18 de junio de 2004

Contradicciones en los términos, y más allá

¡Hola!

La semana revisteril (con permiso de Normal Duval y Tania Doris, a las que no cito por orden cronológico) viene cargada de contradicciones que yo, teórica del pensamiento cardiaco (dos órganos, una sola función: cotillear) me apresto (se me nota que le doy a la plancha) a señalar.

¡Hola! qué tal, cómo te va, anuncia en portada “las imágenes de la felicidad de Julio Iglesias y Miranda junto a sus cuatro hijos” pero saca sólo a Miranda y a sus dos hijas. Y luego, en páginas interiores, entrevista al cantante pero únicamente lo inmortaliza en una instantánea, porque el resto están protagonizadas por la bella holandesa y sus cuatro retoños. Pregunta: ¿la felicidad de Julio Iglesias consiste en no ser fotografiado con su familia? Negativo de no, fijo. O tal vez... Pa por si, Hulio, no vayas presumiendo por ahí, y mucho menos por aquí.

Otra contradicción flagrante. Ya sé que no es nuevo, pero yo lo acabo de descubrir y estoy muy orgullosa de mi sagacidad. La mujer de Kardam de Bulgaria se llama Miriam Ungría. ¿A quién pretende engañar con esa falta de ortografía? ¿Qué han hecho al respective los servicios secretos? En los tiempos en los que los reyes eran como eran, esto acababa en el patíbulo.

Lecturas
Y eso que los reyes y allegados siguen siendo raritos de coj... narices. Demostración anatómica al canto: Luis Alfonso de Borbón, Luis XX para los legitimistas franceses (sean ellos quienes fueren) “presidió en París el funeral por el corazón del Luis XVII”. ¿Qué han hecho con el resto del cuerpo? ¿Se lo han dado a la otra rama de los monárquicos para que ellos también tengan algo que enterrar? Este es un caso para Grissom, el de CSI.

Luego, algunos turiferarios (este palabro me va a permitir codearme con la cremdelacrem de la intelectualidad. Cuando lo leí pensé que quería decir que olía mal, pero cuando leí lo que quería decir: encargados de llevar el incensario, me dije: esto tengo que soltarlo yo a la primera ocasión. Y hela aquí) pretenden convencernos de que los príncipes y las princesas son gente corriente, que no vulgar. Pero no. Ni mucho menos, ni menos ni más, un mus ni tute.

Semana
Yo, cada vez que sé algo de ellos, es que han estado en la boda de uno o en el bautizo de la otra. Se pasan la vida viajando y casando, viajando y casando, saltando de un país a otro, de un continente a otro. Esta semana, las revistas nos muestran en el bautizo de la hija de Guillermo y Máxima a los mismos que antes estuvieron en la boda de Federico y Mary, luego en la de Felipe y Letizia y más tarde en la de otros dos de cuyos nombres no puedo acordarme, y no porque tenga ínfulas literarias, ni siquiera ínfulas baratarias, sino porque tengo el disco duro hecho una piedra. ¿Cómo lo logran? Porque yo, en época de comuniones, me harto de gastar días de mis vacaciones estivales.

Por cierto, que según cuentan a la niña le pusieron un faldón del siglo XIX. ¿Qué pasa? ¿Que no tenían dinero para comprarle uno nuevo? Hijo, qué tacañería más industrial.

El caso es que esta corte de ineficaces vive como quiere a cargo del erario público. Ya lo decía mi abuela: los listos siempre han vivido a costa de los tontos. Y no parecen preocupados por nada, viva la vida alegre y divertida, mientras que nosotros, los simples plebeyos, tenemos centenares de preocupaciones en la cabeza, cada uno en la suya propia.

Vania Millán, por ejemplo, declara solemne: “He vuelto a matricularme en un gimnasio”. ¡Jate tú! Y los majaderos de los líderes políticos perdiendo el tiempo con la Constitución europea.

Diez Minutos
Incluso yo tengo mis preocupaciones. Ejemplo: ¿por qué los responsables de las revistas tapan la cara a los hijos de Elena Ochoa (quien, por cierto, se separa de Norman Foster, quien se ha enamoriscado de una jueza catalana que estuvo casada con un notario. Os lo cuento como lo leo) y, sin en cambio, muestran con todos sus rasgos a Paula, la pequeña de Marta Sánchez? Peor aún: ¿Porqué Diez Minutos protege la imagen de la niña de Finito de Córdoba, la cual aparece de rostro entero en Semana? Incoherencia espasmódica, se llama la figura.

O cosas peores. El Premio Flor Natural al titular más cursi de la semana se lo lleva el periodista que en Diez Minutos o en menos, vaya usted a saber, encabezó un reportaje en el que la hija de la Duquesa de Alba aparece en bikini y encantada de haberse conocido con el siguiente titular: “Eugenia: rayos de sol y de felicidad”. ¡Glups!

En fin, lo dejo ya que la lavadora va a entrar en la fase de centrifugado y tanto centri-fuga que la última vez la tuve que recuperar en el cuarto de la abuela.

Rosa Regás, nueva directora de la Biblioteca Nacional, se sincera: “No aguantaría tener un hijo que no fuera de izquierdas”. Y yo, firme defensora de la armonía familiar, me inquieto: en caso de necesidad, ¿se conformaría con uno zurdo? Digo, por atemperar...



mlimon@divertinajes.com
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