23 de diciembre de 2005

Rara unanimidad

El personaje lo merecía, sin duda: que levante la mano quien, en los últimos meses, no haya dicho al menos una vez “raro, raro, raro”. Papuchi era un encanto, y las revistas también lo reconocen. A veces, cayendo en excesos, como ese en el que incurre (yo también tengo vocabulario) ¡Hola! cuando, junto a una foto de Julio besando a su padre, pone: “Cuando la leyenda besa al mito”. En fin…

Lástima que la técnica no siempre acompañe. La misma ¡Hola!, ¿estás sola?, publica un reportaje -hecho, evidentemente, antes del fallecimiento- de Chabeli con su marido y su niño súper felices; y en Lecturas, publican una página del propio doctor Iglesias Puga anunciando sus planes navideños. En fin (2)…

Yo, qué quieren que les diga…

-¡Nada, vecina! No queremos que digas nada.

MariPepa, que está enfadada conmigo porque dice que no le consulto. A mí Papuchi me caía bien. Un tipo que dice que “hay que hacer lo que uno le apetece” y que “para estar bien a mi edad lo principal es ser feliz” no puede ser mala gente. Descanse en paz.

Si va al cielo…

-Maruja, te pasas.

… entonces, podría decirle a Dios

Maruja!

… que atienda a los pobres que, leo en Lecturas, le escriben cartas y se las envían al Muro de las Lamentaciones, Israel.

-Y hacen bien, porque pedirle algo a Dios es como hablar con una pared.

Vale, MariPepa, ya has conseguido colarte en mi artículo. Dame un breik.

-¿Un qué?

Uno a cero.

-¿Sabes, vecina, que Anne Igartiburu va a dar las campanadas?
- ¿Quieres decir, MariPepa, que va a salir desnuda en horario infantil o algo así?
- A, eso no sorprendería a nadie, y B, no va a dar la campanada, sino LAS campanadas. Lo cuentan las revistas, que ella y Ramón García nos darán las uvas…
- ¡Pues sí que va a ser largo el programa!
-Maruja, eres un desastre.
- ¡Shhhhhh! Que no se diga, que no se note…

Este vecindario es la monda. Aquí querría yo ver a Michel Brown, el gavilán, que se ha instalado en España y al que, nos cuenta Semana, le encanta “quedarse en casa tocando la percusión y la batería electrónica”. Si MariPepa fuera su vecina, tocaría los chinchines en los días de mucho desenfreno. Y con silenciador. “No tengo novia -confiesa-. Estoy más solo que un perro”. ¿Y te extraña, solete? ¿Quién te va a querer con la de ruido que haces?

-Hablando de ruido…

Santiago, que acaba de volver a la vida porque él no duerme la siesta: él cae en coma.

-… me extraña, bonita, que no hayas mencionado todavía a Ana Obregón y Victoria Beckham.

Es que necesitaba preparación, meditación, concentración. Porque tiene todos los ingredientes de una serie de éxito: dos mujeres pertenecientes a dos segmentos de edad se encuentran en la sala de estiramientos…

-¿Se estaban operando otra vez? Yo creía que estaban en el gimnasio.

… de un gimnasio y así, en mallas y sudadas, se tiran de los pelos metafóricamente hablando. Qué suerte tiene Ana: está preparando una serie, nadie habla de ella y, ¡pum!, Victoria Beckham la insulta y se ocupan de nuestra sexybum hasta en Gran Bretaña donde, eso sí, la llaman Barbie de geriátrico, que no es de recibo, porque ella de geriátrico, sí, pero Barbie

-El que se pica, ajos come.

Santiago citando a sus clásicos. Sí, eso fue lo que le dice Ana a Victoria. Y también le dice que ella es muy leída, y que termina los libros que empieza. “Soy una intelectual”, afirma sin sonrojo… porque no sabe lo que es la vergüenza. Ya añoraba yo estas disputas de alto nivel, estas polémicas que marcan la historia del pensamiento universal. Desde lo de Sastre y Aron no se había visto nada igual.

Voy terminando, que en la cocina hay peleas porque la ensalada tiene mucha endibia.

Dice la nueva novia de Carlos Larrañaga que espera no ser una víctima más. Barba Azul puede descansar tranquilo: el galán pasmado mantiene el listón alto.



mlimon@divertinajes.com
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