19 de noviembre de 2004

Vuelve ESE hombre

¡Toma slogan! ¡Como si de un anuncio de colonia carpetovetónico se tratara! Pero es que, francamente (nunca mejor escrito), el regreso de los nietos del Generalísimo me tiene en ascuas. ¿La segunda Transición era esto?

En verdad os digo, compañeros del virtual, que a mí, esta semana, casi todo me la trae al pairo porque, tachán, Santiago me ha invitado a ver, el martes, el partido de la Champions del Real Madrid. ¡Eh, no me sean mal pensados! Vemos a ir a tribuna del Bernabéu, no al taburete del bar de la esquina. Y estoy que no vivo porque, ¿qué me pongo? ¿El traje de hacer la compra? ¿El chándal? ¿El socorrido pantalón negro? ¿O mejor me visto de blanco? Una nunca puede decir de esta agua no beberé ni esta tía no es Victoria Beckham. ¿Me imaginan, sentada al lado de la Spice Girl? ¿Yo, que soy tan salada?

Pero hay quien ha decidido estropearme esa perspectiva y, la verdad, a estas alturas de partido (los símiles futbolísticos ya me salen solos, ¡qué subidón!) estoy un tanto alicaída y desmejodida. Españoles, Franco ha vuelto. O, al menos, han vuelto los Franco, que no, hijo mío, no son los intrépidos integrantes de un conjunto de rock gabacho sino los descendientes de ESE hombre que nos amargó la existencia.

¡Hola!

Está, por un lado, Carmen Martínez-Bordiú que, buena es ella, no iba a dejar pasar una ocasión como la boda de su hijo sin vender alguna exclusiva.

En la portada de ¡Hola! se nos aparece como si fuera la Madonna del Bisturí y, en páginas interiores, posa entre toneles y palmeros como si se tratara del espíritu redivivo de la España más cutre.

Habla del bodorrio, más exactamente, se explaya con las ausencias. Disculpa a los Reyes aunque, cuentan en otra publicación, esta no la perdona. ¡Brrr, mira cómo tiemblan en Zarzuela! Y de la comentada no asistencia de su hermano Francisco Franco, asegura que no pudo ir «porque se fue a cazar». ¡A eso se le llama saber establecer las prioridades de uno! ¡Eso es una excusa fundamentada para escurrir el bulto, y no lo del dolor de cabeza!

Maru, pichón, que hace mucho que no...
—No puedo, Santiago, que me voy a cazar.

¿Cuánto tiempo va a seguir esta señora inane (lo que me gusta a mí esta palabra, oigan) viviendo del cuento? Y no me digan que la pobre no es culpable de los desmanes de su abuelo, que ya lo sé pero, si no fuera por el yayo, ¿quién se ocuparía de ella?

Y por si con la jeta de la nietísima no tuviéramos suficientes, los de ¡Hola!, a los que se les acumulan las exclusivas rancias, ofrecen una entrevista perfectamente prescindible con Jaime Martínez-Bordiú y su novia. «Jaime no tiene nada que cambiar porque lo que tenía que cambiar ya lo ha cambiado», dice ella. Y el desenladrillador que lo desenladrille, buen desenladrillador será. Pero, ¿a qué viene el trabalenguas? No lo especifican, aunque yo tengo para mí que se refiere a la fea costumbre de comerse los mocos dela que quedó constancia gráfica gracias al arrojo informativo de unos reporteros, que eso sí es periodismo de investigación, y no desentrañar las tramas ocultas de los grandes banqueros (un suponer).

Semana
La semana trae imágenes esclarecedoras, preguntas que se responden solas y afirmaciones estremecedoras.

  • Imágenes esclarecedoras. No se pierdan el dormitorio neoyorquino de Ainhoa Arteta, con esa cama, con ese cuadro de su perrita sobre el cabecero. El colmo del mal gusto, coronado con el sumun de lo hortera. Tampoco echen en saco roto la foto de un Ortega Cano made in USA, con su sombrero tipo McCloud: antes era torero, ahora se las da de vaquero. Por cierto, Rocío Jurado luce espléndida.

  • Preguntas que se responden solas. ¿Por qué —quieren saber los de Lecturas— la edad de las parejas tiene hoy menos importancia? Y parecen admirarse al comprobar la cantidad de parejas del mundo del espectáculo en las que él es mucho mayor que ella. ¿Por qué tiene menos importancia? ¡Pus porque en todas esas parejas que sirven de ejemplo ÉL es mucho mayor que ELLA! Y casi siempre, mucho más rico. Si fuera al revés, ya veríamos si tenía importancia o no.

  • Afirmaciones estremecedoras. «Penélope Cruz, referente mundial de belleza y elegancia». Sí, sobre todo cuando se recoge el pelo en moño: entonces tiene la belleza clásica de un ánfora con asas. Conste que no tengo nada contra los orejones (¡están buenísimos, je, je!), pero sí me crispan los pelotas. Por cierto: ¿puede alguien decirme por qué Pe se empeña en ponerse trajes Imperio, de esos recogidos por debajo del pecho, como si se hubiera subido el cinturón? ¿Se cree que le hacen las piernas más largas?

    Diez Minutos

    Por lo demás, veo las fotos de los primeros besos de enamorados de Colate y Eugenia y compruebo que, para tranquilidad de quien esto escribe y del Consejo de la Nobleza, se besan como los demás seres humanos.

    Veo que Ana Belén se prodiga en las revistas, lo cual quiere decir que hay película a la vista porque ella, que es muy suya, no se deja entrevistar y fotografiar así como así, estos progres de papel couché son de lo que no hay.

    Y veo que Ana Aznar sale a pasear con su niño por Londres tocada con un poncho rosa de ganchillo...

    —¡A ver si la confunden con una colombiana cursi y la detienen!

    ... que ya me dirá de qué baúl lo ha sacado... El bebé está muy crecido.

    —Pronto será tan alto como su abuelo.

    Santiago, que odia a José María Aznar y admirado a Fernando Esteso. Y la combinación de ambos sentimientos es letal para el ingenio y el buen gusto

    Bueno, voy cerrando el garito que la campana de la cocina, en lugar de extraer el humo, se ha puesto a dar los cuartos. Las revistas andan empeñadas en una campaña para convencernos de que la Infanta doña Cristina es, junto a Sharon Stone y Elle McPherson (también Penélope Cruz, nuevo canon de la belleza occidental) , una de las mujeres más guapas del mundo.

    —Desde luego, más guapa está, para mí que se ha hecho algo en la cara.

    Lecturas
    Quizá. El caso es que nos la muestran en su reciente viaje a Nueva York donde, podemos leer, presidio «actos culturales y científicos».

    —¿Cómo se preside un acto científico? ¿Siendo madrina de un portaprobetas?

    Tengo que hablar con el médico de esta manía que le ha entrado a Santiago de añadir apostillas a todo lo que digo. Francamente, me crispa los nervios.



    mlimon@divertinajes.com
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