15 de diciembre de 2005

Sacré bleu!

Diez Minutos
Tengo ya una edad. Incluso dos. Ustedes también, me consta, y no es por faltar. Y desde que me alcanzan los recuerdos, Carlos de Inglaterra es heredero. Él también tiene una edad (cuaternaria, en su caso), y parece haberse fosilizado en esa ocupación transitoria. Lo veo en la portada de Diez Minutos y me da pena, la verdad: «Carlos de Inglaterra, interrogado por Scotland Yard por la trágica muerte de Diana, ocurrida hace ocho años».

La portada de Lecturas, sin en cambio, no me llama la atención nada. Son, de nuevo, Gonzalo Miró y su tamagochi. Vaya aburrimiento. Esta vez se han visto en Nueva York. ¡Mira que si éstos han inventado el don de la ubicuidad, y la Academia Sueca de Ciencias sin enterarse!

La portada de Semana... ¿La portada de Semana?

—No tengo Semana —me aclara Domi, el quiosquero—. Me han robado y se han llevado todos los paquetes. Me traerán más, pero...
—No sabía que hubiera ladrones de prensa rosa.
—También se han llevado el As y el Marca.
Sacré bleu!
—¿Tú también te acuerdas de Pierre Nodoyuna y los autos locos?

¿Les había dicho que tengo una edad? Pero tampoco es como par refrotármela así por las narices.

¡Hola!
En fin. Sigo mi repaso. La portada de ¡Hola!... ¡Uy, la portada de ¡Hola!! «Exclusiva. El romántico paseo de Fran y Blanca». Y dentro: «Las imágenes más esperadas». Son fotos como robadas, quiero decir que ellos están como si no se dieran cuenta: no van bien peinados, ni maquillados, ni ná, pero ella mira directamente a la cámara. Huele a pacto entre la pareja y la revista, de esos a los que tan dada es (lo dicen los que saben) ¡Hola!, un «yo me callo lo que sé hasta que a ti te interese, pero cuando te interese me las voy a cobrar todas juntas», que no son los términos que figuran en el contrato, porque supongo que no hay contrato, pero ase lo pueden imaginar...

Además, ¿dónde se escondía el fotógrafo? Porque los tórtolos se pasean por el campo en compañía de un caballo, qué bonito es el reino animal, y no parece que haya dónde ocultarse. La misma desazón me hace zozobrar cuando veo el reportaje sobre la travesía Barcelona-Odessa protagonizada por Álvaro de Marichalar, al que, en un arrebato, el piedefotista llama «el Quijote del mar». Lo raro es que se nos comunica que hizo el viaje sin barco de apoyo. Entonces, ¿quién hizo las fotos? ¿Fliper? Porque del texto mejor no hablar. Se supone que lo ha escrito él. Dios libre a la literatura de los advenedizos.

También de los cirujanos estéticos. «Robert Redford, la leyenda dorada del cine, mantiene su sonrisa fascinante, por la que no pasan los años». Aquí, lo fascinante es el titular, que no sé a cuento de qué viene, pero vaya. La sonrisa, a su edad y con su dentadura postiza, es como la de la Reina Maria Luisa en el cuadro de Goya La familia de Carlos IV. Y encima, Redford cometió hace un tiempo el error de operarse los ojos. Es doloroso ver dos fotos, una reciente pero antes de pasar por el quirófano, otra después de dejarse engañar. Es como si le hubieran cambiado los ojos por unos ojales sin abotonar.

Lo de Maria Carey es también de juzgado de guardia.

—Vecina, estás hoy que no dejas títere con cabeza.

Búsquenla en la página 158 de ¡Hola!. Algo se ha hecho, esta chica. Y no me refiero a que se ha hecho mayor.

—Vecina, ¡qué genio!

En cualquier caso, lo que ha conseguido es parecerse a Carlos Latre cuando se muestra como Bea, la becaria.

Lecturas
También se ha retocado la novia de Bisbal, Elena Tablada. Lo dice Diez Minutos, que califica los labios rehechos de «sensuales». Claro, que también dice que los tres perros que acompañan a la joven son «sus mejores amigos», por lo que no hay que tomarse las cosas muy al pie de la letra.

En cuanto a la iniciativa solidaria de la semana, porque en estas fechas siempre hay una iniciativa solidaria.

—¡Vecina!

MariPepa déjame el alma quieta. Diez Minutos ofrece las fotos de un calendario de periodistas, otro, en el que algunos famosos, entre ellos María Teresa Campos, Matías Prats y Carlos Sobera, se fotografían junto a niños para defender distintas causas. Me llaman la atención dos cosas:

a) En julio, Marta Robles aparece «por la educación» junto a un niño y una niña. Ella, la niña, está apoyada sobre una pila de libros. Distingo unos cuantos: libros de fotografía, los más grandes, y dos Guías de la Comunicación de esas que edita el Ministerio de la Presidencia con los datos telefónicos de medio país. ¡Y encima, son de los años 2001 y 2002! ¿Qué tipo de educación es esa? ¿Desconcertada?

b) En varios meses, muestran su mejor cara Jaime Cantizano, Emma García y Jordi González, responsables de algunos de los peores programas de televisión de este país. Emma, en concreto, se deja fotografiar «por la familia». Cuánto más no harías por ella, bonita, con un A tu lado que no fuera un Mecagüentusmuertos a cambio de dinero.

Lo dicho: Sacré bleu! Viva Pierre Nodoyuna.



mlimon@divertinajes.com
Archivo
Volver
Imprimir