6 de febrero de 2004

Mi casaaaa, mi Santiaaaaago

Acabo de enterarme de que Camilo Sesto es extraterrestre, y empiezo a atar cabos. Felipe y Letizia pasean perseguidos por cuatro alienígenas, la ex de Cascos parece una cerilla, o hija adoptiva de Cabezón de la Sal, y el compañero de Isabel Coixet responde al nombre de Chop Suey, que es como si mi Santiago se hiciera llamar Boquerones en vinagre, pero en chino. ¡Mi casaaaaaa!

Estamos en peligro, lo sé, lo siento, y pongo el culo en movimiento. Blanca Romero, de cuya separación el mundo entero se hacía lenguas, da la exclusiva a ¡Hola!, que paga mejor.

La modelo nada ejemplar lleva yo qué sé la de días dando la nota, y le ha cogido el gusto: ¡Hola! dice (y para mí es la biblia) que “va a probar ahora en el mundo de la música con canciones compuestas por ella misma”. La niña de Gijón se dedica a la canción... que Dios nos coja confesados, y con los tapones a mano.

La prensa sigue atentamente las evoluciones de Álvarez Cascos, el afamado monógamo sucesivo. Su ex, Gema, está que parece la estampa de la misión: delgada como una idea de perfil (inclusive de frente, si la idea pertenece a una ministra que me sé yo). Sin embargo, Pacocascos está hecho un pimpollo. Dicen las revistas que va a ser papá de nuevo... joer con el ministro, qué patriota. Ha asumido él solito la ingrata tarea de traer españolitos al mundo para mejorar la tasa de natalidad. Él, como otro Paco que fue gloria de España, (Martínez Soria, no me sean mal pensados) está hecho un chaval.

Pero lo que más me admira es que, nos cuentan, obtendrá el divorcio la semana que viene. ¡Mecagüen-las-listas-de-espera! ¡Pero si yo tardo más en conseguir hora para el ginecólogo! ¿Y esta es la España que estamos construyendo para nuestros hijos? Snif.

Sigo en clave marital, y tal. El rumor estaba en la calle: el matrimonio Aznar hacía aguas, y el presi había encontrado consuelo en los brazos de una actriz, la cual se ha encargado de desmentir el rumor justo cuando había saltado a las páginas de los periódicos, que al parecer son el barómetro de la seriedad (permítame que me ría).

No soy yo quién para comentar nada, pero sí tiene gracia que sea precisamente esta semana cuando Cayetana Guillén Cuervo, puesto que de ella se trata, aparece en varias revistas hablando de sus amores...

Claro que si sale es porque ofició de gran sacerdotisa en la gala de los Goya, donde el premio a la mejor canción se lo llevó un tipo al que llamaron Chop Suey (y él acudió). En mi barrio, Chop Suey es un plato de fideos en un restaurante chino pero, en el cine, Chop Suey puede ser un compositor casado (o amancebado, porque, como dijera el juez, quién soy yo para juzgar a mis semejantes) con una directora, Isabel Coixet. Pero todo lo que pasa en el cine es mentira... ¿o no?

Y ahora voy de Cayetana a Cayetana y tiro porque me toca y encima de da la gana.

Cayetana de Alba, la madre de Cayetano y Cayetana, tiene una nuera que se llama, Dios sea loado, Genoveva. Y Genoveva, que es mexicana y rica, no necesariamente por este orden, declara: “Mi estilo es muy ‘casual’”. El mío también. Casualmente hoy llevo unos pantalones de licra, un jersey de punto y unas merceditas que saqué el otro día de mi baúl de los recuerdos, que es como el de la Piquer pero con fantasmas, uh, uh. Ya ves tú por donde, Genoveva y yo tenemos más cosas en común de las que podíamos imaginar...

Pero yo no iré a la boda del Príncipe, y ella sí. Las revistas siguen dando coba a Felipe y Letizia, bla, bla, bla, él es alto y come como un campeón, bla, bla, bla, ella es sensible y detallista (¿qué hacía entonces con el cebollón de Urdaci?), bla, bla, bla, juntos se pasean por Oviedo como dos enamorados... STOP.

¿Qué o quiénes son esos cuatro tipos con la cara difuminada que les persiguen? ¿Ovetenses a los que, de tanto sufrir la lluvia, se les han borrado las facciones? Camilo Sesto, el enviado de Urano, debería hacer algo...

Y si Camilo no interviene, que lo haga Belén Esteban, que debe tener poderes paranormales y se ha convertido en un símbolo sesuá para anormales. “Icono neumático”, la llama Carlos Herrera, que no entiende su éxito. Icono neumático como el muñeco de Michelín, que este año también sufrió una liposucción para adaptarse a los nuevos tiempos. Lástima que Belén no sepa lo que es un icono y se crea que un neumático es siempre una rueda.

A mí, la Esteban no me cae mal del todo, la verdad. Sobre todo porque, aunque nos metemos mucho con ella, la verdad es que no desentona con el resto del famoseo nacional. Ella es racial y sincera, menos hipócrita que otros. Pero, al final, a todos se les ve el pelo de la dehesa (creo que se dice así). Dos pruebas:

La cantante Beth dice: “Los de OT2 somos más sinceros. No se nos ha subido la fama a la cabeza como a alguno de OT1”. Puestos a ser desagradable, podía dar nombres. A mí se me ocurre otra diferencia generacional: a los de OT1 los conozco, aunque nunca vi el programa; de OT2 sólo te conozco a ti; y de OT3 no tengo ni referencia... engreída, que además de rasta eres raspa.

El actor Juanjo Puigcorbé declara: “El mayor piropo que me han dicho es que soy un actor que no parece un actor, y me encanta”. Sospecho que esto es parecido a lo de sacar una frase de contexto, que es lo que alegan los populares cuando parece que dijeron algo que dicen que no han dicho. O sea: que a Juanjo no le piropearon diciéndole “eres un actor que no parece un actor, olé tus huevos” sino que le dijeron: “no pareces un actor”. Punto. Pero la imaginación es caprichosa, la memoria antojadiza y los actores, unos engreídos. ¡Ea!



mlimon@divertinajes.com
Archivo
Volver
Imprimir