26 de abril de 2006

Memorias de África

—¿Tú también te acuerdas de ella? Mira que era torpe, la pobre África. ¡Siempre metiendo la pata! En la boda de Manolo...
Santiago...
—... ¡se creyó que la novia era Irene, la ex! No veas...
Santiago...
—... la cara que se le quedó a la pobre Lola.
—¡Santiago! Que no me refiero a África, sino a África.
Maruja, te lo tengo dicho: las pastillas esas no se pueden tomar con el estómago vacío.
—A África, el continente.
—...
—Porque he visto la foto de Angelina Jolie y Brad Pitt de picnic en Namibia...
—¿...?
—Y me he acordado de la película.
—¿De picnic en Namibia? Y no se pueden conformar con ir de picnic al prado más cercano al aeropuerto, como todo hijo de vecino?

Razón no le falta, aunque no estoy yo por la labor de dársela, que luego se acostumbran. Pero es cierto: hay que ser pichiruchi para irse de picnic al desierto...

—Más imbéciles serán si luego, al levantar el campamento, barren las migas de los sándwiches.

El caso es que ¡Hola! dedica un gran reportaje a «la pareja del momento», «la pareja más buscada». Y lo más raro no es que los busquen: lo más raro es que a alguien se le haya ocurrido que podían estar en Namibia, haciendo picnic en el desierto. Es que, bobo, son solidarios...

—¿Solitarios?
—Faltosos. Porque hay que ser faltoso para pasarse la vida recorriendo el mundo cargando con dos niños ya nacidos y un tercero por llegar, y dejándose fotografiar como si fueran los master del universo, los garantes del futuro, algo más que un par de niñatos con ínfulas...
— Baratarias.

Santiago, que lee los libros a medias, y luego habla sin pensar. Pero no perdamos de vista el reportaje en cuestión, porque no tiene desperdicio:

· «Las dunas del desierto, testigos de un amor consolidado». Las dunas del desierto... ¡y los fotógrafos que no pierden la ocasión! Porque, digo yo, ¿éstos cómo viajan? ¿Con coche de apoyo, como los ciclistas? Porque no hay cosa que hagan de la que no quede constancia gráfica.

· «Desde que Brad Pitt se enamoró de Angelina Jolie, su mirada se ha hecho, siguiendo el ejemplo de la actriz (embajadora comprometida y muy activa de Naciones Unidas), aún más solidaria». ¿Cómo es una mirada solidaria? ¿Y una mirada aún más solidaria?

La pareja, ante la expectación que despierta, ha pedido protección a las autoridades namibias, que han expulsado a tres “paparazzi” del país». ¿No tienen nada mejor que hacer, las autoridades namibias, que satisfacer los caprichos de estos pasmaos? No sé, dar de comer a los namibios, atender sus necesidades sanitarias...

Aunque para reportaje sin desperdicio, el que en la misma revista dedican a Genoveva Casanova, que al parecer en Londres «salió airosa de múltiples apuros y deslumbró a la concurrencia con su estilo y belleza». ¿De qué apuros salió airosa?, me pregunto yo, inquieta. Pues al parecer llegó tras sobrevivir a la T4 a su hotel tachonado de estrellas para descubrir, horror, pavor, terror, que el vestido que se tenía que poner para no sé qué evento social no había llegado. Claro, que «la que es profesional lo es para todo y en un visto y no visto, sin pasar por maquillaje ni peluquería, se enfundó un socorrido traje negro que evitó el desastre de llegar a la fiesta en ropa de viaje». ¿Cómo es que George Bush no pensó en esta mujer para solucionar los desastres del Katrina? ¿Cómo es que el Real Madrid no le pide que se haga cargo del club?

Claro, que lo peor está por llegar. «Genoveva sólo tiene de Casanova el apellido...» No vomito porque yo también soy mujer de recursos.

Se habrán dado cuenta de que, a estas alturas, sólo he hablado de ¡Hola!. Y pienso seguir haciéndolo, no crean: está tan sembrada que me dan ganas de no hablar de ninguna de las otras. Porque comentar a estas alturas, como hace Diez Minutos, las declaraciones de Paco Marsó diciendo que a Concha Velasco la quiere como a una hija...

—Eso es tan cruel como cuando la chica de la que te has enamorado te dice que te quiere como a un amigo... y te cuenta lo desgraciada que es porque otro no le hace caso.

Y en Lecturas lo más llamativo es un pie de foto al pie de una foto de Pablo Martín, Míster España 2001, del que dice que «triunfa ahora como estrella televisiva». Pero para comentar esta ¿información? habría que empezar por definir el verbo «triunfar» y el sustantivo «estrella» y continuar después intentando establecer alguna relación entre ese verbo, ese sustantivo, y ese sujeto llamado Pablo Martín. Y aquí tampoco estoy por la labor. Así que me quedo con ¡Hola!, y me permito hacerles algunas recomendaciones.

-No se pierdan ese artículo en el que Eugenia Silva afirma ser «una mujer muy sencilla». Una mujer sencilla que se define como «una mujer sencilla» quizá siga siendo mujer, pero inmediatamente deja de ser sencilla.

-Y sobre todo, no se pierdan el reportaje sobre Paulina y Colate. Entrañable, tierno, currrrrrrrsi... Lo mejor, una foto en la que «el empresario» aparece estampillado junto a un perro. «Jugando en el embarcadero, Nicolás cayó al césped con el perro de Paulina en brazos. Luego, su novia le acarició la cabeza para cerciorarse de que no había sido nada». Lamentablemente, el periodista no tiene a bien aclararnos si la cantante acarició la cabeza del humano o del cuadrúpedo.

—¡Sería la de Colate, mujer, qué cosas tienes!
—Te advierto que en mi casa, cuando mi madre decía «cariño», casi siempre se refería al perro, no a mi padre.
—Yo no sé cómo ese santo varón no mandó a tu madre a dejar el desierto de Namibia limpio como un jaspe.
—Hablando de misterios sin resolver: ¿qué haces tú en casa a estas horas?
—Es que no me acuerdo de qué flores querías que te comprara para el balcón.
—Unos no me olvides...
—Que mala leche.
—Es que se llaman así.
—Jesús.



mlimon@divertinajes.com
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