11 de noviembre de 2005

Infanta de melocotón

No me encuentro bien, estoy empachada, como cuando era pequeña (bueno, cuando era niña, porque pequeña sigo siendo) y me zampaba todas las chocolatinas. Es una sobredosis de azúcar y de baba: Leonor nos ha vuelto tontos.

¡Vaya cómo vienen las revistas! Salieron a la calle el martes, las vi de lejos, y no me atreví a acercarme al quiosco de Domi. Qué empalago, pensé.

Pero ayer ya no me quedó más remedio. Y tras comprarlas, confirmé: qué empalago. Que oiga, no digo yo que el nacimiento de un bebé no pueda cambiar el mundo, pero no parece que sea el caso, por más que Lecturas, en un empeño de dar talla histórica a la noticia, diga: «Han sido unos días intensos que han coincidido con otras noticias, tanto en nuestro país como en el extranjero». No te jipia, se va a parar el mundo por un rorro. ¡Ni la Liga se para! Y luego, esa manía de desempolvar el álbum de fotos cada vez que pasa algo: ¿el Príncipe anuncia su compromiso? Ponemos las fotos. ¿El Príncipe se casa? Ponemos las fotos. ¿Letizia se queda embarazada? También tenemos fotos de embarazos anteriores (no van a tenerlas, si la principal misión de una Familia Real es reproducirse a sí misma). ¿Nace Leonor? ¡Uy, esas fotos de TODOS los nacimientos anteriores y de TODOS los bebés anteriores y de TODOS los nacimientos de TODOS los bebés de TODOS los países anteriores y posteriores!

Semana
«Así es Leonor», titula Semana. ¿Ya le han hecho un test de personalidad? Y eso es sólo el comienzo.

Les ahorro casi todo, porque seguro que a estas alturas ustedes mism@s lo han visto, oído y leído ya casi todo. ¡Hola!, que en estos casos suele echar los restos, nos ¿sorprende? con un reportaje de la escuela de periodismo Karina: echar la vista atrás es bueno a veces, uh, uh, en el que, casi año por año, nos cuentan las vidas de Felipe y Letizia en paralelo. Para lelos, oiga. El año aquel mientras él hacía esto ella hacía eso.

¡Hola!
Lo único bueno de estos recopilatorios permanentes es que, a veces, te permiten descubrir cosas curiosas. Por ejemplo, que el Rey se depila el entrecejo. O a lo mejor es que se está quedando calvo a la altura de entre ceja y ceja. Y si de la niña hablamos, lo mejor es que a diferencia de sus tías, que según un chiste viejo son la Infanta de naranja y la Infanta de limón, ésta es Infanta de melocotón: tan sonrosadita y como con pelusilla.

Pero este momento de debilidad maternal no me hará abdicar de mis convicciones republicanas, que se refuerzan cuando, al lado de una foto en la que la esposa del Príncipe de Gales, de viaje por Estados Unidos, se muestra tal y como es, explican: «Dieciséis estilistas se ocupan de que Camilla esté impecable». Vean y juzguen. Mercedes Milá se sentirá reivindicada.

Una última cosa al respective del natalicio. Como no sólo de hemeroteca viven las revistas, en alguna se nos adelanta que la niña Leonor será bautizada con aguas del río Jordán, «una tradición secular» de la familia real. Que digo yo que en lugar de traer una botella, podían traer un container y paliar en parte la sequía que nos azota. Y me pregunto además cómo traen esa agua, y quién paga lo que a todas luces es un capricho. Porque si soy yo, a lo peor no me gusta...

Diez Minutos
En fin. Afortunadamente, Dios aprieta pero no ahora, en estas revistas conmemorativas se les cuelan cosas que nos permiten digerir mejor esta sobredosis. En Diez Minutos, por ejemplo, veo unas fotos de Pe y Matthew disfrazados para la noche de Halloween. Escalofriante. Él se ha plantado una chilaba que debió robar durante el rodaje de Sahara, y ella parece recién salida del casting del 11811: va disfrazada de 8, por si lo dudaban.

Sin salir de esta revista (Diez Minutos dan para mucho), leo: «Paloma Lago sonríe porque es feliz». Vale. «Acaba de llegar de la India y ya quiere irse a Australia porque, dice, los viajes la rejuvenecen». Acabáramos. Sonríe porque es educada y no quiere que se le note que se ríe de nosotros. ¡Se pega la vida padre! ¿No va a sonreír? Lo difícil es sonreír cuando, como es mi caso, acabo de llegar del mercado y ya tengo que irme a recoger al niño que sale de la actividad extraescolar que le toque por la tarde, que no me acuerdo cuál es.

Mas, permítanme que vuelva a la señora o señorita Lago, porque si lo anterior es ofensivo para las clases populares, no de ahora roza lo inconstitucional. «Para mí es importante que la pareja forme un equipo». Disculpe, joven, pero eso es poligamia...

Lecturas
Bueno, voy cerrando que en la cocina se me ha roto la vitrocerámica, y la muy engreída ha dicho que de Balay nada, que ella quiere que la repare un artesano de Lladró o, en su defecto, uno de Porcelanosa.

Mar Saura es la imagen de una crema hidratante, o así. El caso es que la publicidad se parece a tantas otras salvo en la frase, presuntamente manuscrita, que aparece a pie de foto y «firmada» por la guapa: «Me encanta el tacto de mi piel suave y lisa». ¿Y te da gustirrinín?

—¡Maruja!

Suena raro, no me digas que no. Prometedor, pero raro. Y además, empezó ella.



mlimon@divertinajes.com
Archivo
Volver
Imprimir