3 de diciembre de 2004

Las sobras

No pienso decirlo más: estoy harta de que los semanarios salgan cada cuatro días. Y no me vengan con que los tres mosqueteros en realidad eran cuatro, porque no cuela. Menos aún cuando te das cuenta de que, en muchas ocasiones, no hacen sino reciclar el material...

Diez Minutos
Diez Minutos

Esta semana tengo sobre la mesa dos Diez Minutos, lo cual no hace un 20 minutos que es gratis, no: lo he pagado dos veces.

El primero salió a toda prisa para aprovecharse del supuesto tirón de la boda de un sobrino del Rey de cuya existencia (la del sobrino, no la del Rey) no tenía noticia, ni puñetera falta que me hacía. El segundo ha salido a toda prisa para aprovechar el tirón (dónde he dicho yo esto no hace mucho...) de las infidelidades del novio de Terelu, Pipi Calzonazos, al que la hija de la Campos ha puesto sin remilgos de puti.. digo, de patitas en la calle.

El primer Diez Minutos es como el de la semana anterior, pero con boda; el segundo Diez Minutos es nuevo, pero con separación en portada y boda en páginas interiores. O sea, es como si hubiéramos comprado Cnco minutos cada vez. ¿No nos podían hacer un precio? No sé, que si compramos tres en el plazo de siete días, el tercero nos salga a mitad de precio.

Semana
Lecturas

Porque, para colmo de males, las otras revistas, todas ellas apresuradas e idénticas entre sí (vista una, vistas todas, vista al frente, ¡ar!) salen con las mismas fotos, los mismos comentarios, las mismas impresiones. Y los protagonistas, claro, no se van a cambiar de ropa. Un aburrimiento, vaya. ¡Si es que hasta los titulares! «Emotiva boda», dice Semana; «Boda muy emotiva», asegura Lecturas. Que cómo me la maravillaría yo, apostrofo, y no sé si no me quedo corta.

Diez Minutos nos cuenta que la novia utilizó como diadema un collar de la madre del novio. Eso se llama reciclar, sí señor. En la próxima boda, a lo peor utilizan el collar que fue diadema de liga, y puede que para el 2012 ya sepamos cómo convertirlo en pebetero olímpico. O en banco de parque.

¡Hola!
Pero, en estos acontecimientos, la revista imprescindible es ¡Hola!. No tanto por la cobertura informativa, que es tan ñoña y complaciente como las otras, sino porque rodea el texto central con una ristra de noticias (que alguien defina “noticia”, ¡rápido!) sobre reyes futuros casados con advenedizas. Lo viene haciendo desde hace algunas semanas, intentar demostrar que las plebeyas recién llegadas hacen felices a sus hombres...

—¡Jesús!

...que los humanizan...

—¡María y José!

...y que, por eso mismo, se merecen estar donde están. Un esfuerzo propagandístico notable.

El titular genérico, en páginas interiores, es de los que hacen afición: «Los Príncipes herederos europeos no se rinden ante el protocolo y se muestran felices y enamorados en sus apariciones públicas». Y después:

«Como príncipes herederos del siglo XXI sabían que Cupido siempre tiene la última palabra y lucharon por sus reinas como caballeros medievales con la esperanza de convertirlas en sus esposas».

En verdad os digo que nadie medianamente inteligente leer esto sin ofenderse. Y no se me relajen, porque un genio adulador se ha escapado de su lámpara:

· «Haakon y Mette-Marit de Noruega, un amor sin barreras». Lo dicen porque viajan mucho. Si a mí me pagaran los billetes mis súbditos, tampoco pararía quieta.

· «Felipe de Borbón y Doña Letizia, apoyo incondicional». ¿Lo dicen con segundas? Porque en la foto que acompaña el reportaje, el príncipe Extra Large parece que se sirve de su princesa Medium Size como si de un bastón se tratara.

· «Felipe y Matilde de los Belgas, los eternos compañeros». Hombre, son una pareja de rancios, ¡pero de ahí a llamarlos eternos!

· «Guillermo y Máxima de Holanda, cómplices ante la vida». ¡Mierda! Lo han conseguido: los de ¡Hola! me han dejado sin palabras.

En honor de la revista hay que decir que no lo hace todo por el interés te quiero Andrés. Dedica una humilde página a Don Duarte...

—¿Y éste qué es lo que es?

Santiago, que de la nobleza no se sabe ni la letra de Nobleza baturra.

Don Duarte es el Duque de Braganza y, según leo, ha pasado una «Divertida jornada con su mujer y sus hijos a bordo de un viejo tranvía». Unos tanto y otros tan poco. Unos todo el día de pingo, y este noble venido a menos, okupando un tranvía desafectado para pasar un día chupi. ¿Puede alguien llevarle un café caliente y unas mantas?

En fin, acabo ya que el tostador está ofreciendo sus servicios como lámpara de rayos UVA de ocasión.

Son informaciones, la verdad, sin las que una puede vivir. Tampoco me hacía falta saber que Arantxa Sánchez Vicario siempre ha sido coqueta, ni lo que ahora cito textualmente (que una tiene recursos): «Me gustaría que muchos entendieran que hay una Arantxa más humana, que va más allá de la tenista. Más sexy, más presumida, con más ganas de vivir». ¿De verdad te gustaría? Mira que una empieza posando con los pies descalzos (por cierto: nos podías haber ahorrado el espectáculo, porque tienes unos pies que son como algunas fincas, manifiestamente mejorables) y acabas siendo pasto de programas de esos... si, de esos... Habla con otra deportista de elite, Eva Nasarre, y que te haga un resumen.

Dicho todo lo cual, no me queda otra que comentar el lamentable espectáculo ofrecido por Marina Mercante, también conocida como Marina Castaño, durmiendo como un marmolillo en un acto solemne que presidían los Príncipes de Asturias. La viuda de Cela cabeceaba, ¡vaya si cabeceaba! ¡Ríete tú de Morientes en una noche tonta! Me pregunto si su actitud, desconsiderada a la par que narcótica, no debería ser castigada por sus pares. Digo yo que si los nobles no se respetan entre ellos, ¿a dónde vamos a ir a parar?



mlimon@divertinajes.com
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