7 de octubre de 2005

La envidia y los tiñosos

Confiesa Sara Orúe que me tiene envidia... No es que me alegre, porque siento algo que no puedo identificar. ¡Nunca me había pasado! Envidiosa sí, pero ¿envidiada? La vida te da sorpresas.

Semana
Dice también que una de las razones de mi éxito es que tengo buen material. Vaya, que los famosos me dan las gracias hechas. Algo de eso hay, Sara, para que te voy a engañar. Pero también me dan ganas de desconectar los sentidos. ¿Qué chiste harías tú si leyeras, como yo he leído, que al gavilán Michel Brown le huelen los pies? Y no lo dice una amante despechada, no, lo reconoce él mismo: “Mi peor defecto es que me huelen fatal los pies”.

—¿Que le duelen los pies?
—No, le huelen.
—¿Sue Ellen, la de Dallas?
—¡Le du—e—len!

Santiago, que tiene un tapón de cera y necesita mucha atención y cariño.

—Pero, Maru, admitirás al menos que tiene unos ojos preciosos, este gavilán.
—Calla, que a lo peor un día de estos nos confiesa que se levanta con unas legañas como puños.
—¿Qué dice verdades como puños?

Ahora entiendo a Ronaldo. Dice ¡Hola! en su rataplán noticioso, vaya, en esa página abigarrada donde coloca las noticias que no sabe dónde poner, que el futbolista famoso por bailar la cucaracha, hacer el canguro y comportarse como un asno, todo ello con motivo de la celebración de sus goles...

—Como si no le bastara con cobrar el pastón que le pagan por cada uno de ellos.

... se ha echado una novia sordomuda.

—Para la conversación que debe tener el tal Ronaldo, más que suficiente.

Diez Minutos
Mi vecina MariPepa, no hay error, lo escribe así, MariPepa, a la que aprovecho para presentarles. Se acaba de mudar...

—Muy oportuna, Maruja, hablando como estábamos de lo que estábamos hablando.

... y me ha tocado a mí, puerta con puerta. A ella también le gustan las revistas del corazón. Por eso, esta mañana, cuando nos hemos cruzado en el descansillo, me ha asaltado.

—¿Has visto lo de Mar Flores? Dice que tiene en su casa yo qué sé cuántos manolos...
—Amigos para siempre...
—Con lo que cuestan, ya pueden durar, ya.
—Por Dios, MariPepa, que me tienes en un ay. ¿Qué diablos son los manolos? ¿Unas manoletinas aptas para lolailos?
—Ay, Maruja, ¿y tú lees las revistas? Son unos zapatos caríiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii...

A punto he estado de llamar al SAMUR.

—... iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiisimos. ¡Y la Flores tiene un montón de pares!
—Ni que fuera un ciempiés. O la reencarnación de Imelda Marcos.
—Así se haga un esguince cada día de la semana.

MariPepa, ya la irán conociendo, además de ser políticamente incorrecta es muy aviesa.

Lecturas
En fin. Que la infanta doña Cristina fue a recoger a sus hijos al cole y se los devolvieron en pijama. ¡Y eso que debe ser un colegio de pago! Sale en todas las revistas, no crean. Cada día me creo menos a la realeza, qué quieren que les diga. ¡Con decirles que una panda de insustanciales ha preparado un encuentro entre el príncipe Alberto de Mónaco y la hija de Romy Schneider a ver si surge el flechazo! Pero si él tiene 20 años más que ella. Ya verás como hay algún panoli que me cante ahora mismo lo de que 20 años nada...

—Que 20 años no es nadaaaa...

Ya es triste, tengo al panoli en casa. Por cierto, que Estefanía de Mónaco, hermana del soltero de oro, se ha ligado ahora a un camarero. Qué fijación la de esta chica por los menestrales... ¿O será que está elaborando un informe sobre la situación de la clase obrera en el principado?

¡Hola!
La nobleza está muy perdida. En ¡Hola!, y en un despliegue digno de mejor causa, leo: “Considerado y tratado por los legitimistas franceses como rey. Luis Alfonso de Borbón llevó a su esposa María Margarita Vargas a conocer ‘su reino’”. ¡Su reino! ¡Y los fotografían en Versalles! ¿No es eso como mentar la soga en casa del ahorcado, o, por utilizar términos que serán apreciados por los legitimistas galos, la guillotina en casa del guillotinado?

Más. Abro Lecturas: “Estoy a la espera de que José Luis Moreno me confirme un espectáculo para Telemadrid y el especial fin de año. Además, cuenta conmigo para alguna de las series que produce”. Se lo dice María José Suárez, de profesión sus curvas, a un informador al que, evidentemente, le fallan los amortiguadores, porque no se pierdan lo que añade: “... nos cuenta, luciendo un escotado vestido de seda azul”. Claro. Porque si hubiera lucido un vestido no escotado, nos hubiera contado otra cosa. Elemental, mi querido Montini. Si es que los hay que, cuando te entrevistan, no pueden dejar de mirarte a los ojos.

Termino ya, que en la cocina la olla exprés dice que tiene mucha prisa. Isabel Gemio es entrevistada en ¡Hola! a propósito, otra vez, de su matrimonio inacabado y su depresión (hay que ver lo que habla esta chica de su vida privada para ser alguien a quien no le gusta hablar de su vida privada) y, entre obviedad y obviedad, cita a Confucio: “Como mínimo le pido a la vida no ser infeliz”.

No sé yo si el tal Confucio dijo tal cosa. Admitamos que sí. Pero ese tipo también dijo que “La mujer es lo más corruptor y lo más corruptible que hay en el mundo”, así que, Isabel, cuidado con las citas, que las fija el diablo.



mlimon@divertinajes.com
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