2 de julio de 2004

Paletos

Semana
Son una panda de gañanes, rústicos, patanes, cobistas, adulones, lisonjeros, candongos... «Maruja, que se te acaba el diccionario de sinónimos». Es que... ¡mira que decir que Letizia está espléndida con mantilla! Pero si la mantilla le pega como a un santo dos pistolas.

Y conste que cuando escribo pistola quiero significar pistola, useasé, arma de fuego, corta y en general semiautomática, con la que se apunta y dispara con una sola mano (¡aquellos sábados de Sesión de tarde, interrumpidos por balaceras y otras refriegas, la de cultura general que nos han dejado como sedimento!). Vaya, que no estoy insinuando que la Princesa de Asturias tenga celulitis ni nada similar y/o parecido. Pero, claro, es que tanto jabón ofende.

Diez Minutos
«Letizia deslumbra en Roma». Sí, bueno, ¿no? Están pensando en hacer un rimeik de Vacaciones en Roma y allá donde Audrey Hepburn manejaba su vespa, pondrán a la ex periodista, con Don Felipe en el papel de Gregory Peck. Lampiño, eso sí. Por cierto, ¿qué le pasa al príncipe con las mujeres, que en cuanto se aleja dos semanas de la tutela paterna le hacen dejarse crecer la barba? Para mí que esto tiene algo que ver con el Edipo ese: como el progenitor de doña Letizia anda barbado, pues ahí tienes al yerno intentando estar a la altura. Metafóricamente hablando, claro.

Hay tanta baba suelta (pregunta: ¿sirve para regar? Porque si sirve, podrían poner en marcha un plan alternativo) que hay incluso quien se lanza a proclamar a Telma, la hermana casadera de Leticia, «viceprincesa primera». A poco que nos lo propongamos, podríamos hacer un calco asturiano de la Jota de las ratas de La Gran Vía, ya saben aquella de:

Soy el rata primero
Y yo el segundo.
Y yo el tercero.
Siempre que nos persigue
la autoridad,
es cuando muy tranquilos
timamos más.
(...)
A muchos les parece
que nuestra carrera,
sin grandes estudios
la sigue cualquiera.

Cambien rata por viceprincesa, y nos sale una zarzuela que ríete tú de les fabes con almejes. Conclusión: es todo muy complejo, a la par que complicado.

¡Hola!
Menos mal que del empacho nos salvan nuestros clásicos de hoy y de siempre.

Reaparece la sin par (bueno, con un par... ustedes me perdonarán) Rocío Jurado, y cincela en el frontispicio del mañana esta frase: «Me gusta ir abriendo nuevas metas». Claro, por eso yo soy Maruja y ella estrella: porque yo o abro puertas, o alcanzo metas. Ella abre metas, y cuando alcanza la puerta nos da a los demás con ellas en las narices.

Terelu, de la que —ustedes perdonarán mi ignorancia enciclopédica, pero es que en mi juventud CCC no daba títulos de Graduado Social— me acabo de enterar que la llamar así porque se llama Teresa Lourdes, que mira tú que es bonito Teresa Lourdes, que se me llena la boca cuando lo pronuncio, Teresa LOURdes, como cuando como regaliz con sidral se me queda la boca, Teresa LOURdes...

Maru, no te enseñes.
—Ensañes, Santiago.
—Eso tampoco, que eres cruel.

El caso es que Terelu declara: «No me voy a volver a casar». Que es lo que dijo Paloma Lago una semana y una exclusiva antes de anunciar su boda con Álvaro Bulto.

Bultó, mamá, con tilde, que siempre estás pensando en lo mismo.

Lecturas

Y yo, que tengo imaginación por arrobas, me imagino a la mentada Terelu declarando eso y pensando: «No es por no casarme, pero casarme pa ná es tontería». Porque ya van dos veces, y las dos acabaron mu malamente.

Además, la hija de la Campos, jate tú qué sorpresa, que se va a Antena 3, como preguntaría esa paladina de la duda metódica que era La Bombi, ¿por qué será?... la hija de la Campos digo, ya no está en edad de andar casándose por ahí, que ella si acaso es vicepresentadora primera, y eso mola, pero menos.

Seguro que se pone morada de envidia cuando lee a propósito de Gema, la ex de Cascos: «A los 30, la joven va...

—...¡camino de los 40!

«A los 30, la joven va a...

—...¡dejar de serlo!

«A los 30, la joven va a iniciar con sus dos hijos una vida independiente». Ya estuvo bien de vivir a costa de los demás, ¿no? Ahora, a apechugar aunque, niña, con lo esquelética que estás, no sé yo qué pechugas tienes para apechugar.

En fin, termino ya, que tengo el ventilador en marcha y a lo peor me hace volar las hojas de lechuga. Las revistas nos cuentan que Isabel II cuesta 55 millones de euros al año a sus súbditos. Es decir, ni siquiera pagan un euro por cabeza. O sea, menos que un litro de leche.

—Claro, un litro de leche ella, otro su hijo Carlos, otro Camila, otro Andrés. otro Ana ..

Lo dejo aquí, que si no al final llegaré a la conclusión de que la monarquía nos ordeña. Y no es el día.



mlimon@divertinajes.com
Archivo
Volver
Imprimir