3 de septiembre de 2004

Regreso al futuro

... en el bienentendido de que la vida rutinaria tenga futuro lo cual, a la vista de lo que viene sucediendo, es mucho bienentender. ¡Hola a todos y a todas! (Tengo el síndrome Ibarretxe en su primer estadío; si me sorprenden hablando de mí en tercera persona, por favor, llamen al 112). Tras una cura de desintoxicación, es decir, tras unas vacaciones alejadas del lodazal cardiaco, vuelvo por donde solía. Pero cuesta, no se crean. A mí también, como al clásico, me duele Expaña.

Qué país, oiga. Regreso como nueva, y el patio sigue como siempre. Más revuelto, si cabe, con las antenas rebosando mugre y las revistas superándose a sí mismas, en ese afán desmedido por crear otra realidad, una realidad paralela y para-lelos (a veces Ibarretxe tiene su puntito).

Lo que pasa es que, lectores que me leéis, esos otros mundos de los que nos llegan señales confusas (más que nada porque sus voceros ni vocalizan y ni creen en los efectos terapéuticos de la concordancia entre sujeto, verbo y complemento), están en éste.

[Inciso: si me leen un poco crecida es porque me he pasado un mes repasando las lecciones con el boniato de mi hijo, que suspendió dos y me ha hecho estudiar muchísimo].

El caso es que las portadas siguen llenas de noticias sobre las relaciones intermitentes entre Fran y Eugenia, Fran y Carla, Eugenia y Cari, Carla y Eugenia, Fran y Cayetana... Es lo que nos enseñaron en el colegio, combinaciones de cinco elementos tomados de dos en dos. “Fran Rivera y Carla Goyanes pasan por momentos delicados”, asegura ¡Hola!. “Podrían haber decidido ralentizar su relación...”

¡Hola!
—Eso en mi época se llamaba coitus interruptus.
—Qué bruto eres, Santiago. ¡Si no me interrumpieras cuando declamo! “Podrían haber decidido ralentizar su relación hasta que termine la temporada taurina”.
—Cuestión de cuernos.
—Equilicuá.

Me fatigan, oiga. Pero si además tenemos en cuenta que Fran es hijo de Carmina, varias veces casada, y que su padre matrimonió con la Pantoja, y que Carlos Goyanes, padre de Carla Goyanes, fue el primer marido de Marisol, que luego se casó con Antonio Gades cuya primera mujer fue Marujita Díaz, que ya convertida en la Patrona de la Paleontología le enseñó el chimpún a Dinio quien a su vez... en fin, paso. Si tenemos en cuenta todo eso, nos veremos en la sanitaria obligación de sugerir a los famosos, antes de casarse, se sometan a pruebas genéticas, porque tanta endogamia va a desembocar en una cretinización progresiva (mejorando lo presente) de las nuevas generaciones de populares. (Nada que ver con el PP, aunque...).

Diez Minutos
Las monarquías, sin embargo, parecen dispuestas a evitar que algún gen recesivo les estropee su permanencia en el machito.

[Inciso: ¿Me puede alguien decir qué hacían todos esos reyes, reinas, herederos y palafreneros en los Jota Jota O O (Urdaci, te echamos de me... ¡Qué coimas! Te echamos y punto) de Atenas? Esta semana, Semana y las demás nos ofrecen fotografías que, vistas así todas juntas, invitan a la reflexión. Y a palparse los bolsillos, porque mucho me temo que ellos animan a los deportistas, y nosotros hacemos gala del espíritu olímpico pagando la factura. Lo importante no es ganar, sino apoquinar.]

Semana
Por no perder el hilo de la renovación genética... ¡Hola!, como todas, está muy contenta porque Don Felipe y Doña Letizia siguen llevándose bien. Chúpate esa. Pero en su entusiasmo adulador, al titulador se le va la mano: “Doña Letizia, ‘encantada’ por su príncipe”. ¿Captan el doble sentido? Y luego, puestos a empalagar, añaden: “El bello cuento de hadas se ha convertido, día a día, en una cada vez más palpable y más feliz realidad”. REALidad, ¿comprenden el doble sentido?

Menos mal que, incluso en las revistas cardiovasculares, hay siempre alguien dispuesto a mostrar su buen corazón. En esta ocasión, el alma cándida se esconde en la caja torácica de Carmen Janeiro (a) La Jesulina, que exhibe tipazo en ¡Hola!, refrotándose contra un terraplén cubierto de verdín. “Tras regresar de Tailandia, donde estuvo con su novio y su hermano, posó en un exótico rincón de la provincia de Cádiz”. ¡Qué modesta! Habiendo podido posar en Tailandia, pero en la misma Tailandia, va y posa en Cádiz... para pagarse el viaje a Tailandia, imagino.

Lecturas
Harta ya de estar harta, me chupo el dedo y paso página. Es más: cierro las revistas, que tras un mes de retiro espiritual corro el riesgo de infartar de sobredosis.

Además, y ésta es la revelación, mientras una panda de periodistas infructuosos se dedica a desviar nuestra atención de lo fundamental —siendo lo fundamental nuestro vivir cada día— llenándonos la cabeza de cotilleos sobre el fantasmagórico panteón de famosas liofilizadas y ectoplastas reencarnados, hay preguntas inquietantes que me he planteado durante este periodo de abstinencia rosa y quedan sin respuesta.

Pequeño florilegio de inquietudes

  • ¿Por qué las cartas de algunos restaurantes costeros escriben bogavante con dos B? ¿El precio que cobran, descomunal, desproporcionado, es también un error o es simplemente un horror?

  • ¿Cómo es posible leer titulares como éste: “Conductor invidente detenido cuando circulaba a más de 160 kilómetros por hora en la autopista”* y seguir instalados en el ateísmo y la descreencia?

  • ¿Cuándo se olvidaron los jóvenes de este país de aquel precepto, casi de proporciones bíblicas, según el cual no es la boca la que va al tenedor, sino el tenedor el que va hasta la boca? Da la impresión de que en lugar de comer, esnifan la comida.

  • ¿Aceptarán las ministras posar con libros, discos y DVD para Divertinajes.com? No digo ya las ocho, porque hacer pleno no está al alcance de todos, nos conformamos con cuatro o cinco (me pido a la seño Mari Tere). Sin pieles, por favor, que nosotros somos fans del pelo sintético y de la brillantina mate.

  • Y, por fin: ¿Quién es ese misterioso Dr. Oliver Rodés en cuyo ignoto laboratorio (si la presbicia todavía no lo impide, lean las etiquetas y tiemblen) se da el certificado de calidad de todas las aguas minerales embotelladas de este país?

    Sea usted quien sea, y trabaje desde donde trabaje, doctor Rodés, por fa plis, apiádese de nosotros. Acabamos de empezar el curso y... ¡la que nos espera!

    * Sí, ya sé que luego, en el texto, todo adquiría sentido. Pero perdía gracia.



    mlimon@divertinajes.com
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