19 de enero de 2006

Leonor ye cristiana

¡Manda narices!

—Narigudina es, sí...

Diez Minutos
No me refería a eso, Santiago: ya sé que no ye chatina, como diría Arturo Fernández, ese prodigio de expresividad minimalista. No: yo me refería al regalo de Diez Minutos, una medalla de Leonor por la que te cobran 1,20 euros y que parece la chapa que traían colgada del cuello las muñecas de Famosa de mi infancia.

—Yo cruzo los dedos, ¡con tal de que la niña no nos salga como Estefanía!

Crúzalos, crúzalos, también los de los pies, porque (leo en Semana) tras romper con un camarero, la hermana del Soberano, cosa de hombres, de Mónaco se consuela con un amigo payaso. Operación Tonetti, podríamos decir. Pero volvamos a la heredera del heredero. Dicen todas las revistas...

—¡Exactamente lo mismo!

La verdad es que muy originales no son, no. Dicen todas las revistas que la infanta no lloró cuando recibió las aguas bautismales.

—Es porque estaba de espaldas...
—...y no vio que era Rouco...
—... el que le mojaba la cabeza.

La familia que replica unida, permanece unida. Pero no sé si tienen razón: yo desde luego me sobresaltaría si un tipo vestido como Rappel, con un sombrero que ni Locamía, se me acercara sigilosamente por detrás empuñando una concha de oro con agua de yo qué sé qué río que no sé yo si ha pasado por una depuradora como Dios manda. Amén.

Leo también que la feliz mamá llevaba un vestido de «lana cardada».

—¿Cardada?
—¿Cómo la vecina del quinto derecha?
—¿Hay lana permanentada?
—La hay teñida...
—Y virgen...
—¿Le han puesto plis a la lana?

¡Basta! Rupert, o como se escriba, te necesito. Por cierto: la foto de familia...

—¿Es un fotomontaje?
—¿Qué pasa, Santiago? ¿Hoy no trabajas?

En fin, que no voy a hablar más de la niña porque, la verdad, ya se ha dicho casi todo.

—Menos que es narigudina.

Que lo es. Como su madre. Y como Penélope Cruz...

—Esa es como Calimero.
—Aunque va de Audrey Hepburn.

¡Hola!
... que vestida de Chanel, recibió la máxima distinción de las Artes y las Letras de Francia, ocasión que ¡Hola! aprovecha para nombrarla «Reina» de ese país. ¡Tiembla, Margarita, esposa de Luis Alfonso de Borbón, aspirante a Louis XX!

—Hija, qué recorrido. Lo de «Reina» es una metafora.

Que digo yo que no sé qué ha hecho de meritorio Penélope para merecer tal distinción, pero es que los franceses tienen la mano muy larga...

—¿Le metieron mano? Mon Die, alons anfans de la patri!
Papá, hablas los idiomas extranjeros como la Academia de la Lengua que quiere que al piercing le llamememos pirsin...
—Y al whisky, güisqui.
—Pues yo no noto la diferencia.
—Es que tú no sabes inglés.
—Tushé.
—Familia, Santiago, hija mía, Santiaguín: ¿hace falta que os recuerde que esta sección es mía?

... los franceses tienen la mano muy larga para condecorar. Pero lo verdaderamente asombroso es ver a la hermana de la ojomeneada, a Mónica, en plena ceremonia con el Perrito (es decir, el perrito de Pe: de ahí la mayúscula inicial) en brazos. ¿Qué extraña alquimia se produce en la mente de los famosuelos que, en cuanto son algo conocidos, se ponen un perro para todo, como si fuera un brazalete o un bolso de mano?

En cualquier caso, no nos distraigamos de lo esencial. Y lo esencial sigue siendo entender por qué los franceses han condecorado a Pe. «Todavía no me lo creo», declara la actriz. Yo tampoco, hija, yo tampoco. Claro, que si no me equivoco también condecoraron a Bruce Willis. Si es que hay gentes que, con tal de condecorar, se agarran a un calvo ardiendo.

Lecturas
Ejemplo: «La condesa Viuda de Romanones, premiada como escritora», nos cuenta Lecturas. ¿Mande? Sí, sí. Alline Griffitih, cuyas dotes literarias son cero o ninguna (con deciros que ni siquiera ha ganado el Planeta, os lo digo todo), ha sido galardonada. ¿Mande? «Recibió el premio ECI Management “Las Mujeres y el Vino”». ¡Acabáramos! Un grupo de mujeres (a la cena asistió Carmen Franco, entre otras lumbreras) bebe primero, canta después el vino que tiene Asunción, y luego premia.

Voy cerrando, que en la cocina el queso Philadelphia está de morros porque dice que sus compañeros de nevera expresan sentimientos antiamericanos muy primarios, chica, qué nivel, para ser un queso de untar.

Semana
Que Semana publica dos fotos de Pepe Navarro. En una, el presentador parece recién salido de la cama; en la otra, recién despedido de TVE. Y con guasa, vamos digo yo, porque no entiendo el titular, la revista titula: «Pepe Navarro, cada día más joven». Es que el éxito de audiencias es mejor que el botox, no te jipia.

Claro, que en las revistas del corazón, la razón es lo de menos: leerlas cada semana, incluso apenas hojearlas, es sobre todo una cuestión de fe.



mlimon@divertinajes.com
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