28 de enero de 2005

La crisis del pensamiento único

Y quede constancia escrita de que no me refiero al hecho de que los hombres estén siempre pensando en lo único.

Maruja, cuando tienes el almanaque estás insufrible.

Santiago, que ahora le da por no utilizar la palabra regla.

Aludo a la libertad de pensamiento de la que hacen gala nuestros famosuelos, cuyas consecuencias existenciales son difíciles de calibrar. Escuchen a Cayetana Guillén Cuervo, por ejemplo: «Soy tan fiel a mi novio como a mi peluquero». Ya lo dijo Rouco: estamos sitiados por los pecadores. Y la iglesia con estos pelos.

Semana
Cierto es, y bueno será admitirlo, que esos fogonazos de pensamiento libérrimo no abundan. Verbigracia que te partes: en Semana, Nieves Herrero entrevista a Malena Alterio y empieza diciendo que... Malena tiene nombre de tanto. Podía haber titulado la conversación «Crónica de un éxito anunciado» y así hubiéremos asistido a un sentido homenaje al lugar común que, a diferencia de su primo el sentido, abunda, ¡oh, cuánto!, por estos lares.

Pero hay síntomas evidentes de renovación. Un ejemplo: Diez Minutos dedica una página a Gema Ruiz Cuadrado, antes Gema Ruiz, antes «la ex de Álvarez Cascos». Estamos asistiendo al florecimiento de una mujer moderna y me da la impresión, también la sensación, de que no apreciamos este retoñar feminista en su justa medida...

¿Es Gema Ruiz Cuadrado una fuerza renovadora en esta crisis del pensamiento único?, me pregunto a mí misma, es decir, sin pronunciar las palabras y sin mover los labios. No lo sé. Pero no porque yo sólo sepa que no sé nada, sino porque no tengo ni puta idea. Luego leo que Rafael Amargo ha tenido un niño y le ha puesto de nombre León, y me pregunto si ese bebé será el día de mañana un hombre generoso y podrá perdonar a quienes le dieron el ser, y el nombre de pila. Pequeño consuelo: el verdadero apellido del bailarín no es Amargo, sino García, por lo que al niño le queda el magro consuelo de que al menos en sus documentos oficiales no será León Amargo, que suena a personaje de Disney.

—Mamá, en Semana pone que el niño se llama León Vidanchi...

¡Hola!
¡Aggggg! El ¡Hola!, pasadme el ¡Hola!, que necesito algo fuerte.

—Pues no vas a sentirte decepcionada, porque la pinta que le canta al muchimillonario este de la txapela de pelo natural quita el hipo.
—Una txapela de pelo será una txapelo...
—Mejor un txapelo...
—Digo...
—Arsa...
—Pilili...

Son estos momentos de complicidad los que me hacen olvidar que Santiago es mi legítimo y dan vida a nuestra pareja.

Pero tiene razón. El pelo de Donald Trump es como... como... como...

—¡Una ensaimada!
—¡La resistencia de un brasero!
—¡Un revuelto de ajetes!
—¡Unos espaguietis boloñesa!

Vaya, que los 30 millones de dólares del Salón Versalles que el novio hizo construir para que la novia, que quería que el día de su boda todo fuera oro a su alrededor, viese su sueño cumplido se los podía haber gastado en un injerto capilar en condiciones. Por lo demás, ese derroche propio de las mil y una noches me produce arcadas.

Lecturas
Vomitado lo cual, recorro las páginas de ¡Hola! con una leve desazón. Sólo el reportaje en el que se indica que Paloma Lago y Álvaro Bultó vuelven a estar juntos me tranquiliza un tanto, porque no hay nada más reconfortante que poder decir: Ya te lo decía yo, mucho más placentero que rascarse cuando pica. Y yo ya se lo dije, que esas exclusivas anunciando rupturas sólo podían ser el preludio de presuntas reconciliaciones que brindarían nuevas oportunidades...

Como estamos en rebajas, la revista nos ofrece la versión gráfica de las ofertas de Al Pelayo, dos por uno: tres reportajes de tres celebridades que cumplen 40 años (la condesa de Wessex, Isabel Sartorius y Estefanía de Mónaco) con un estrambote octogenario: Paul Newman.

Voy cerrando, que tengo en la cocina un conflicto de intereses (el lavavajillas se niega a hacerse cargo de las copas altas) que debo solucionar.

Diez Minutos
Sofía Mazagatos es entrevistada a propósito de una casa que le reclama un ex. «Tú eres una mujer de pensamiento frío, Sofía», le dice el ¿periodista?, insinuando tal vez que tiene el cerebro a bajo cero y no le furrula. «Sí —admite ella-. Pienso las cosas con la cabeza». Lástima que luego las exprese con los pies. Y un poco más allá, añade: «De los cobardes no se ha escrito nada y de los valientes, sí». Para mí, que fue a ver la peli sobre Alejandro Magno y salió trastornada.

Por último. No se pierdan las fotos de Matthew McConaughey (joder, con lo fácil que era escribir Tom Cruise) y Penélope Cruz, tan modernos ellos, tan informales. «La pareja —dice el piedefotista—, que iba vestida de manera casual...». Dudo: ¿quiere indicar que normalmente van en medalla y que el que ambos comparezcan en público vestidos es una casualidad, useasé, una combinación de circunstancias que no se pueden prever ni evitar?

En fin. Miro las fotos con un cierto arrobo (¡qué bonito es el amor!) y con una mal disimulada dosis de... ¡Un momento! ¿Qué es eso que asoma por detrás de la oreja de Matthew? No puedo creer lo que ven mis ojos... Acudo rápidamente a otras fuentes de información (las otras revistas, claro) y observo que lo que en ¡Hola! se nos muestra acomodado en el órgano externo de audición (qué duro es evitar las repeticiones, oigan) aparece en Semana surgiendo de la boca del actor, y que es... ¡un palillo! ¡Un mondadientes! ¡Un escarbadientes!

Maruja, suelta el diccionario de sinónimos que te está perjudicando.

Espero que esto sí sea casual. Porque si el tipo este considera exhibible un palillo, no quiero ni imaginar qué anidará bajo ese gorrito de lana que cubre su hollywoodense cabeza.

—A lo peor está incubando ideas.

Temblando me hallo.



mlimon@divertinajes.com
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