1 de julio de 2005

Aburromiento

Hija, qué rollo. Las revistas aburren al más bruto. Basta con echar un ojo a las portadas para darse cuenta de que todo lo bueno ha quedado atrás; si les echamos los dos ojos, entonces la sensación de hastío se incrementa de manera exponencial...

—Para el carro, Maru. ¿Qué diablos estás diciendo? No hay quien te entienda.

¡Y eso que aún no he empezado mi curso de francés Home English! Lo cual no deja de ser una contradicción en los términos.

Pero volvamos al término de partida: aburromiento. Las revistas aburren hasta a los solípedos. Todas muestran a...

...Tom Cruise haciendo tomasadas, que es un nuevo género cómico, tirando a patético.

...David Beckham y su mujer comportándose como un catálogo ambulante («el que sabe compra en Sepu») o, en su defecto, como dos árboles de Navidad con patas (sólo les falta el espumillón). «Victoria, que creó estilo y marcó tendencia en cada una de sus apariciones, prefirió no enfundarse el biquini, ya que aún no está del todo satisfecha con su figura tras su reciente maternidad», dice ¡Hola!, y me parece oír al redactor aguantándose la risa. ¡Vamos a poner que creó estilo y marcó tendencia en cada una de sus apariciones! Ji, ji, ji, ji.

... Jaydy Mitchel sin Alejandro Sanz. Corazón partío, matrimonio finiquitado. Y ella, lo pone Semana en su portada, «de fiesta con los amigos de Alejandro». La muy...

Apenas algún aguijonazo aleja el sopor. «Doña Letizia, ajena a la moda» dice Semana, que sigue: «La elección de los últimos modelos de doña Letizia ha sido muy comentada». Vaya, que no les gusta cómo viste la princesa de Asturias, cachis en la mar. Porque si esperan los de las revistas que nos despertemos con reportajes tipo: «Entramos por primera vez en casa de Chabeli Iglesias y de su esposo, Christian Altaba», están apañados. La niña cuya regla quedó grabada en un microsurco (De niña a mujer, ¿recuerdan? Nunca antes un padre había proclamado cantando que su hija ya tenía la menstruación) ha heredado parte de las habilidades vendedoras de su madre y cada año vende una exclusiva en la que, por así decir, va un paso más allá: un año, su familia en su lugar de vacaciones; otro, ella con sus hermanas; otro, ella con su marido y su hijo en su casa. Llegados ya a este escenario de intimidad, se me ocurre pensar: ¿qué será lo siguiente?

Mientras tanto, su hermano Enrique, que pasó por España promocionando un perfume, declara: «No soy maduro para formar una familia». Observen la utilización del verbo «ser». Cualquier persona se hubiera servido de «estar»: «No estoy maduro para formar una familia» porque se supone que la inmadurez es un estado pasajero. ¡Que se lo pregunten a frutas y hortalizas! Pero él, consciente quizá de sus limitaciones, prefirió recurrir al «ser» que manifiesta permanencia. Estos metrosexuales no paran de sorprenderdernos.

¡Me aburro! ¿Cómo pueden pretender vender nada con portadas como: «Belén Rueda, estupenda»?

¿O: «Ahora, volcada con Fernando Ballvé, que se recupera de una delicada operación. Isabel Sartorius, una gran amiga»? ¿Por qué los de Lecturas (otras semanas son otros) se empeñan en perseguir a esta chica y, sobre todo, por qué cada vez que la sacan con un presunto nuevo pretendiente desempolvan una foto suya con el príncipe Felipe, «su gran amor»? ¿Qué quieren significar? ¿Qué es una infeliz?

Claro, que la muestra definitiva de la decadencia de Occidente son dos:

-Anne Igartiburu, que acaba de adoptar a una niña india, es ahora madrina de jacuzzis. La solidaridad no es eso, corazón de caja fuerte.

-La sección escribe a tu ídolo, de Lecturas, recoge cartas de entusiastas de Leticia Dolera y José Luis Gil, actores cuyas virtudes no discuto, pero ¿ídolos?¿Personas amadas o admiradas con exaltación?

Por favor, que la revolución pendiente se presente ¡ya!



mlimon@divertinajes.com
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