15 de octubre de 2004

Nadie le tema a la fiera

Hay una jota aragonesa que dice lo del título. Y el jotero prosigue: que la fiera ya murió... que al revolver una esquina, un valiente la mató. Debe ser por eso, porque la fiera periodística ya está muerta, por lo que los semanarios del corazón, cada día más pusilánimes (cardiopatía congénita, según mi quiosquero de cabecera en el vestíbulo del centro de salud de la Seguridad Social) ya no enseñan las uñas: si acaso, se dejan hacer la manicura.

Amigos, amigas, guardemos un minuto de silencio por el periodismo agresivo:
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Lecturas
Lo que ahora se lleva es plantar una foto aparente y titular, un suponer: La Infanta Cristina, una mujer de hoy. Y páginas adentro, intentar convencer a quien, como yo, sí es una mujer de hoy (básicamente porque con el sueldo que gano no me queda otra que vivir al día... al día presente), de que la vida que lleva con donaire la hija del Rey es tal cual la que arrastra mi vecina María de la O, un suponer. A lo que se ve, la única diferencia es que mientras María de la O (nada personal, compañera) sale todas las mañanas de un piso de protección oficial, doña Cristina está a un tris de conseguir emerger every morning de una casa de no-sé-cuántos millones de euros. Todavía hay clases, que diría el clásico clasista.

«Maruja, de lo demagógico eres lo más». Vale, acepto la crítica. Y conste que la que me pone enferma de los hígados no es la Infanta sino sus exegetas, o anacoretas, o apologetas... apolo-jetas, ¿entienden el juego de palabras? Porque hoy estoy brillante, como el arroz. Esta mañana, llego a la tienda de variantes:

—Usted me dirá...
—1,65, no más...
—Que usted me dirá qué quiere.

Y es que no hay derecho. «La nueva vida de Eugenia». ¿Tan pronto? Estas nobles con depresiones de quita y pon me deprimen, valga la expresión modelo pescadilla que se muerde la cola.

Semana
Pero, lo más asombroso no es el ánimo oscilante de la pequeña (sin segundas) de la Duquesa de Alba; lo peor es el ánimo (decididamente alindado) del piedefotista de guardia: «Aunque su hija y su trabajo son su motor, es muy joven y el amor puede llamar a su puerta». En homenaje a los tiempos escolares en los que hacíamos comentario de texto, analicemos la frase:

- «Aunque su hija y su trabajo son su motor...». Un motor de tracción mixta.
- «...es muy joven...». ¿Insinúa que Eugenia tiene el Síndrome de Peter Pan? Porque esta ya no cumple años, cumple trienios.
- «... y el amor puede llamar a su puerta». O escaparse por la ventana, con los calzoncillos en la mano.

Esto les pasa por ser ricos y famosos. No sé si han visto lo que se ha gastado ese golfista (¿qué clase de profesión es esa? A mí fresador ya me parecía exótico, conque golfista...) con nombre de animal, Tiger, y apellido de amigo de la tierra, Woods en su boda: 1,5 millones de euros.

—Una barbaridad —dice Santiago.
—Nada comparado con lo que le costará el divorcio si no han hecho separación de bienes —le replica la niña, que apunta maneras. Hace nada, una vecina le preguntó que qué querría ser de mayor: «Yo, ex», le contestó. Y se quedó tan pancha, retando a sus cutículas.

Por lo demás, esta semana los populares hacen aportaciones decisivas a nuestro futuro Diccionario de frases manidas y expresiones socorridas.

¡Hola!
Una tal Lluvia Rojo, que a pesar de tener nombre de amenaza ecológica sale en la tele y que se cree la reencarnación de Brigitte Bardot, se descuelga con un: «Yo aprovecho el presente al máximo» lo cual la convierte, imagino, en una mujer de hoy y nos hace temer lo peor para su futuro. Si sigue la senda de la Bardot, acabará casada con un facha y defendiendo a los animales, ¡y que los seres humanos agredidos por el ultra de su marido se defiendan solos!

Hablando de maridos: cuando Ágatha Ruiz de la Prada presenta su perfume Lío (mal rollito) y dice que «el hombre debe ser sensible y fresco», ¿en quién está pensando?

Y hablando de más maridos: ¿está segura Nieves Herrero, entrevistadora de Ángels Barceló, de que el marido catalán de la periodista catalana como su propio nombre (de pila) indica se llama Joseph? Lo pone unas cuantas veces: Joseph... ¡La angloparla nos invade! Y la incultura galopante también: ¿quién es ese Humberto Ecco al que Ángels entrevistó siendo informadora primeriza? No sé si la metedura de gamba fue de la propia Nieves o del corrector de pruebas, pero esta semana en Semana hay alguien que no pasaría un control de alcoholemia.

En fin, voy acabando que el entrecote tiene a las patatas fritas. A ver, a ver, hojeo las páginas en blanco y negro de ¡Hola! y me congratulo por la de dinero que me he ahorrado esta semana al no haber sido invitada ni al Almuerzo en honor de la señora de Torrijos, primera dama de Panamá; ni a la Cena en la embajada británica; ni a la Reunión de antiguos alumnos del Liceo Serrano; ni al enlace Junco Navascués-Chico Campo; ni a la Romería de los Condes de Calheiros; ni al Bautizo en Chambord de Tomas Quesney...

A veces, es un alivio ser de clase media-baja. De verdad.



mlimon@divertinajes.com
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