13 de octubre de 2005

Círculo de iluminación

Me ha pedido Eva Orúe que cubra su ausencia. Ella es de Zaragoza y el día de ayer, el día del Pilar, no le pareció el más propicio para iluminar nada. Mañana viene, no se preocupen sus seguidores. Y en lo que a mí respecta, encantada de entrar en el círculo... vicioso.

Porque lo de las revistas tiene vicio. Y no me refiero a mi adicción, superable...

—¡Ja!

Sino a lo que cuentan, a veces deleznable.

—¡Qué pena! Morder la mano que la alimenta...

Lo que es pena es que la ventana de mi leonera, que es como en casa llamamos al cuarto de estar (y no es una alusión a la capacidad depredadora de Santiago), da al patio. Y al patio asoma la ventana del cuarto de estar (que es como ella llama a la habitación desarreglada y revuelta donde hacen vida) de MariPepa. Y MariPepa oye todas mis reflexiones. Incluso las que no formulo en voz alta.

Diez Minutos
Pero vuelvo al vicio. Dice Diez Minutos que el embarazo de la novia de Tom Cruise ha acabado con los rumores de esterilidad que perseguían al actor. Digo yo que habida cuenta de que sus parejas (la Kidman, la Cruz) anteriores tampoco tienen niños, a lo peor las estériles eran ellas y por eso se ha liado ahora con una veinteañera hiperfértil de anchas caderas, para que el bebé llegue al mundo sin estrecheces.

Dicen también las revistas, concretamente Semana, que se espera que doña Letizia ocupe, para dar a luz, «las mismas habitaciones que la Infanta Elena y Victoria Beckham». Sigan ustedes sabiendo que permaneceré vigilante: si a la salida del centro médico bebé en ristre...

—En brazos, vecina.

... la Princesa de Asturias lleva gafas como antifaces o manifiesta su deseo de bautizar a su hijo con nombre de barrio (Vallobín, por ejemplo. O Chamberí) o de personaje romántico (Don Juan. Aunque bien pensado...) tendremos pruebas concluyentes de que en determinados paritorios las madres se van, pero las miasmas permanecen.

¡Hola!
Ya que estamos en la órbita de la realeza. ¡Hola! luce un reportaje muy simpático sobre la novia del Príncipe Guillermo, Kate, una joven de su tiempo.

Muestran fotografías de la moza en sus años párvulos, disfrazada para las fiestas infantiles y eso, y la mera contemplación —sin duda arrobada— de esos documentos gráficos le permite aseverar deduce sacan una conclusión: «demuestran su extraordinario carácter». No sé yo qué genio de la intuición puede afirmar tal cosa con sólo ver esas imágenes, pero le reto a que analice, en mi película súper 8, vestida de enano y de gigante (las dos cosas a la vez, y no estaba loca) o de joven vasca danzarina, a la personita que era yo, y saque sus conclusiones. Si se atreve.

Lo más curioso es que junto al reportaje sobre la que quizá será Reina de Inglaterra (hermoso es verla hoy en autobús público, ella que parece llamada a recorrer las calles de Londres en carroza) se nos muestra otro de su novio, el Príncipe himself (toma ya folloumi), al que nos presentan recostado en un tractor, como «un granjero muy atractivo». Que no digo yo que no le guste la tierra, pero yo tengo macetas en casa y no me considero master en jardinería. Además, las fotos áreas demuestran que no es que estemos precisamente ante una joven promesa de la horticultura. Sería tanto como decir que Florentino Pérez es un «albañil muy concienzudo» porque sus empresas se dedican a la construcción. O que Ana Obregón es una «escritora de mérito» sólo porque firma los guiones de sus series. Por cierto, que Anita dice que en la próxima aparecerán 25 personajes. Se ve que con siete no tenía bastante. Virgen Santa, Dios nos ampare.

