26 de noviembre de 2004

La ontología del Blandi Blub

Cuando yo era pequeña... Repetimos: cuando yo era joven, porque pequeña sigo siendo, se puso de moda un juguetillo repugnante, suerte de mucosidad verde que nos lanzábamos unas a otras con ardor guerrero. Yo creí que aquello era un vicio pasajero, pero no: hete aquí que, a nuestra edad y de manera inopinada, reivindicamos la untología del Blandi Blub.

—Querrás decir la ontología, parte de la metafísica que trata del ser en general y de sus propiedades trascendentales.

¡Qué ganas tengo de que apruebes el examen ese, marisabidilla!

La sustancia, pegajosa como las canciones del verano y verde como el increíble Hulk, triunfó en una época en la que, para más ascosidad, coreábamos una cantilenilla que muchos de ustedes reconocerán:

Yo tengo un moco
Lo saco poco a poco
Lo redondeo
Lo miro con deseo
Yo me lo como
Y como sabe a poco
Volvemos a empezar.

Diez Minutos
Lejos estábamos, en aquellos tiempos, de vislumbrar siquiera esta época nuestra en la que los Martínez Bordiú (ver semana anterior) se comen los esos humores espesos y pegajosos que segregan las membranas mucosas, y fluyen por las ventanas de la nariz. Ni tampoco soñaba yo con que llegaría un día en que todos, al levantar la vista, veríamos a una mocosa de 9 años, cantando Antes muerta que sencilla, imponiéndose en un festival que es más que horror, frenesí, y posando orgullosa ante las cámaras (y no de los diputados) con un trofeo que es como la exaltación del Blandi Blub en los tiempos esponjiformes.

—Anda, mamá, que ya te gustaría a ti que yo hubiera ganado un concurso así.

¡Yo de madre del artista! Jesús, qué risión.

El caso es que, escogiendo a moco de candil las noticias de esta semana, me he topado con algunas que suscitan en mí interrogantes y dudas. Interrogantes y dudas que, siendo como soy, socialista utópica, comparto con ustedes:

Lecturas

· “La otra cara de Carolina”. ¿Es que la de Mónaco se ha operado y nos van a mostrar el antes y el después? No, lo que hacen es descubrirnos lo muy buenísima que es. «Las Princesas debemos hacer más que los demás», asegura. Y también: «Las Princesas sufrimos como todos». A lo que se lee, la esposa de Ernesto de Janofa se adscribe a la escuela de pensamiento Los ricos también lloran, una línea intelectual a la que también se apunta otra representante del (me a)Gotha europeo:

· «Soy Princesa, pero vivo de mi trabajo». La aristócrata operosa es Carla Royo-Villanova, esposa de Kubrat de Bulgaria. Por cierto, y por si querían saberlo, la señora Royo-Vilanova es Princesa de Panagyurishte. ¡Princesa de Panagyurishte! Con lo bonito que es Princesa de Asturias, o Bragas Princesa. A lo peor ésa es la razón por la que tiene que trabajar, porque nadie es capaz de llamarla por su título.

· «Soy una chica normal», proclama por enésima vez, y ante la indiferencia general, Alejandra de Rojas, de la que las revistas, a pesar del bombardeo promocional de la niñata con el que nos obsequian una semana tras otra, siguen en la obligación de presentar como «Hija de los Condes de Montarco e imagen de la firma El Caballo» porque, si no nos la sitúan, su trascendencia, que es nula o ninguna, se nos escapa. Habla la insuficiente de su relación con Luis Medina, hijo de Nati Abascal, y dice: «Lo que tenemos en común son puras coincidencias, no creo en las almas gemelas». Yo tampoco, puesta a creer creo mucho más en los intereses comunes. Por cierto, ¿ser imagen de la firma El Caballo deriva necesariamente del hecho de ser hija de los Condes de Montar...co?

Maruja Piruja, mira que eres bruja...

Santiago, que se está leyendo el libro Aprenda a rimar en dos patadas y un ripio.

Semana

· «Mette-Marit, Rosario y Marie Chantal, reunión de princesas en Londres». Estas tres, que siempre son fotografiadas cuando están de compras (o, simplemente, que siempre están de compras) son como la versión remasterizada de María Laura, María Emilia y María Emilia, Las Trillizas de Oro, inefables protagonistas de, entre otros gatill... digo, taquillazos, la película Un elefante color ilusión e intérpretes del indecible superventas canoro Cosquillitas en el corazón.

Me voy a ver si me apunto a la secta de los antritinitarios, porque no las soporto. A ninguna de las seis.

· «Carla Goyanes, radiante novia por un día».

—¡Qué crueldad! El torero le duró un Corazón, corazón, pero tampoco es como para titular así...
—Es un reportaje en el que posa con modelos de Pronovias, mamá.
—Hija, esta gente tiene una caja registradora en lugar de corazón.

Acabo ya, que en la nevera el pan Silueta discute sobre dietética con la margarina Ligeresa y no me lo quiero perder.

¡Hola!

Lo más espeluztacular de esta semana es la Exclusiva Mundial de ¡Hola!. Lo de Exclusiva Mundial lo dicen ellos, aunque no sé yo hasta qué punto las revistas del corazón de Burkina Fasso y Paraguay habrán pujado por las fotos que ahora se publican. Además, son discretos, porque puestos a poner cosas raras, tra la rá, podían poner: Exclusiva del Mundo Mundial, o: Exclusiva del Infinito y más allá. «Las esperadas fotografías nunca vistas hasta ahora». Ya notaba yo que vivía sin vivir en mí, y tan alta dicha espero, que me apunto al marujeo. «La boda de Miguel Baez, “Litri” y Carolina Herrera». ¡Acabáramos! Los de ¡Hola! acaban de inventarse la Exclusiva retroactiva. ¿La pagarán en reales de vellón?

Y noten la discriminación: si Miguel Baez es "Litri", ¿por qué no ponen Carolina Herrera "Paguí"?

—Piruja en ejercicio 24 horas al día, 7 días a la semana, 365 días al año.

Les dejo, que el vate ha entrado en crisis de creatividad. ¡Le voy a dar un chuzazo!



mlimon@divertinajes.com
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