8 de octubre de 2004

Stajanov y la prensa del corazón

Sí, ya sé que algun@s de ustedes creen que soy una badulaque, pero eso es sólo porque no me conocen. Y conocerme es quererme. Yo, por ejemplo, sé quién era el señor Stajanov. Y desde ya proclamo que sus descendientes se han instalado en la prensa del corazón española.

Vale, es sólo una sospecha pero fundada. Muy fundada. Lean si no: la semana pasada, quien esto exprime denunciaba la aparición de revistas nuevas (Gala, Diva) que venían a desestabilizar el superpoblado hábitat rosa. Por si esa invasión de los cuerpos chismosos no fuera amenaza suficiente para nuestro bienestar y el de las generaciones venideras (mis hijos, sin ir más lejos), ahora vas el jueves al quiosco y resulta que por cada semanario, te dan dos. Useasé: que ¡Hola!, Semana, Diez Minutos y Lecturas vienen con adosado, como los chalets: Estar bien, Mujer21, Chic y Nova, no sé cuál con cuál porque les he quitado los envoltorios profilácticos, y me he hecho un lío.

Resultado inmediato: en mi barrio, las juzgamundos se han reunido en torno al quiosco de Domi y han festejado la sobredosis haciendo el tren chu-chú por toda la plaza. Nunca el pobre Domi me había recordado tanto al sin par Locomotoro.

Semana
Pero abundancia no es sinónimo de calidad, Stajanov también se fatiga, y la llegada de estas hermanas pequeñas ha repercutido inmediatamente en la calidad del contenido de las hermanas mayores. ¿Qué otra explicación dar al hecho incontrovertible de que me he pegado media hora despegando las páginas de Semana? Salvo que hayan intentado inventar la revista con clave de acceso y les haya salido mal.

¿Y cómo justificar que tres revistas, tres: ¡Hola!, Diez Minutos y Semana, publiquen la misma entrevista con Nicolás Vallejo-Nájera, realizada por EFE reportajes? A mí no me la dais con queso, listos, que sois unos listos, por mucho que hagas pequeños cambios y recurráis a vuestros trucos... No conozco la versión original del texto (Garci, tampoco) pero las fotos son idénticas (mismo lugar, mismo jersey). Las variaciones son sutiles. Ejemplos:

Semana:
¿Cuál es tu meta profesional?
Producir y dirigir programas de televisión y ser lo feliz que pueda.

¡Hola!
¡Hola!:
¿Con qué sueñas?
Con producir y dirigir programas de televisión y ser lo feliz que pueda.

Diez Minutos:
¿Cuál es tu sueño?
Producir y dirigir programas de televisión y ser todo lo feliz que pueda.

Pequeñas tergiversaciones que no alteran lo sustancial —difícil, habida cuenta de que la entrevista no tiene sustancia alguna—, pero nos demuestran que aquí nadie respeta las reglas del juego. Si hacen esto con lo inane, ¡qué no harán con lo que tiene trascendencia!

El caso es que, manipulado y todo, Nicolás, al que llaman Colate (qué manía tienen estos pijos de ponerse apodos ridículos. Además, suena a mejicano: Cuate, aquí hay Colate)... Colate, decía, colóse en nuestras vidas. Seguro que de aquí a nada alcanzará su meta o cumplirá su sueño, o las dos cosas a la vez.

Diez Minutos
En fin, Serafín, más corre un galgo que un mastín. Leo en la portada de Diez Minutos un titular y un subtítulo contradictorios: «Norma Duval se ha casado en secreto con José Frade. Todos los detalles de la boda». ¡Pues vaya secreto de porra! Claro, que la contradicción se extiende al lugar elegido para los esponsales, Molina de Aragón, que ni tiene molinos, ni está en Aragón.

El resto, la verdad, muy aburrido. Las revistas están tan ocupadas sacando revistas que no se preocupan de las revistas, y eso es preocupante. Porque yo soy de las que sostengo que la prensa cardiaca es necesaria. Por ejemplo, ¿qué sería de los lugares comunes si no encontraran su acomodo en las páginas de papel cuché? (Y en las ruedas de prensa después de los partidos de fútbol, claro). Un ejemplo de esta hornada: «Mi hija es lo más increíble que me ha pasado», dice Güinet Paltrou, sumándose así a la hornada de mamás que lo dijeron antes que ella.

Y frente a la habitual avalancha de tópicos, la no menos reiterada exhibición de los piedefotistas: definitivamente, son impagables.

En ¡Hola!. Foto de Melania, Dakota y Stella del Carmen, las mujeres de Anchounio. «De negro glamuroso las mujeres, de blanco angelical, la dulce niña de Antonio Banderas». ¡Se me caen las bragas de la emouchion! ¿Qué alevín de pederasta ha escrito esto?

En Semana. Foto de la hija del ex presidente (español) vestida de fiesta. «Ana Aznar estaba espectacular». ¡Se me corta la leche! Pero, ¿cómo es posible que esté espectacular una chica que es como un altramuz?

En Lecturas. Letizia Ortiz, «la princesa modelo, marca moda». ¡La trompa de Eustaquio se entera de la existencia de la de Falopio y se juran lealtad eterna! ¿Que Letizia es y marca qué?

No sé si darles un soplamocos, o un pañuelo para que lloremos todos juntos. Porque la perseverancia de estos artesanos de la palabra es digna de Eulogio...

—Querrás escribir “de elogio”.

No, listo, de Eulogio, el cuñado de María de la O, que es muy perseverantísimo, como los piedefotistas. Y también me enternece el empeño que tienen de convencernos desde las revistas de que los jóvenes príncipes europeos, futuros reyes y reinas, son gente corriente. Gente como tú y como yo, gente con alegrías y penas...

—Y con un presupuesto mensual que a mí me daría para toda la vida y algunas reencarnaciones.

Santiago y su republicanismo sobrevenido.

En fin, termino ya que, en la cocina, las aceitunas están poniendo verde a la lechuga y tengo que poner paz (amén de aceite, vinagre y sal) en la ensalada. Me despido de ustedes con el alma en un ay: ¿cuántas revistas me esperarán en el quiosco la próxima semana? ¿Cuatro, ocho, dieciséis? Esto es peor que el parto de los montes...

...¡cómo! ¿No saben qué es El parto de los montes? Pues para que vean que no soy tan lerda, y porque ando necesitada de impulsos positivos (cualquier correo alabando mi cultura será bien recibido), permítanme una demostración:

Con varios ademanes horrorosos
los montes de parir dieron señales;
consintieron los hombres temerosos
ver nacer los abortos más fatales.

Después que con bramidos espantosos
infundieron pavor a los mortales,
estos montes que al mundo estremecieron,
un ratoncillo fue lo que parieron.

Hay autores que en voces misteriosas,
estilo fanfarrón y campanudo,
nos anuncian ideas portentosas;

pero suele, a menudo,
ser el gran parto de su pensamiento,
después de tanto ruido, sólo viento.

Esto es de Félix María de Samaniego. Otro día, si se portan bien, les recito La Biblia en verso. O El Quijote en décimas.



mlimon@divertinajes.com
Archivo
Volver
Imprimir