores de la selección. Y no se crean que traigo esto a colación por nada ajeno a las revistas del corazón, lo hago porque en alguna se ve a los futbolistas cuando, tras ganar a Ucrania (¡bien!), Túnez (¡bien!) y Arabia Saudita (¡bien!, ¡bien!, ¡bien!), se creyeron que el campeonato era cosa hecha. Ahí están paseando con sus novias, con sus hijos... ¡Pero si el Mundial dura un mes! ¿No se pueden aguantar un poco, y soltar lo que hay que soltar donde hay que soltarlo? ¿Cómo aguantan los pescadores de altura, los trabajadores de las plataformas petrolíferas? De verdad que me cabrean.

—¡Hala! ¡Has dicho una palabrota! Has dicho «de verdad».

Mi hija, que está irónico-festiva. ¡Como andan ya de vacaciones!

Lecturas
En fin. Olvidemos el fútbol mientras se pueda, porque la Liga acecha, y centrémonos en las cosas serias. Carmen Cervera va a ser mamá de gemelas. Esto sí que es una licencia poética, y no las de Garcilaso de la Vega. «A sus 63 años, la Baronesa va a ver cumplido su sueño de volver a ser madre». No me cabe la menor duda de que las niñas vivirán como reinas, pero ¿de verdad cree alguien que una mujer de esta edad va a ejercer de mamá para todo? ¿Biberones a las tantas, cambiar los pañales? ¿Alguien ha consultado al personal de servicio de Villa Favorita o como diablos se llame su mansión, bueno, cualquiera de ellas?

Peor aún. «Borja, que cumplirá 26 años el próximo 24 de julio, mantiene una estable relación con Blanca, con quien está la mayor parte del tiempo —explica Lecturas—. Tita necesita ahora a alguien en quien volcar todo su cariño». ¿Y por qué no se compra un tamagochi? ¿O un jugador de fútbol eliminado a las primeras de cambio?

Diez Minutos
La misma revista nos obsequia con un mini reportaje de la Princesa de Asturias en Navarra (¡ay, esas tensiones territoriales!) cuyo titular es, simplemente: «Encantadora». Sólo faltaba, que encima de que vive del erario público (que suena distante, pero somos todos) fuera un cardo borriquero. Hablando de la señora Ortiz. Cuenta Diez Minutos que su hermana Érika, recién divorciada, tiene un nuevo amor. Lo que nos faltaba: enterarnos de lo que se hace y deshace en esta familia.

Pero es que no hay donde posar la vista sin sufrir un sobresalto. «La duquesa de Cornualles [para nosotros siempre será Camilla Parker-Bowles] se quita el luto por su padre en Ascot». ¿Y donde traía la mida de color? ¿En un neceser de mano? Ah, que el titular es otra licencia poética.

¡Hola!
Como esta otra. «Carmen Martínez-Bordiú rejuvenece tras su boda con José Campos». ¿Quiere el responsable de este titular significar que la increíble mujer recauchutable se ha vuelto a operar? ¿Es una licencia poética más? Por cierto, que en ¡Hola! sale la recién casada con su reciente esposo en su refugio secreto en Santander. Que es una cabaña dentro de una propiedad. Vaya, como la tradicional casa del árbol, pero a ras de suelo. Si es que a ciertas edades ya no estamos para determinadas cosas. Trepar, por ejemplo.

Si es que no se atreven a decir las cosas por su nombre. En Diez Minutos aseguran que José María Aznar es, tras su fichaje por Murdoch, asesor de prensa. Pues vaya novedad. Ya ejercía cuando, tras el 11M, llamó a los directores de periódicos para decirles que pusieran negro sobre blanco que había sido ETA. Murdoch sí que sabe: ficha a tipos con experiencia.

Hablo mal del ex presi porque la envidia me corroe, claro. Yo también soy asesora-distorsionadora de prensa y nadie me ficha para nada. Pero eso no me desanima, y yo sigo asesorando: lean, si osan, el reportaje que ¡Hola! dedica a Nicole Kidman a cuenta de su boda y comparen lo que va de ayer a hoy, cosa que, por cierto, Sara Orúe ya ha hecho en estas páginas. ¿Qué tiene que ver la hermosura de hace unos años con la Barbie XXL de ahora? Recoge la revista una frase tremenda: «De niña (...) pensaba que era la persona más fea en la faz de la Tierra». El patito feo se convirtió en una mujer esplendorosa, pero como siga estirándose el pellejo, al final lo conseguirá. Ser fe, quiero decir, y mira que no parecía fácil.

En fin, me despido ya que en la cocina el congelador les ha soltado una fresca a los palitos de merluza y los ha dejado helados.

¡Hola! muestra una secuencia fotográfica en la que Inés Sastre llora a moco tendido y se dirige a su marido, evidentemente disgustada. Si la escena la hubieran protagonizado, un suponer, Jesulín y la Campa, sin conocer el contenido de su conversación el diagnóstico habría caído solo: pelea familiar. Pero tratándose de la glamurosa y su noble marido, los de la revista más exquisita se decantan por un piadoso: «El apoyo de Alex Corrías a su esposa, Inés Sastre, en un especial momento de emoción» que justifican porque la modelo, embarazada, tiene «las emociones a flor de piel». ¿Qué? ¿Otra licencia poética¿ Pues que alguien controle al que las dispensa, porque se ha debido volver loco.



mlimon@divertinajes.com
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