14 de mayo de 2004

El cagaderu de King Kong


El cagaderu, vista parcial
¡Qué susto más grande, prefiero la muerte! Diez Minutos anuncia en su portada: Así piensa la futura Reina. ¿Habrán osado?, me pregunto. Afortunadamente para la estabilidad de la institución, se limitan a dar coba, como siempre. ¿Qué pasaría si nos dijeran, por ejemplo, lo que Letizia piensa sinceramente del regalo que le ha hecho el Ayuntamiento de Gijón, la réplica de Elogio del Horizonte, una escultura de Chillida a la que en Asturias (ella lo sabe mejor que nadie) llaman, simplemente, El cagaderu de King Kong?

Diez Minutos
Decir la verdad sobre eso no sería monárquicamente correcto. El regalo, por inconveniente que parezca, se acepta con una sonrisa, y luego se pone en el desván junto con los otros regalos absurdos que nos muestra ¡Hola!. Por el bien de los animales, confío en que la pareja sepa dar un destino más aireado al halcón jerifalte y a la novilla que algunos descerebrados les han regalado. Pero, ¿no podían haber sido más tradicionales? A mí la cubertería, la vajilla y los juegos de cama ya me parecen bien, ¿para qué llenarles la casa de bichos?

Lo cierto es que andamos todos revueltos con la dichosa boda. Especialmente las famosas, de habitual vanilocuente, que andan desatadas. Tanto, que estoy por titular esta sección Tonterías animadas de ayer y hoy. ¿Exagero? Juzguen ustedes mismos.

Lecturas
Caetana Guillén Cuervo: “El hombre es infiel por hábito y por costumbre, no por maldad”. Ejemplo: Álvarez Cascos, el afamado monógamo sucesivo (con periodos de superposición de capas).

Aitana Sáchez-Gijón: “Las mujeres somos más interesantes a medida que cumplimos años”. Ejemplo: Marujita Díaz, a la que algún lenguaraz ha dado el título de Miss Atapuerca.

Antonia Dell’Atte y la dieta de la alcachofa. Vale, eso no es una declaración, sino un titular, pero abre caminos insospechados. “Ana Obregón y la disciplina del calamar gigante”. “Penélope Cruz y la penitencia que me fuera impuesta”. “Aida Nizar y el misterio del calabacín”. Etc.

¡Hola!
Dafne Fernández... ¿cómo? ¿No saben quién es Dafne Fernández? Pues es una nínfula de 19 primaveras que va de actriz consagrada y mujer fatal (¿o era al revés: actriz fatal y mujer consagrada?). “Me gusta sentirme sexy y que me miren”. La niña Dafne, que en el nombre lleva la penitencia, añade: “Quiero tener novio, pero no tengo tiempo. Mi corazón está libre y abierto”. ¿Quieren que las haga un cuadro sinóptico? ¡La pantera quiere marcha! He leído anuncios en la sección de Contactos mucho menos explícitos.

Decididamente, estas chicas viven en otra dimensión. Será que la fama les permite alterar a su antojo las coordenadas de espacio-tiempo, o quizá suceda que yo he perdido el reloj de pulsera, he llenado de grasa el calendario de la cocina, y no me aclaro.

Semana
Hace nada leí que las hermanas Ordoñez, Carmina y Belén, estaban sometdas a un tratamiento de desintoxicación, en aislamiento estricto, que debía durar semanas; ahora las veo en un festival taurino, y oigo que hay exclusiva televisiva al canto... Lo dicho: Einsten revisitado.

El único consuelo que me queda es que las mujeres no son las únicas que hacen tonterías. En Lecturas publican una entrevista con “Alejandro Rubio, al año de su separación de Terelu Campos”. La conversación tuvo lugar en Amsterdam, y eso ya me confunde, puesto que el gallardo óptico vive en Madrid. “Aún creo en el amor”, dice, y posa todo de negro como George Cloooney a punto de dar el golpe en Ocean’s Eleven (confunde los deseos con la realidad, para mi idea). Yo creo que este también tiene el corazón libre y abierto.

¡Dafne, mona! ¿Quieres que te presente a un amigo?



mlimon@divertinajes.com
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