16 de julio de 2004

Nadie le tema a la fiera

Diez Minutos
Como todos los años, las revistas nos ofrecen el tradicional posado en bikini de Ana Obregón. Constato que: a) estos del colorín utilizan lo de “tradicional” con la misma despreocupada alegría con la que los periodistas del fútbol usan lo de “histórico”. Y, b) Ana posa en bikini, prenda, y no en Bikini, atolón, posibilidad esta última que me haría enormemente feliz. Por la lejanía, claro.

Ana se nos muestra como siempre, metiendo tripa. «Es que yo soy así, pero no aguanto», debería declarar si fuera una mujer sincera, de donde crece la palma (de Mallorca). Pero ella, antes de morir, prefiere relajarse... lamentablemente, los fotógrafos, cómplices de su belleza, nunca tienen la cámara a punto cuando suelta el aire y las formas vuelven a su ser. Pena, oye.

Ana está radiante por, dice, «mi nominación como mejor actriz en el próximo Festival Internacional de Televisión de Montecarlo». Pido a Dios que conserve la vista a esos jurados, porque el gusto (artístico) lo tienen definitivamente perdido. Llamar actriz a Ana es, sin más, una hipérbole...

—¿Eso se hace antes o después de limpiar las acelgas?

Santiago, en su curso de cocina rápida. Va tan deprisa que no se entera de nada.

Lecturas
El calor, las revistas son la prueba, nos han hecho perder el poco sentido que nos quedaba. «Arancha del Sol, premio al mejor bronceado». ¿Debo entender que el suyo no es el famoso «moreno agromán»...? No, claro. También entiendo que hay gente que da premios estúpidos, y otra gente que acepta cualquier cosa con tal de salir en los papeles. Resultado, ella está morena y a mí me tienen negra.

Negra como el carbón. No sé quién me enfada más, si los periodistas espongiformes capaces de escribir memeces del tipo:

  • «Rosario y su hija, dos sirenas en Cádiz». ¿Me he perdido algo, no sé, el fugaz paso por el frenopático de quien con tal frase titula, pobre víctima de algún fanático del electroshock?

  • «La periodista se protege del sol con un bote de crema». ¡No va a ser con un bote de remos, alma de cántaro! Además, ¿a quién le importa cómo se protege del sol Gema Nierga?

    —A Arancha del Sol, la mujer del bronceado perfecto.

    Semana
    Esto de tener un marido que está en todo me pone los nervios de punta, la verdad. Un momento de relajación...Ommmmmmmmmmm...

    ... La estulticia es contagiosa. Leo que Melanie Griffith dedicó a Antonio Banderas unas palabras cariñosas cuando el actor recibió uno de esos galardones que se dan entre ellos...

    —¡El del moreno perfecto!
    —¡El de los ojos perfectos!
    —¡El del engominado impecable!

    La familia que desbarra unida, permanece unida. Más aún: Melanie «le escribió un poema». ¡Tiembla, Becquer!

    Soy muy feliz en mi matrimonio
    Aunque este Anchounio
    Es el mismo demonio

    —¿Dónde he oído yo eso?
    —En el Bar Parnaso, después de compartir unos chatos con P. Tinto.

    Pero lo mejor de la semana, bronceado de Arancha del Sol aparte, es la fiesta africana a la que acudió lo más granado de nuestra jet. Ya se sabe que estos pijos organizan fiestas temáticas, porque divertirse siempre igual es aburrido, a la par que plebeyo.

    ¡Hola!
    En esta ocasión organizaron una tipo safari, como las películas de Sesión de Tarde de mi infancia, pero sin Deborah Kerr. Si acaso hizo acto de presencia alguna Devora Hombres como Isabel Preysler, a la que noto contrita: «Carlos y yo estamos totalmente de acuerdo en que la excesiva atención que los medios prestan a nuestra hija, Tamara, puede desviarla de lo que ahora es realmente importante para ella.»

    Es lo que tienen estos periodistas, que —con perdón— les das la mano y te toman la trompa de Falopio. Vaya, que tú organizas una exclusiva de alto nivel en ¡Hola! con tus tres hijas, y van ellos y se creen que ya pueden fotografiarlas allá donde vayan para publicar después las imágenes en revistas de diversa estofa. Peor aún: un grupo de inconsistentes agrupados en torno a una revista femenina se atreve incluso a proclamar a la tal Tamara Rostro más bello, en un indudable ejercicio de ceguera electiva.

    —¡A quién se le ocurre!
    —Dentro de nada, los de Montecarlo le dan el premio a la mejor actriz...
    —...o el de Bronceado Perfecto.

    Pongo a Dios por testigo: la lectura asamblearia de revistas, como el frotar, se va a acabar.

    El caso es que todas estas megapijas se reúnen para una fiesta africana que los organizadores amenizan con una banda de música del continente negro en la que nos amenazan unos inofensivos cachorros de león. Además, que las damas son obsequiadas con adornos tipo serpiente de peluche, cebra de plástico, que a buen seguro acabarán decorando el cuarto de sus chachas.

    A mí, que tengo ya una edad, la fiesta esa me recuerda las cuestaciones del Domund, pero sin hucha. Un secreto: éstos, el dinero lo guardan en los bancos...

    Misterios sin resolver


    ¿Qué puesto ocupa el bañista en la íínea sucesoria?




    mlimon@divertinajes.com
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