12 de enero de 2006

Marujeando

Tengo las pantorrillas como alfileteros de las agujetas: ¡vaya cuesta, la de enero! Las Navidades me dejaron harta, las vacaciones exhausta, y las rebajas amenazan con acabar con lo poco que queda de la Maruja que conocieron.

Semana
Pero no, no me refiero a la locura que empuja a tantas personas, féminas en su mayoría, a recurrir a los codazos y otros golpes casi todos bajos para conseguir, me lo quitan de las manos, ése jersey un 30% más barato, sino a los saldos cardiacos, los remates noticiosos, los retales informativos, las liquidaciones rosas. ¡Qué aburrimiento mortal, y tal, y Leche Pascual! (Si lo leen, señores del producto lácteo aludido, no se corten —y no quiero yo significar nada— y patrocínenme, porque esta página me da mucho trabajo y muy poco parné, y tengo ya los clisos como mi tocaya de la copla).

Con decirles que lo más interesante de todo es que Álvaro Bultó, ese paquete (qué lata de ortografía, con lo bueno que era el chiste sin tilde), asegura que Paloma Lago y él han roto otra vez y ésta es la definitiva. Claro que ¡Hola! lo cuenta con rintintín, e incluso con Sargento Rusty: «Tras un anuncio de boda y después de dos rupturas y tres reconciliaciones», dice la revista. ¿A ustedes les salen las cuentas? ¿No falta una ruptura? ¿Quizá sobra una reconciliación? ¿O tal vez es que yo soy de letras (ver: sopa de) y no me entero?

¡Hola!
Porque de las fotos de Estefanía de Mónaco vestida de clown no tengo nada que decir, lo dice ella. Que se siente payasa. Vaya, que se ha dejado retratar en su fuero interno, con lo de dentro pa fuera. Y las de su hermano Alberto vestido de cowboy ya las habíamos visto. El chico de las vacas. Gordas, porque en el Principado de lujo y alcanfor los negocios van bien. Por no abandonar a la extraña familia, les diré que esta semana también podemos ver al hijo mayor de Carolina que ha hecho de su muy estudiado y calibrado abandono en el vestir una marca da la casa. Vaya oportunidad han perdido los de las revistas (dos, por cierto, dónde quedó la originalidad) que hacen referencia a la imagen del niño: en un arranque, podrían haber aludido a Machado y haber elevado su «desaliño indumentario» a categoría poética.

En cuanto al anuncio de que Carmen Martínez-Bordiú amadrina a un grupo musical (por amor, ya que el productor de Secreto a voces, que así se llama el grupo, es su novio) no tengo nada que añadir porque me deja sin habla: las hay que han hecho de su nada una forma de vida. Olé sus huevos.

Diez Minutos
Diez Minutos, por su parte, vuelve a sacar a un gavilán a portada e insiste en que este pájaro (decir de él que es actor me parece un exceso) ha conquistado España. Pues sí que nos vendemos barato, oiga. «No utilizo la fama para ligar» dice el pavo...

—Gavilán, mamá, que vives en la confusión ornitológica...

... dice el pavo. «Me gusta dar serenatas y prefiero a las chicas que me lo ponen difícil». Pues de serenatas no sé nada, pero el tostón lo dais bastante. ¡Qué turre!

Por las publicaciones circulan Alejandro Sanz, más rubio que nunca, parece un Tintín de la tercera edad; Sara Montiel llorando su pena; los de Aquí no hay quien viva, convertidos en súper estrellas; Ana Rosa Quintana, esa literata, luciendo sus «espléndidos 50 años» como antes luciera sus «espléndidos 49 años» y todos los anteriores; David Bisbal y su novia, morritos de almuz... En fin, la patulea habitual.

Bueno, no la de siempre, o al menos no como siempre. No se pierdan las fotos adolescentes de Victoria Adams Beckham, hortera como un repollo con enaguas, cuando más que parecer la cerilla con ínfulas que es hoy se asemejaba a una María Isabel pasada de peso. (Y lo digo tanto por lo de «antes muerta que sencilla» como por su parecido físico: asombroso). Vaya, que era una chica de carne y hueso, y no de hueso y pellejo, como es ahora.

Y no se pierdan tampoco las declaraciones de Verónica, Miss España, quien, a punto de acabar inexplicable su reinado, canta las verdades del barquero y proclama su integridad: «Parece que las Misses perseguimos a los futbolistas, pero no es mi caso». Sí señor, una mujer como Dios manda. «Nunca he ido detrás de nadie». Ya tengo un modelo con el que educar a mi hija.

En fin, termino ya que en la cocina el chocolate Valor está dándolas de bizarro ante El Príncipe de las galletas y esa chulería no presagia nada bueno.

Lecturas
Leo en Lecturas que los nombres más de moda en España son Alejandro y Lucía, aunque el «top» varía según las regiones. Que en Estados Unidos hay cada vez más Angelinas, y en Gran Bretaña, más Scarletts por Scarlett Johansson. ¿Leonores? De momento, pocas, aunque los expertos creen que pronto aparecerá entre los favoritos. No entiendo muy bien que Maruja no aparezca en la lista, ni en la de España, ni en la de Estados Unidos, ni en la de Gran Bretaña. Será por la mala prensa de Marujita Díaz... digo yo.



mlimon@divertinajes.com
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