5 de enero de 2006

Maruja la nueva

Parece el nombre de un pueblo de colonización, pero no: soy yo, versión 6.0 (soy informática, qué quieren. Para analfabetos tecnológicos: versión 2006). Por fuera parezco la de siempre; por dentro, estoy renovada, tanto como si me hubiera regalado una sobredosis de bífidus activo, Omega 3 y mi preferido: tonalín, que no sé lo que es pero suena prometedor.

¿En qué consiste la novedad? No, no voy a dejar de fumar porque no he fumado nunca; no, no voy a ir al gimnasio porque, ¿quién necesita mancuernas teniendo una casa por barrer, limpiar, cuidar, atender...?; no, no voy a aprender idiomas, bastante haré si consigo entender lo que me dicen mis hijos en el español ese para espasmódicos que hablan ellos... No: la novedad consiste en que no hay novedad. Lo que he renovado es mi fidelidad a mí misma. Suena contradictorio, pero es coherente. Y en estos tiempos de personalidades cambiantes, compromisos fluctuantes y rostros mutantes, eso sí que es nuevo.

¡Hola!
En cierto modo, sigo el ejemplo de mis queridas revistas, que han entrado en 2006 con los tics del 2005. ¡Hola! se destapa con un reportaje apabullante de Paulina Rubio en Venecia, luciendo palmito (está helada, la pobre, ni los retoques con ordenador han conseguido borrar toda la carne de gallina), reportaje aderezado con un par de fotos de calidad regular en la que la cantante se muestra gondoleando con cuate, aquí hay Colate. «Nicolás y yo somos inseparables», dice, pero luego de lo que se trata es de mostrar modelitos y de decir de quién son esos modelitos, no vaya a ser que no me paguen o no me regalen los trapitos, pues, pinche de tu madre. «Pensaba que amar era sufrir, pero gracias a él ahora me doy cuenta de que amar es ser feliz». Dos conclusiones: a) Ricardo Bofill deja huella; b) los culebrones no son buenos para la educación sentimental de nadie.

También Iker Casillas y su novia, Eva González, han estado en Venecia. La diferencia es que estos dos sí iban de turismo y se les nota: no hay más que ver la cara de frío y los gorros de lana.

Sin salir de esta publicación, Paloma Lago, que ha roto (y van...) con Álvaro Bultó, nos cuenta cómo la India ha cambiado su vida. ¿De verdad le hacía falta ir a tocar la miseria con sus propias manos y vestida de marca para saber que en el mundo hay hambre? ¡Puaj!

Notable es también el maxirreportaje que ¡Hola! dedica a «Rod Stewart (sesenta años), y Penny Lancaster (treinta y cuatro)», que tienen a bien mostrarnos «por primera vez a su hijo, Alastair». Lo curioso es que el cantante, primo humano del Pájaro Loco (o víctima primigenia de la gripe aviar, no acabo de decidir el diagnóstico), tiene una casa más propia de Poldark (¿se acuerdan?) que de un rockero rompedor. Ella es aún peor: «sin duda, este hijo nos ha unido incluso más. Ahora, de repente, somos tres». Mujer, de repente-de repente no ha sido. Primero hubo un triquitriqui, triqui triqui manamú, luego un predictor, más tarde nueve meses de espera... hay de repentes que parecen trienios. Por cierto, que la señora Lancaster se hizo un molde con su tripita de preñada. Confío en que no cumpla el ejemplo: primero, porque tiene algo de máscara mortuoria; y segundo, porque ya no aguato los vídeos de la boda, como para soportar los moldes del barrigón.

Semana
En fin, dejo ¡Hola! y paso a Semana donde nos muestran las mismas fotos de los distintos infantes, infantas y adheridos que en todas las demás. Qué hartura, padre cura. El titular: «Felipe, tierno papá»: un notición, vaya. No pretenderán que el príncipe zurre a la niña en público, digo yo. Y en un pie de foto: «Es un bebé preciosa». Hermoso hallazgo, mucho mejor que lo de «vascos y vascas» e infinitamente más económico que lo de «jóvenes y jóvenas». Por cierto, ¿le ha dicho alguien ya a la pequeña Leonor que los Reyes no son los padres, que son los abuelos?

No son los hijos de SS. MM. Os únicos seres felices de las revistas cardíacas. La misma Semana nos muestra a «Los marqueses de Cubas, más de dos años de felicidad». Entiende la publicación que eso es mucho, y no deja de tener razón: en el mundo del famoseo, dos años equivale a una eternidad.
Lecturas
Pero lo cierto es que la noticia está en que mientras ella. Esther Koplovitz, se ha estirado tanto que apenas se la reconoce y tendrá que pedir pellejo prestado para el próximo lifting, él sigue igual que siempre: feo como un rayo, pero dignísimo.

Noticia es también que Emma Tiburón García esté embarazada. «Estoy deseando que se me note la barriguita», declara. Yo estoy deseando que borren tu programa bazofia de la parrilla televisiva, pero seguro que tú tienes más suerte que servidora. «Este embarazo es lo mejor que me podía pasar», precisa en Diez Minutos. A ver si hay suerte, y te dan una baja por maternidad que dure hasta que el pequeño llegue a su mayoría de edad. Que educar a los niños es muy difícil hoy en día, más aún con los bodrios que pone la tele en horario infantil.

Diez Minutos
Por cierto, no se pierdan las fotos de la fiesta sorpresa que El Cordobés joven preparó a su mujer. A escala española (no es lo mismo...) como lo de Tom Cruise y Katie Holmes, pero con salto de la rana incluido.

En fin. Voy acabando, que en la despensa el chorizo de cantimpalos está amenazando al pusilánime de Mimosín. Ganas tengo de que pasen estos días, oye.

Dice Chenoa: «ahora vivo un punto y aparte». Un hallazgo habitacional: ¡para que luego digan que los pisos de 30 metros de la ministra Trujillo son pequeños! También puede servir para que los pequeños educandos y los fans descerebrados se interesen por la puntuación, la gramática y todas esas artes, tan olvidadas. Yo con Santiago...

—¡Te estoy oyendo!

Los días buenos, incluso me escucha. Yo con Santiago vivo más bien en unos corchetes: apretaditos los dos, con los niños y eso.

Por último. «Aaron Guerrero estudiará interpretación en Nueva York». Y se preguntarán ustedes: ¿quién diablos es Aaron Guerrero? Pues Chechu, en Médico de familia y Nando, en Ana y los siete. Y si es actor, ¿por qué se va ahora a aprender interpretación? Pues porque algunos españoles siempre empiezan la casa por el tejado: primero actúan, después aprenden a actuar. Da igual: todo vale con tal de librarnos de él una temporada.



mlimon@divertinajes.com
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