19 de agosto de 2005

Instalada en el casquete

Querid@s seguidores, y sin embargo lectores críticos:
Por razones que no vienen al caso, pero que tienen mucho que ver con mi incorregible afición a los sopicaldos y su sistema de cupones, he pasado las vacaciones de verano a caballo entre La Manga del Mar Menor, uno de los destinos a los que, en razón de clase, estoy condenada, y.... Noruega. Ahí es nada.

Más aún. No contenta con pasar el verano instalada en el invierno, crucé el Círculo Polar Ártico y por unos días me instalé en el casquete...

—¡No hay justicia! Nuria Bermúdez salta a la fama por seis miserables polvos y tú te instalas en el casquete y ni una mala portada.

El vecindario, que es muy resentido y anda sediento de venganza. Me instalé, digo, en el casquete polar.

—Que no, mamá. Que el casquete polar es aquella capa de hielo que cubre el Océano Polar Ártico. Se compone principalmente de 3 partes: La capa terciaria o blanda, compuesta por el hielo producto de las últimas nevadas; la capa secundaria o dura, hecha del hielo acumulado en los últimos 15 años; y la capa prima o casquete verdadero, que es el hielo acumulado durante siglos.

Es lo que tiene disfrutar de la docta compañía de un hijo con asignaturas pendientes: que lleva las chuletas a mano, y se las sabe todas (o al menos sabe dónde están).

Qué risa, tía Felisa. Maruja en la tierra de Mette-Marit. A la que, dicho sea de paso, entiendo ahora mucho mejor. ¿Cómo no va a ser una un pendón si el país es más aburrido que la Ministra de Agricultura? ¿Cómo no darse a los vicios prohibidos cuando una cerveza vale 9 euros? ¡Con decirles que la calle principal de Oslo (que es la capital, no se crean) va de la estación de ferrocarril al Palacio Real se lo digo todo!

En fin. He de confesar que cuando me tocó el premio, me quedé ojiplática. ¿Qué se me había perdido a mí en Noruega?

Vicky el vikingo... —me susurró Santiago, siempre abierto a la aventura.

¡Es verdad! Vicky, el hijo del jefe Halvar... La aldea de Flak... La serie era alemana, pero no iba a dejar que ese detalle técnico arruinara mi motivación. Yo era muy fan de Vicky, el chiquillo que tantas veces nos demostró que a la fuerza bruta se la puede vencer con inteligencia. Lástima que luego llegara Bush y destruyera ese hermoso legado.

Aunque para mito caído, el de la superioridad social de los nórdicos. ¡Es un bluf! ¡Con decirles que en los quioscos noruegos no venden ni el ¡Hola! se lo digo todo! Así que recién llego y me entero de que...

... Eugenia Martínez de Irujo y Gonzalo Miró han sido fotografiados en Marruecos. Juntos, se entiende, y ustedes me entienden.

... Loles León reivindica, en Diez Minutos (bueno, en bastante menos tiempo), «mi derecho a estar gorda» en un ejercicio de lo que toda la vida hemos llamado hacer de la necesidad virtud.

... Belén Esteban (a la portada de esa misma revista me remito) tiene patas de gallo en el sobaco, que ya son ganas.

... María José Campanario ha confirmado (¿mediante comunicado oficial? ¿a través de sus abogados? ¿sirviéndose de un edicto, al modo: «Se hace saber...»? que se ha operado los dos pechos,
porque los tenía como bolsas desinfladas y los quería como cántaros de miel.

... Carlota Casiraghi, lo certifica Semana, sigue ganando peso. ¿En la escena mundial? ¿Acaso asistimos al nacimiento de una líderesa?

Vaya, que la rentrée se prevée agitée.

La semana que viene, a lo peor hasta me compro las revistas y le mando un resumen a mi compi Mette-Marit.



mlimon@divertinajes.com
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