2 de abril de 2004

Oro parece, plátano es

Ya lo dice el clásico musical: el único fruto del amor, es la banaaana, es la banaaana (éso es poesía, y no la cursilada esa de la pupila, y tal). Por eso, a nadie sorprenderá que ante la confirmación de la ruptura de Pe y Tom, Cruz y Cruise respectivamente, “la pareja de oro”, yo piense en el plátano y sus arcanos.

“Se rompe la pareja de oro de Hollywood”, proclama ¡Hola!, ¿estás sola?, y yo estoy en un tris de tirar a la basura mis querida colección de fascículos de autoayuda Inversión, divino tesoro. Estos dos llevaban tres años juntos, ¿por qué son la pareja de oro? ¿Las Bodas de Oro no eran a los 50 años de CASADOS? ¿O es que el patrón oro, valor refugio, ya no vale lo que valía, o valiera? ¿Para cuándo las Bodas de Dólar?

  —Qué inocencia la tuya, Maruja. Esas ya existen...

Las parejas de hoy en día son de oro, sí, pero del que cagó el moro, que decíamos en el colegio, cuando nos creíamos que soltar un ¡jolín! o un ¡mecachis! nos convertía en personas non gratas en la corte celestial. Animalicos...

   —Lo del oro es por el dinero que ganan, Maruja.

Ahí te quiero ver, Santiago, que nosotros no tendremos un duro ni cuando alcancemos las de platino. Y no tengo nada más que añadir.

“Quiero estar tranquila”, proclama Pe desde el Sáhara, y no es que Tom la haya mandado a barrer el desierto, sino que está ahí rodando una película con un tipo de nombre Matthew, de apellido impronunciable —aunque suena a mecagüenlafidelidad—, con el que algunos le atribuyen un romance que estaría, dicen, en el origen de su ruptura aunque otros aseguran que en realidad todo ha sucedido porque a la niña no le gusta la Cienciología, ¡que inventen ellos!, habría exclamado antes de dar un portazo en casa del galán de metrosetenta....

¡Aire, que me ahogo! Ahora entiendo para qué inventaron los puntos, las comas y los puntos y coma: para evitarnos entrar en coma. ¡Qué bonito alegato a favor de la puntuación! “Pon comas para no entrar en coma”. Se lo propondré a los de la Academia, que a pesar de Pérez Reverte siguen estando un tanto demodés.

He de decir, porque si no lo digo reviento, que visto el galimatías mental en el que me hallo, mi psicoanalista (Mario Saúl, el nuevo verdulero, no se vayan a creer, que es argentino, y entre col y col, consulta) me ha planteado la necesidad de reducir la ingesta de revistas del corazón, que contribuyen —dice él— a aumentar mi proverbial confusión. A lo peor tiene razón —claro, que a la col la llama zapallo, así que cualquiera se fía—, porque esta semana mi sopa primordial se ha enriquecido con los siguientes productos:

DUDA PRIMERA.- La nueva Miss España, ¿tiene 22 años, como asegura Lecturas, o 21, como dice Diez Minutos?


[Foto: ¡Hola!]
DUDA SEGUNDA.- Si es cierto, como asegura Marina Castaño en ¡Hola! (en una columna periodística, aunque ella se cree que es un pedestal), que todos tenemos un clon, ¿será Marichalar (lo he puesto a la izquierda, sólo para molestar) el clon del Inspector Clouseau?

Corolario:

   - ¿Pero ese no era un emperador romano?
   - Me desesperas, Santiago.

Corolario: Tiene razón Marina Castaño, todos tenemos un clon... Ella es la clin, clan, clon de Stacey Malibú, la Barbie de los Simpson.


[Foto: Semana]
DUDA TERCERA.- A la vista de los abrigos que luce Elena Ochoa, ¿no debería pensar Chicho en confiarle un programa tipo Hablemos del sentido del ridículo o Hablemos del sentido común, que es sin duda el menos común de los sentidos, herederos de aquel mítico Hablemos del sexo?

"La dotora trastornose", dice mi vecina Covadonga. Pues va a ser eso.


[Foto: ¡Hola!]
DUDA CUARTA.- ¿Se ha hecho algo en la boca la Infanta doña Cristina (infanta de naranja, en el imaginario popular), no sé, un tratamiento con el kit blanqueador Clysiden o un intercambio de dentaduras con Tom Cruise? Y les juro que yo no he retocado la foto (a la izquierda, empieza a ser una tradición) que me atrevo a reproducir...

Porque, queridos niños, los famosos no son tan guapos como creemos. Tienen pecas, arrugas, imperfecciones, incluso barrillos... Sucede que en las revistas hay unos tipos que se dedican a corregir con un programa informático llamado Photoshop (esto también me lo ha dicho Mario Saúl, que sabe un poco de casi todo) con el que mejoran el aspecto de los fotografiados. Y a veces, se les va la mano. Y entonces, sus tejemanejes quedan al descubierto.

Mario Saúl, consciente de que la parroquia es incrédula, a la par que verdulera, ha repartido entre sus clientas esta foto, aparecida —dice él— en el número de febrero (página 99, asegura el gaucho) de la revista Cosmopolitan. Prueba de agudeza visual o, por usar sus palabras:: “Che, ¿notan algo raro?”.

(....................espacio para la meditación...................)

Opciones:

a) O esta chica ha salido de la escuela de modelos de la mujer de Paul McCartney, y posa quitándose la pierna ortopédica para demostrar que no tiene complejos...

b) O el tipo del Photoshop ha perdido el papelín en el que se había apuntado las dosis y horarios de su nuevo tratamiento o, subopción b, está tratándose las alucinaciones sin ayuda de un especialista.

Y es que la automedicación es muy mala...

PD.- No quiero acabar sin hablarles de la gran decepción de mi vida... y no, no me refiero a mi Santiago. Hablo de Isabel Preyler. Porque la exclusiva con las hijas clónicas (espero que Marina Castaño tomara nota del fenómeno de multiplicación) tenía mérito, pero yo confiaba en que los de ¡Hola! se apuntaran al más difícil todavía y, esta semana, hicieran historia con una portada de la reina de corazones con los tres hombres de su vida: Julio, el marqués y Miguel y, de regalo, un CD irónico-festivo con la canción: Yo tuve tres maridos, y a los tres envenené... Buen rollito.



mlimon@divertinajes.com
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