25 de marzo de 2005

Fallera mayor

El Gemío
Esta semana no comento la realidad virtual del papel cuché. Me planto, como las Fallas. Y si no las enciendo en una pira es porque no quiero soltar en la atmósfera gases contaminantes y contribuir al efecto invernadero. ¡Menuda tropa, estos famosos!

Debo confesarlo, y no es una debilidad. El pasado11 de marzo, compré las revistas pero no las leí, y mucho menos me atreví a escribir nada. El día era demasiado triste... Y, como dice el clásico, si no puedes mejorar el silencio, lo mejor es que no hables.

—Lástima de pensamiento, tantas veces desatendido.

Lástima de ley del divorcio, tantas veces desaprovechada.

El caso es que le he cogido el gustillo a lo de no leer las revistas. Por un momento, debo confesarlo, y esto sí es una debilidad, pensé que no resistiría la tentación de escaparme a la Peluquería de Geli y echarles un ojo, ¡aunque fueran los dos! ¡aunque fuera pagando un plus por el plis! ¡Y aunque fueran números atrasados!
Qué mas da, si Geli ella misma peina como hace 20 años. ¡Unos cardados que ríete tu de Fabiola de Bélgica! Te deja la cabeza como si fueras una seta: sólo falta el enano.

Además, ¿qué más da leer revistas caducadas? Si total, cuentan siempre lo mismo. Sólo que allí donde antes una artista se casaba una vez, se divorciaba y se volvía a casar, ahora se casa, se descasa, se junta, se desmonta, se amiga, se cabrea... Debe ser lo que María de la O, que ha sacado del baúl de los recuerdos...

—Uh, uh.

... el Quimicefa de su hermano y se lo tiene muy creído, llama “La aceleración de las partículas”. María de la O tiene muchas ínfulas, algunas de ellas baratarias: yo acabo de regalarle a mi sobrino una edición especial aniversario de los Juegos Reunidos Geyper y no voy de guay por la vida.

El caso es que, y lo anuncio oficialmente, por un segundo acaricié la idea...

—Viciosa la idea, oye.

... de abandonar este vicio nefando mío, el de leer las revistas. Aunque veteranos de esta batalla me cuentan que desengancharse es difícil, casi tanto como dejar de fumar.

—Dejar de fumar no es difícil, fíjate en mi hermano, que lo ha logrado no menos de 25 veces.
—Pero tu hermano es sindicalista, y ha enloquecido, como toda especie en extinción consciente de su sino...
—Vale, Jacques Cousteau del movimiento obrero, Félix Rodríguez de la Fuente de la lucha de clases...
—¡Uy, el amigo Félix! Hace 25 años ya que nos dejó, cómo pasa el tiempo.
—Jóvenes, éramos tan jóvenes.
—Soñaba yo, y soñabas tú.
—Y fue....la...
—...verdadera razón...
—...de mi vida, nuestros sueños sin temor.
—¡Ay, Santiago! ¿Qué será de Los Mustang?
—Y de los SEAT 1500.

Es lo que tiene estar casada con un realista anclado en finales de los 60, y que se cree que la España del desarrollismo fue un periodo histórico de progreso y concordia. En fin... Que tras mucho pensarlo, decidí que tras este paréntesis inopinado...

—Te tengo dicho que la lectura compulsiva del diccionario no podía traer nada bueno. ¡Palabras y más palabras!

... tras estas vacaciones revisteriles, la próxima semana regresaré por donde solía.

—¡Maruja! Ven a la cocina, que la bayeta ecológica está otra vez dando la vara con lo del reciclaje y no me deja echar un brik en el cubo del vidrio.

Al fin y al cabo no sé qué es peor: que Belén Esteban me ponga los ojos en blanco, o que Santiago me ponga negra. En cualquier caso, la que tiene que limpiarlo siempre soy yo.



mlimon@divertinajes.com
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