25 de junio de 2004

El piedefotista del pegamento

La semana pasada, denuncié la impunidad en la que se movía. Lo hice de forma sutil, fiel a mí misma y a mi carisma, pero no se dio por aludido. Esta semana, regresa y en varios frentes, useasé, en varias revistas: el piedefotista del pegamento, con la ayuda impagable de algún titulador aguardentoso, ataca de nuevo.

Resumen de lo padecido.

Inicié el repaso de las revistas sin tomar las debidas precauciones. No me alargo en la explicación detallada de los prolegómenos porque, como tantas veces en tan espinosa etapa, no hay detalles que detallar. El caso es que nada más abrir Lecturas, me encontré con un reportaje dedicado a Sonia Ferrer (observación: como trabaja en el Pirulí, se lo han hecho en Hong Kong, y ni el Pirulí ni Hong Kong son restaurantes chinos de Madrid) en el que, bajo una foto inocente, alguien perpetró este pie de foto: “Una dulce y atractiva joven enamorada del mar”. ¿Alguien ha echado en falta la colonia?

Lecturas
Unas páginas más allá, este saboteador al que imagino enmascarado, dispuesto a acabar con el prestigio de las revistas repartiendo cursiladas al tresbolillo, escribe refiriéndose a Fran y Eugenia: “siguen reuniéndose en bodas y fiestas, con el amor reflejado en sus ojos”. ¿Quién se ha bebido mi aguardiente?, me pregunté retóricamente hablando.

Pero lo que yo creí un virus circunscrito a Lecturas adquirió proporciones de plaga cuando, en pasando a Diez Minutos, leí: “Doña Sofía, una gran reina que durante su tiempo libre se convierte en una amorosa abuela”. ¡Que alguien le quite el pegamento UHU de las manos!, exclamé.

Oigan, es que no es de recibo. ¿Podrían instalar un cursilómetro a la entrada de las redacciones? Y, de paso, hacer un test de cultura general básica, ya saben: qué son los números primos, cuál es el pico más alto de España, cómo se llamaba el primero de los reyes godos… cosas elementales, mi querido Watson, que nos permitirían ahorrarnos bochornos geográficos como el de leer que Sos del Rey Católico, nada que ver con el arroz ni con una llamada de auxilio, es una bonita localidad navarra. ¡Y luego querrán que mi niña, que va para enfermera, distinga la trompa de Eustaquio de la de Falopio! Hay mucha menos distancia entre esos dos elementos que entre Zaragoza y Pamplona. Conste.

Aunque para demostraciones de ignorancia, la que procedo a relatarles. Los de Lecturas (no me gusta ensañarme, pero qué quieren, a veces se las ponen a una a huevo) nos ofrecen un reportaje perfectamente prescindible sobre Raquel y Noemí, no sé si porque estamos en vísperas del orgullo guay…

—Gay, mamá.

Diez Minutos
Hija, para una vez que quiero ser moderna. El caso es que nos las muestran en todas las posturas…

—¡Mamá!

Niña, eres una estrecha. ¿Para esto hicimos nosotros la revolución? En una de las fotos, la simpática pareja juega al padle, o padel, o como se diga. ¡Y el piedefotista enmascarado dice que están jugando al tenis! ¿Para esto se deslomó Aznar durante tantos y tantos partidos? El legado del PP se está disolviendo como un azucarillo.

Permítanme ahora ascender varios peldaños en la escala social. Beatriz de Orleáns, a la que no se le conoce profesión de provecho…

—¿Desde cuándo para sacar provecho hay que tener profesión?

Touché, que diría Dartacán. Beatriz de Orleáns tiende una mano (enguantada, no vaya a ser la del demonio) al populacho: “Conozco a gente muy humilde que hizo todo lo que pudo para estar a la altura en la Boda Real”. La paradoja, señora De Orleáns, es que esa gente humilde es la que paga la educación de la mayoría de quienes, luego, no se quieren rozar con ella.

¡Hola!, en un ejercicio arriesgado (aunque conociendo el percal... en fin) da carta de naturaleza a los rumores sobre las desavenencias entre la Infanta doña Elena y su esposo. “Ignorando los rumores de separación, los duques de Lugo, juntos en una boda”. Pregunta: ¿qué no habrán oído los jerifaltes del ¡Hola! para poner semejante cosa en su portada?

—Cuando el río suena, es que no estás sorda, como dicen en mi tierra.

Santiago es muy suyo para los refranes. Y no sólo:

—Mira, Maru. Aquí dice que Carolina de Hannover es una princesa comprometida con el arte y la cultura. ¿Qué pasa, que ha dejado al gañán de Ernesto?

Tiene la gracia y la sal por arrobas. Permaneceremos atentos a pantallas y portadas, no vaya a ser que luego la confirmación del rumor nos pille con el pie cambiado.

Las revistas cubren también con profusión la boda del Litri y la hija de Carolina Heguega Paguí. Leo textualmente: “la capilla donde se celebró el enlace ha sido el regalo de bodas de la madre del ex torero”. ¿No se podía haber conformado con una vajilla, o un equipo de música aunque fuera ostentóreo y en sensurraun? Las hay que no saben qué hacer para epatar a las visitas.

Acabo ya, que he dejado la nevera descongelando y está a punto de cantar el Achilipú, y lo hago con un pensamiento (que no es una flor) de María José Suárez, que fue Miss y ahora trabaja con José Luis Moreno. “No se puede vivir el presente pensando en el futuro”. ¡Dios! Cherchez le pegament, por favor. Es urgente.



mlimon@divertinajes.com
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