23 de abril de 2004

Desilusión

No sé por qué, me había hecho ilusiones. “José Luis y Sonsoles nos abren las puertas de La Moncloa”. Pero no. ¡Hola! no ha estado a la altura de las circunstancias. Sí, ya sé que la pareja se instaló ayer, como quien dice, pero y eso ¿a quién le importa? ¿Desde cuándo, para ¡Hola!, lo que no puede ser es imposible?

Pero, tranquilas, que el reportaje llegará. A modo de anticipo, los que están ya aquí son los chupópteros. Elena Benarroch, que mira tú por donde, viste a Sonsoles Espinosa de Rodríguez Zapatero, ya sale presumiendo de lo muy amigas que son. “Tiene un cuerpazo, pero no me deja depilarle las cejas”. ¡Ni tampoco que la acompañes al baño, no te jipia!

¿No consiguió acaso revelarnos a la Isabel Preysler una (ella misma, con su carisma) y trina (sus tres hijas, especie de trillizas sucesivas)? ¿No consigue en este número unir a Rosario Nadal, Gúinei Paltrou (sé que no se escribe así, pero hija, que la hubieran cristianado Carmen) y Claudia (también es un nombre muy bonito, a la par que fruto del ciruelo) Schiffer? Las tres lánguidas, ojerosas, escuálidas, que es una pena ganar tanto dinero para comer tres rábanos y una zanahoria al día; las tres de rosa, “tan prerrafaelistas” –apunta la niña, que la tengo estudiada-, vestidas con esos vestidos que se ponen ellas, porque yo con esta delantera es que no puedo, que parecen camisones...

“Queremos ayudar con esto a la Fundación Balia, que trabaja con niños y jóvenes en situación de riesgo social”, que es un tipo de riesgo que ellas no conocen, habituadas quizá a otros deportes de aventuras... Y, mira tú qué casualidad, dos páginas más allá hay un reportaje sobre la fundación en cuestión, cuya presidenta se apellida Entrecanales, como la zanja que hay al lado de mi casa. ¡Menos ONG y más repartir la pasta! Con el dinero que cuestan los trapitos que lucen, todos de firma, se puede ayudar a medio Bangladesh. Es demagógico, lo sé, pero es que me ponen de los nervios, brrrr.

También me altera la profusión de reportajes y especiales en torno a La Boda. Y eso que el esfuerzo periodístico (bueno, periodístico, lo que se dice periodístico... ¡si parecen del gremio de los pasteleros, de tanto merengue que le ponen a las informaciones!) tiene algunos momentos que son como venganzas. ¡Hola! nos obsequia con un suplemento que titulado “Todas las bodas reales del último siglo. Veinticinco enlaces matrimoniales que marcaron la historia de una época”, se ve que el especialista titulares concisos está de baja. Veinticinco bodas, por lo tanto, en las cuales tres la novia es Carolina de Mónaco. Los porcentajes no son lo mío, pero esta chica tiene alma de abusadora.

Y so que a mí no me cae mal. En ¡Hola! publican una entrevista con la princesona realizada por un tipo de la Academia francesa. ¿Se cuál? No lo sé, la de preguntar y eso imagino, porque la monegasca debe lidiar con toros del tipo: ¿Qué piensa usted de la crisis de la investigación en Francia? O: ¿Qué piensa usted de ese desarrollo de los crímenes vinculados con la pedofilia, especialmente el asunto Dutroux? Establezco comparaciones posibles, y me espeluzno. Menos mal que siempre hay una noble española lo suficientemente sin sustancia como para restablecer el equilibrio en el ecosistema. Escuchemos a Alejandra, hija de los condes de Montarco: “Me encantan los complementos, y aunque no soy impulsiva a la hora de comprar, me puedo gastar un sueldo entero”. Spain is diferent, yes very güel fandango.

En fin, abandono el ¡Hola! para caer en el Semana que, esta semana nos pone los dientes largos con un reportaje sobre Isabel Preysler y sus hijas (dos de ellas) en el caribe. Concretamente en la Isla Mosquito, cuya ubicación nos ofrecen en mapa muy esmerado, como para torpes. Es lo que tiene: si se hubieran ido a Benidorm, pues nadie hubiera necesitado nada, pero la Isla Mosquito no viene en los folletos del Imserso.

El caso es que los periodistas, obnubilados con la belleza de Isabel, sacan la misma foto en portada y en el interior, solo que en un lado mira hacia a estribor, y en el otro a babor. ¡La podían haber puesto cabeza abajo, que siempre va bien hacer unas risas! Los comentarios que el presunto periodista hace sobre la familia Boyer-Preysler dan mala gana: diabéticos, abstenerse.

La Preysler está en todas partes, como Dios. Y en su presencia, los profesionales de la cosa rosa pierden la compostura. De ella dicen los de Lecturas que es “admirada en todos los círculos sociales”. Sí, y también en los círculos militares, los ecuestres, e incluso en algunos círculos viciosos.

En fin. Afortunadamente, no todo lo que nos cuentan las revistas es malo, ni algodonoso. Leo unas declaraciones de Rocío Madrid, la caradura (una de ellas) de Crónicas Marcianas, que declara: “Dentro de diez años estaré casada y con dos churumbeles o haciendo cine con Almodóvar”. No sabía yo que fueran incompatibles. ¿Almodóvar tiene algo contra las mujeres casadas? ¿O contra los churumbeles? ¿O es que la tal Rocío no se ve capaz de compatibilizar las dos facetas, madre y actriz? ¿O es que busca coartadas para su previsible fracaso actoral?
Porque si piensa que la mujer no puede hacer las dos cosas a la vez, entonces habremos dado al traste con años de lucha feminista. Claro que, para lo que nos ha servido...

Yo, la verdad, de toda esta fauna siempre me quedo con los ejemplares más, digamos, castizos. Raquel Mosquera, por ejemplo. La afamada peluquera de Usera sale en un par de revistas, con motivo de una visita a no sé qué reserva natural, algo noticioso, al parecer. Y en Diez Minutos titulan: “Raquel Mosquera, amiga de los animales”. Mira tú por donde, Félix Rodríguez de la Fuente ya tiene heredera.

EL CORREO DE MARUJA.- He recibido un emilio, firmado por Marta Hilber. Lo transcribo parcialmente.

Varias veces escribi a Isabel Preyler para para recomendarle que NO se hiciera más plásticas con el mismo cirujano que Michael Jackson. No me escuchó y fíjense lo que le pasó. Cada foto de Porcelanosa es como para morirse del terror. Su cara parece hacer parte de... los muebles del baño. Sus hijas e hijos son muy atractivos y de aspecto sano, y gracias a el cielo todos se parecen a sus inumerables padres, no a la madre (...) Ruego a la revista Hola y a las demas publicaciones que no inflinjan al público otra portada como esta. La última foto, y espero que sea la ÚLTIMA que se publicó de esa mujer es asustadora (...) El contraste con la naturalidad de sus hijas la hace aparecer más grotesca. Quién sabe si existirá una cirugía RECONSTRUCTIVA que pueda remediar esa situación. Pudieran basarse en las fotos de cuando se casó con Julio Iglesias... Michael Jackson por lo menos sabe cantar y bailar.

Si se animan, pueden ponerse en contacto conmigo en la dirección que figura un poquito más abajo. ¡Háganlo! Lo estoy deseando.



mlimon@divertinajes.com
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