25 de mayo de 2006

Carne de zarzuela

El otro día, tenía sintonizada la... una radio, y escuché a una cantante joven que se justificaba: «he grabado un disco de coplas porque la copla era la música que se oía en mi casa cuando era pequeña, entraba por el patio...».

Afortunada, pensé. A mí, hoy en día, por el patio me entran MariPepa y Luba, que han decidido apostillar todo lo que digo...

—Todo no.
—No todo, niet.

... e incluso lo que pienso. Y cuando era pequeña, lo que entraba era la zarzuela.

—¿De marisco?
—¿Qué hacerrr el RRRey en casa tuya?

Dios mío, dame paciencia.

—Y una lavadora que centrifugue sin hacer temblar el edificio.
—Y...

Su español es tan escaso que, en ocasiones, Luba no puede verbalizar lo que piensa, el Señor sea loado. Déjenme que cierre las ventanas, que son de Climalit...

—Cobarde...
—Gallina...

Semana
... y amortiguan los sonidos procedentes del exterior. Continúo. Viene lo de la zarzuela a cuento de una información sobre la presencia en Cannes de Pedro Almodóvar y su troupe femenil. Al verla me he acordado de aquello de: «pobres chicas las que tienen que servir, pobres amas las que tienen que sufrir», de La Gran Vía. Porque ahí estaban, rozagantes, Pedro, Pe, Carmen y esa chiquilla nueva, Yohana, vestidas de alfombra roja. Y luego, en la fiesta que siguió a la proyección, allí estaban rozagantes, Pedro, Pe, Carmen, con ropas más espor (aunque con lo que ellas llevan informal yo podría ser la madrina de la boda de mi hija) y esa chiquilla nueva, Yohana, vestida todavía de alfombra roja, quizá porque nadie le dijo que había que cambiarse de ropa. Pobres chicas las que tienen que servir... de florero.

—Eres mala.
—Leninista, sí.

No las oigo. Esto de vestirse tiene su ciencia y yo no soy experta, he de confesarlo. Yo, me pongo falda y ya me parece que voy de fiesta. Los trapos elegantes me quedan casi tan mal como a Isabel Sartorius, que acudió a la inauguración en Zaragoza de una tienda de Porcelanosa y, según Semana, acudió «con 10 kilos menos», de masa corporal, se entiende, porque digo yo que no iría a la capital aragonesa para verse reflejada en las aguas del Ebro... Vaya, ni ella ni Eugenia y Gonzalo, por no extenderme con la nómina de parásitos. Ya saben la jota:

La Virgen del Pilar dice
dice que no dice nada
dice que por más que diga
vaya panda
de bandarras.

En fin, pasemos un velo, estúpido...

—No es así...
—¿Parrra esto hacerrr Gorrrbachov la perestroika? ¿Qué quedarrr de la glasnost?

Tú, Maruja, como quien oye llover. O mejor no pasemos nada, porque la hasta hace poco musa de los manises, vulgo azulejos, Isabel Preysler, también se asoma a las revistas. Asistió a la entrega de los Oscar del deporte acompañada por su hija Tamara (creo: una de ellas), que ahora es diseñadora de moda. Curioso mundo: antes, cuando las chicas no sabían qué hacer, estudiaban Filosofía y Letras; ahora, diseñan. Moda, además, que es una cosa que se pasa de moda (precisamente) cada seis meses. Mucho menos comprometido que diseñar un sistema filosófico, dónde vas tú a parar.

¡Hola!
Hablando de deporte. ¡Hola! reproduce una entrevista a Ronaldinho, que posa ¡con unas pintas! En una de las imágenes aparece cual Ecce Homo, con una chapa R10 (mucho mejor que el R negativo de Arzalluz, donde vas tú a parar) y una cruz. El caso es que me la leo de cabo a rabo y no encuentro la única pregunta cuya respuesta me interesaba: tras ganar dos ligas y una copa de champiñones, tras conquistar el Balón de Oro y ser elegido dos veces mejor jugador de la FIFA, ¿para cuándo la ortodoncia?

Y por lo menos éste es un fenómeno. Porque en la misma revista publican un reportaje detestable sobre una panda de pijos, encabezada Andrea, por el hijo mayor de Carolina de Mónaco, en una fiesta en París. La actitud de esta juventud mimada me preocupa, como madre que soy. Pero, sobre todo, me preocupa ver que el otro hijo de Carolina, Pierre, posa siempre con la cabeza torcida hacia la izquierda (la derecha de quien contempla las fotos). ¿Será contrahecho? ¿Le habrá dado un aire? ¿Será víctima de una aviesa tortícolis? ¿O habrá hablado con Julio Iglesias sobre perfiles buenos, malos y mediopensionistas? Hija, qué sinvivir.

Leo una entrevista con Ainhoa Arteta, la soprano, nada que ver con la familia de mafiosos catódicos del mismo nombre. Ya ven que todo todos los palos líricos... Ejem. «Jesús —dice refiriéndose a su novio— es tímido, y yo mucho más lanzada. En la relación, la voz cantante la llevo yo». Me gustan estas frases cargadas de evocaciones y dobles sentidos. Gracias a ellas, las Marujas como yo nos vemos obligadas a pensar... obligadas a pensar... obligadas a pensar...

—¡Mamá, que te rallas!

... porque nuestra vida cotidiana es más bien monótona. Ya puestos, y habida cuenta de que el tal Jesús es jinete, podría haber añadido: «Nos lo montamos de maravilla», y miel sobre hojuelas.

Hablando de amor y sus derivados. Nicole Kidman y su chico se fueron a una cena benéfica, donde ella declaró: «Keith es mi prometido. No habría venido con alguien que sólo fuera mi novio». Cursi total y tal. ¿Cuál es la diferencia, en términos prácticos? ¿O nos quiere hacer creer que llegará al altar, o a donde vaya ésta para casarse, intacta? Es que no salgo de mi apoteosis, porque el asombro ya se me ha quedado pequeño.

En fin, termino ya, que Santiago se ha comprado para ver el mundial una televisión de plasta...

—De plasma, mamá.

Lecturas
Será de plasma, pero ¡es tan aburrida! El caso es que nos la están instalando, y me necesitan.

«La familia Real muy activa», nos tranquiliza Lecturas. Faltaría más. Se han debido enterar de que Gobierno y sindicatos han alcanzado un preacuerdo global sobre el Estatuto del Empleado Público que contempla ligar la retribución al desempeño, y que tendrán un complemento de productividad, y se han puesto las pilas. Hale, como diría el añorado Joaquín Prat: ¡A currar!



mlimon@divertinajes.com
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