16 de febrero de 2006

El que tiene clase...

Diez Minutos
En esta semana tan empalagosa, tan artificialmente amorosa, las revistas ofrecen un reportaje con motivo del 80 aniversario de la Duquesa de Alba. Y digo bien, un reportaje, porque es el mismo en todas. Pero, oigan, cuánto viste en ¡Hola! y qué deslucido queda en el resto. Será la class, será el papel cuché, será el amor, ay, será, será. El caso es que la diferencia es pasmosa.

Doña Cayetana, por lo demás, va vestida de ella misma. Si no fuera porque la conocemos de sobra, creeríamos que nos están ofreciendo el reportaje de una pescadera que ha ganado una semana de estancia, con gastos pagados, en un edificio del Patrimonio Nacional. Pero, claro, están esas declaraciones suyas en las que se nota que tiene más títulos que la Reina de Inglaterra, porque ¡se permite hablar de la gente que la rodea en un tono! Para empezar, las nueras y el yerno que mejor le caen son aquellos que ya no lo son;: habla maravillas de los ex cónyuges de sus hijos. Los actuales, sin embargo, le merecen elogios menos entusiastas: que sin Alicia Koplovitz «vale mucho. Es muy inteligente. No sé si la veo como futura Duquesa de Alba pero me cae muy bien»; que si Genoveva es «especial. A veces es difícil de trato»; que si Gonzalo Miró es un chico «muy listo, con don de gentes y muy simpático»... suena todo a piropo envenenado, la verdad. Como la reflexión final que ¡Hola! destaca respecto a doña Letizia: «La conozco de varias veces y, para mí, lo está haciendo muy bien. Ahora, en Europa, las princesas no tienen sangre real, y todas lo están haciendo muy bien: se han enamorado del los príncipes, que son guapos, y ellos de ellas. Qué se va a hacer...»

Al cabo, no sé si la duquesona tiene clase o es clasista. Pero ésa es una enfermedad que no sólo afecta a los miembros de la aristocracia: en el enésimo reportaje sobre Carlota,cuyo único mérito conocido es ser hija de Carolina de Mónaco, en la nieve, Semana tiene a bien comunicarnos que su novio, al que habitualmente llaman Félix sin dar más detalles, es hijo de un prestigioso abogado con nombre y apellidos. No nos vayamos a creer que la niña bonita del principado almibarado sale con un cualquiera. Como si uno fuera a buscar por ahí lo que ya tiene en casa.

Semana
También me confunde Carlos de Inglaterra, que según Semana va con el mismo abrigo que usaba hace 18 años. Y digo que me confunde porque, tratándose de un futuro (ja, ja, ja) rey, muchimillonario por más señas, no sé si es para felicitarle por su sentido del ahorro o para darle un par de collejas por su tacañería. En eso al menos ha salido a su madre.

Estos royals británicos son sorprendentes. Leo el titular de Diez Minutos: «Camila cambia la piel de conejo por la bata blanca». Y la verdad, no quiero leer nada más, porque es demasiado surrealista y divertido como para que me lo estropeen en el texto dándole a todo una explicación plausible.

—Vecina, qué vocabulario.

MariPepa, que no sé cómo se las arregla para escuchar lo que escribo.

Por lo demás, las revistas están llenas de «informaciones» que me dejan estupefacta y amplían el concepto de noticia hasta límites insospechados. ¿O acaso es noticia que Raquel Revuelta cambie de peinado? ¿O que Loles León no cierre las puertas al amor? ¿O que Cristina Tárrega...

—Todo lo que hace o deja de hacer Cristina Tárrega es de interés general.

Mi marido, al que le van las mujeres neumáticas.

—Por eso te quiero, churri.

¡Hola!
A veces tengo la sensación de vivir en el set de Los Serrano. Cristina Tárrega dice que va a adoptar una niña brasileña porque «tal y como está el mundo siento el compromiso de hacerlo». Y tal y como están tus perspectivas laborales, sientes el compromiso de anunciarlo, ¿no? Esas cosas se hacen, y no se lucen. Menos aún en un reportaje en el que vas de mega sexy, cuando se te ha pasado la hora, y los editores, para que no decaiga, se han tenido que aplicar con el programa ese de ordenador, el Spontex...

Photoshop, mamá.

... el Spontex, hija, que le han borrado tanto las arrugas de la cara que le han dejado los ojos como dos puñaladas en un tomate.

Eso de manipular las fotos es como lo de ocultar el rostro de los menores.

—Pixelizar, mamá.

No digas palabrotas, hija. A la niña de Jesulín la...

—Pixelizan.

Sin embargo, a los hijos de Julia Roberts no. ¿Es más fea la pequeña Julia Janeiro que los mellizos de la actriz? Por lo menos, la niña del torero y la Campanario tiene un nombre digno, en tanto que los bebés de la actriz se llaman Hazel...

—Que quiere decir avellano.

... y Phinnaeus, que es nombre de infusión laxante.

En fin. Voy terminando, que en la cocina El Gaitero le quiere dar una lección de música a Don Limpio y a poco que me descuide tendré al bizcocho borracho cantando lo del vino que tiene Asunción.

Lecturas consagra unas cuantas páginas a Saray Vigo...

—¿?

Estupor en Radio Patio. Esta chica fue novia del hijo de Isabel Pantoja y, la verdad, siempre la había visto en movimiento, huyendo de una cámara. Ahora ha decidido que aquel roce le da derecho a ser modelo, y ha posado. Es como Rossy de Palma, pero pintada por un cubista vergonzante. «En todo lo que hago soy apasionada y fiel, me entrego en cuerpo y alma», dice, como si lo que piensa (o recicla: cuántas veces no habremos leído declaraciones de este jaez intelectual) nos importara. Dios nos libre de tanto famosuelo de nuevo cuño.

Lecturas
Pero lo más llamativo de la semana es una carta que leo en la sección de cartas de Diez Minutos en la que una lectora, sin duda ociosa, se permite dudar sobre la sinceridad de la relación que mantienen Francisco Rivera «sonriente y feliz al lado de su nueva novia, Blanca Martínez de Irujo, que parece una mujer interesante y agradable. Pero, a pesar de todo, yo sigo viendo algo raro en esa relación. No sé, sólo son suposiciones más, pero ¿no querrá Fran dar celos a Eugenia? Ojalá me equivoque». La señora metomentodo-piensa-mal-y-acertarás que firma esta misiva tan poco caritativa se llama Caridad Téllez. Paradójico, ¿no?



mlimon@divertinajes.com
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