26 de agosto de 2005

Ídolos con pies de barro

—¡Maru! Que dice Bustamante que, cuando conoce a una mujer, lo primero que le mira es la boca y los ojos.
—Pues menos mal que ellas no hacen lo propio, porque no ligaría nunca.
—Hija, qué cruel.
—Realista se llama la figura. ¡Pero si tiene mirada de acosador y una boca que cuando se ríe dan ganas de meterle un paquete certificado!
—Peor que cruel: eres muy cruelísima.
Santiago, que sepas que empiezo a tener una edad en la que me puedo permitir decir lo que pienso.
—El problema, creo yo, es si piensas lo que dices.
—Cuando te pones sutil no hay quien te aguante.
—Es que el orden de los factores altera el producto. Por ejemplo: Lecturas publica una foto de la hija mayor del rey en la cubierta de un yate, tipo fino toda ella, y titula: «Sirena real», que no es lo mismo que «Real sirena».
—Como no es lo mismo «Tres tazas de te» que «Tres te-tazas».
—Ordinaria.
—No, simplemente común. ¡Y no me toques las revistas! Tú me tienes vetado el acceso a tus cromos de fútbol y yo no me quejo.

Semana
Desde que se ha enterado de que, según un estudio de no sé qué científicos estadounidenses ociosos, cotillear alarga... la vida, no me sean mal pensados, a mi marido no hay quien lo pare. Y mira que se lo tengo dicho: comentar las revistas es cosa mía.

—Me temes.
—Sí, pero no por lo que tú piensas.

En fin. Las publicaciones coronarias, esta semana, coinciden en señalar a Gonzalo Miró como «el hombre de moda». Que no digo yo que no, pero... ¿No se han fijado en lo mucho que se parece a Shaggy, el de Scooby Doo? Y viaja tanto como él: Ibiza, Marruecos, Toscana... La Duquesa de Montoro pasea su amor de manera tan ostentosa que tengo para mí que está intentando darle con el novio joven y alto al torero cetrino y bajito. ¿Algún voluntario para participar en el afamado juego de las siete diferencias?

También Inés Sastre ha sido pillada con su amigo especial. No, con ése no, con otro. «Estrena novio en la playa», dice Diez Minutos. «Un extenso currículo», añade la publicación, maliciosa. Y es que Inés, hija, qué nómina. ¡Pero si hay empresas de trabajo temporal que tienen menos aspirantes en sus archivos! ¿Por qué no haces un casting y te decides de una vez, que nos tienes en un ay?

Otras, sin embargo, andan por la vida como los taxis desocupados: con el libre bien visible. Ainhoa... sí, Ainhoa, la ganadora de la segunda edición (¿o fue la tercera?) de Operación Triunfo... ¿No la recuerdan?... No puedo culparles, nadie se acuerda de los triunfitos marchitos... En fin, que la tal Ainhoa quiere relanzar su carrera... Ah, ¿qué cómo la va a relanzar si nunca estuvo lanzada?... Y yo qué sé... Vaya, que concede una entrevista en la que declara: «No tengo novio, a menos que venga Cupido y me lance una flecha». Ten cuidado, Ainhoa: me he enterado de que, desde hace un tiempo, cuando te alcanza una flecha no es el tal Cupido, sino Direct Seguros, y en lugar de darte un novio te hace un seguro de automóvil. Corren malos tiempos para la lírica...

¡Hola!
Y no es una frase hecha, tengo pruebas.

Abre ¡Hola! su número con un escalofriante reportaje sobre «Los multimillonarios de Palm Beach» por el que desfilan una panda de ricos añosos recauchutados (los que hicieron la fortuna) y de niñatos de diseño (los que la van a dilapidar) cuya mera presencia gráfica me resulta ofensiva. No es que no sepa de su existencia, es simplemente que prefiero que no me lo recuerden. ¿Cómo consiguen que posen? «Oiga, le llamo de ¡Hola!, y como tiene usted mucho dinero y vive en Palm Beach querría retratarlo. No, sus méritos profesionales y sus cualidades morales no serán objeto del reportaje: lo único que nos interesa es que usted nada en dinero y vive en una especie de reserva. ¿Acepta?».

En fin, voy cerrando el garito, que aún no me he recuperado de las vacaciones y no estoy en condiciones de trabajar muchas horas seguidas. Además, hay follón en la cocina porque alguien ha llamado Calvo al atún y éste, que se cree bonito, está que trina, por chocante que resulte desde el punto de vista zoológico.

Diez Minutos
Acabo confesando que se me ha derrumbado un mito. Entrevistan a Elvira Lindo en Diez Minutos y le piden que elija su foto favorita. Y ella la elige. Y es una en la que aparece, junto a otros (entre ellos su santo) con los Príncipes de Asturias. «Me parece una pareja estupenda y muy enamorada». Y tú Elvira, perdona que te lo diga, me pareces un poco paleta.

—Mira que te lo había advertido.

Este Santiago sí que es un santo.



mlimon@divertinajes.com
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