Podía llevarlos a rodar a cualquiera de las muchas casas de la duquesa de Alba, que ¡Hola! nos enseña por enésima vez, junto a esa foto en la que doña Cayetana aparece al pie de un cuadro que Goya pintó de otra duquesa, y subida a una fuente (afortunadamente sin chorrillo), cual juligan de ringorrango, vestida de gitana. Todo, porque cualquier excusa es buena (en este caso, la boda de su hijo Cayetano) para recuperar las fotos de siempre. ¡La de ves que las hemos visto! Y a mí siempre me provocan las mismas náuse... digo, reflexiones. Hay que ver, lo que ha trabajado esta gente para tener tantas casas, todas ellas monumento nacional o asín. Visto lo visto, el título nobiliario del mentado Cayetano adquiere toda su significación: conde de Salvatierra. Yo, con salvar los muebles tengo suficiente.

Semana
Sigo. Carolina y Estefanía, dice Semana, «acercan posiciones». ¿Qué pasa? ¿Qué el nuevo novio de la pequeña, de profesión camarero, ha sido llamado para servir la cena de Navidad en casa de los Hannover? Porque no veo yo el acercamiento...

Sí que veo, sin encambio, el alejamiento de Sofía Mazagatos y su ya ex novio. Ella insiste en que no le gusta airear su vida privada, por lo que la imagino contrariada: tener que conceder dos extensas entrevistas a dos revistas diferentes debe ser una dura prueba para alguien como ella, tan celosa de su intimidad. Claro, que después de enterarte de que tu novio no es quien decía ser, lo demás son menudencias. Debo destacar, no obstante, el hecho noticioso de que, al menos en esta ocasión, no es Sofía la que dice sandeces, sino la periodista entrevistadora, a la sazón, Chelo García Cortés. Ojo a la pregunta: Él jugaba con ventaja contigo, conocía tu casa, tu familia, tus más íntimos amigos... Pero tú, ¿qué conocías de él, aparte de su coche?

—¡Su cambio de marchas descomunal, desproporcionado!

Esta MariPepa va a acabar con mi paciencia. Pero es la respuesta que la tal Chelo se merecía, porque ¿qué tipo de pregunta es esa?

Lecturas
También hay respuestas que se las traen. ¿Cuánto tardas en vestirte?, preguntan a María Isabel, la niña canora. «Diez Minutos», contesta ella. Pero, ¡alma cándida! ¿Cómo puedes decir eso en una entrevista que te hacen... ¡en Lecturas!? Una grosería. Esta niña es una lenguaraz. Fíjense que poco más adelante le preguntan: ¿Qué llevas contigo al salir de casa? «Un básico kit de maquillaje». ¡Pero si tiene 10 años! «Soy muy presumida. Y cuando eres tan presumida no puedes ser sencilla». ¡Socorro, el Tranquilín! Qué espanto de niña. La veo ahí, posando, vestida y maquillada, me chupo el dedo, doy a vuelta a la página para alejar al monstruito de mi vista... y me encuentro a Ágatha Ruiz de la Prada, vestida, hay que joderse, de Ágatha Ruiz de la Prada. Sus hijos se llaman Tristán y Cósima. Desde luego, la sencillez es un valor en decadencia.

En fin, termino ya que en la cocina el café se está poniendo de una leche... Carmen Sevilla asegura, sin sonrojarse, que los chicos jóvenes, cuando la ven por la calle, le dicen (textual): «Tía, qué marcha tienes, eres guay».

Repito, por si no dan crédito a lo leído: «Tía, qué marcha tienes, eres guay». Me imagino a los Góticos aproximándose a Carmen: «Tía, qué marcha tienes, eres guay». Imagino a los Punkies: «Tía, qué marcha tienes, eres guay». Imagino a los Skaters: «Tía, qué marcha tienes, eres guay». Imagino a Mods, Siniestros, Lolailos, Heavis, Hardcores, Pijos, Grunges: «Tía, qué marcha tienes, eres guay». Imagino todo eso, y se me abren las carnes. Para mí que el escenario de Cine de Barrio tiene demasiado amianto. O que los presentadores del abusan del vacuno, porque todos acaban pelín esponjiformes.



mlimon@divertinajes.com
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