14 de enero de 2005

Al filo de lo impasible

¡Hola!
[Foto: The New York Post]
La cuesta de enero me está costando mucho, quizá porque me ha pillado floja de remos. Me veo a mí misma como uno de esos del programa de hazañas televisión... pero visto lo que me rodea, he decidido hacer como el alemán de mi infancia y permanecer impasible.

—Mamá, ¿de qué alemán estás hablando?
—¿Cómo que qué alemán? El de la tonadilla facha: «impasible el alemán, y están, presentes en nuestro afán». ¡Se nota que eres joven, hija mía, y no has sufrido los coletazos de la educación nacional-sindicalista!
—¡Ahora resulta que vas de represaliada política!
—No, hija: de mamá memoriosa. Y cuando al Príncipe Harry veas disfrazar, pon tus recuerdos a funcionar.

Diez Minutos
En fin. Que en estas me hallaba yo cuando cayó en mis manos Diez Minutos, que ofrece un reportaje en el que la realeza europea (sí, sí, Harry el descerebrado también) muestra su cara más solidaria. «Victoria de Suecia viajará a las zonas afectadas a prestar ayuda». ¡Ay! (¿Han percibido la dosis de escepticismo que contenía mi suspiro?). Es como cuando leo que, por ejemplo, un ministro y su secretaria de estado para la cooperación van a los países devastados «a evaluar los daños». ¿Con qué? ¿Con estas manitas y un par de cartabones? ¿Qué han estado haciendo los técnicos especialistas entonces?

—Mujer, es una manera de hablar.

¡Hola!
Pues que hablen de otra. Luego me puse con ¡Hola!, revista de análisis político elegida por el Rey de Marruecos para expresar sus sentimientos ante la próxima visita de los Reyes de España. El monarca va disfrazado de Fred Astaire, (siempre es mejor que ir de Adolf Hitler) a falta del sombrerito ese de paja...

—Canotier.

Sea. Chaqueta azul ilusión a rayas, pantalones blancos... Un poco hortera, vaya, para ser rey. Pero dice una cosa que ya me gustaría a mí: «Le rindo un vibrante homenaje a mi esposa, que apenas ha tenido tiempo para respirar». Es decir: que es un milagro que esté viva. Como yo, piedra pequeña, como yo. Sólo que a mí, en lugar de darme un vibrante homenaje, Santiago me da todos los días la ropa sucia, la tabarra y muchos disgustos.

Claro que, para hortera de bolera con mariconera, Rocío Jurado, en chándal de ciertopelo verde esmeralda y zapatillas de deporte, cubierto todo ello por un tupido abrigo de pellejos, visitando así, arreglá pero informá, a la Virgen de Regla, escoltada por Ortega Cano, señor, sí señor, que se ha cortado el pelo como los cadetes de West Point. Ver para creer...

Rocío es muy creyente.

Lecturas
Sea. Lecturas nos muestra unas fotos de Ana Obregón con minifalda...

—No me gusta que a los toros te pongas la minifalda... ¡Ay si la pillara Manolo Escobar!

Sí, con 20 años menos y en un surco. En fin. «Minifaldera y radiante», titulan. Lo primero es evidente; lo segundo... Me permito ofrecerles una lista corta de palabras que pueden servir para la ocasión: ridícula, grotesca, risible... y paso, porque yo siempre he tenido mucho respeto...

—Y un poco de envidia.

... a la tercera edad. Me voy a comprar yo un short en las rebajas, a ver si Santiago, al verme enseñando la cara interior del muslo, sigue pensando lo mismo.

En fin, voy a darme prisa que en la cocina el frigorífico está que arde... a pesar de lo cual, dice que no quiere que llamemos al servicio técnico porque siempre que viene alguien, le toca los cajones (de productos congelados).

«Ronaldo y Daniela retrasan de nuevo su boda porque ella también está casada», leo en Diez Minutos. Y luego, para por si acaso, la revista pone en un recuadro «Quién es su marido». ¿Qué pasa, que tampoco se acuerda del nombre? ¿Y la foto del cónyuge para qué es? ¿Para que lo reconozca si se lo encuentra en la calle? Pero, ¿qué les pasa a estos famosos que se olvidan de lo elemental? ¡Que alguien les dé un poco de Cerebrino Mandri, por Dios! O que nos libre a nosotros de semejante azote...



mlimon@divertinajes.com
Archivo
Volver
Imprimir