5 de diciembre de 2003

¿Es tan cítrico el limón como lo pintan?

Mi compañero Pedro José Vallín, que es muy suyo pero se mete en lo de todos, me lo reprochó cariñosamente: “Maruja, la semana pasada sacaste poco partido de la carta de María Margarita, la novia del Borbón”. Mea culpa (vaya cochinada, la verdad, estos latinos eran unos guarrindongones). Tiene razón. Pero es que a mí no me gusta hacer sangre. Heridillas sí, pero sangre-sangre, lo que se dice sangre, no. Tengo mi corazoncito, y dos hijos que quizá un día, quién sabe, salgan en las revistas...

Por poner un caso. Esta semana, todas las revistas hablan de la boda de Sandra Morey, “popular presentadora de Música sí”, hija de Jaime Morey, “quien fuera un cantante popular de los setenta”. Podríamos dejarlo ahí... pero es que también fue popular en esta década primera del siglo XXI que no sé cómo llamar (¿los cerocenta?) gracias a los hombres de luto de CQC quienes, a propósito del escándalo Gescartera con el que estaba relacionado, convirtieron una de sus viejas canciones en un superventas: “Tengo un talonario de cheques para disfrutar...”.

Por poner otro. ¡Hola! entrevista a Julio Iglesias, que es un habitual de sus páginas melosas, vaya, que yo creo que si ¡Hola! tuviera un programa de puntos como Iberia, Julio ya tendría derecho a varias portadas gratis. Nos lo muestran con sus hijos pequeños, de los que habla maravillas, vestido casi siempre de blanco y “en su pose característica”, usase, inclinando la testuz como si fuera a embestir. Tengo para mí que la pose característica oculta glamurosamente una artrosis de cervicales o dolencia similar, porque no conozco a nadie a quien le guste posar enseñando la calva, pero debo atenerme a la versión oficial.

Más ejemplos de esta bondad intrínseca mía. Leo una entrevista con Victoria, la de Deivid. La leo en Diez Minutos, porque una tiene sus limitaciones idiomáticas, aunque al parecer las declaraciones fueron concedidas a la BBC. El presentador, un suponer, el Carlos Dávila local, entrevistador aguerrido e incisivo, le preguntó algo así como: ¿Hablas español?, que según me dice mi hija se dice: Du yu espik espanish?, que ya son ganas de complicarse la vida. Y la pija esa va y, en lugar de decir, no sé, mi mamá me mima o mi marido es futbolista, va y dice: ¿Dónde Gucci? y ¿Tienes un Bentley? que, según me cuenta Emilia, es como si yo preguntara en inglés por AhorraMas y SEAT, pero con más clase. Pues sí que sí. ¡Para eso no hacía falta hacer un cursillo de inmersión! Seguro que en cualquier academia de Manchester le hubieran enseñado mucho más, e incluso mejor.

Aún más ejemplos. Jaydy Mitchel, la esposa de Alejandro el sencillo, ha protagonizado una película junto a Santiago Segura y Florentino Fernández, que es –a nivel patrio- tanto como decir que ha debutado junto a Robert Redford y Paul Newman. “Ser actriz me está gustando más de lo que pensaba”, declara ella, la más bella (que no la Botella). Mira, guapa: hacer una película con esos dos majaderos no es ser actriz, del mismo modo que freír dos huevos con puntillas (lo siento, Santiago, la vida es así, no la he inventado yo) no es ser cocinero. Arguiñano puede dormir tranquilo.

Y un último caso. Semana entrevista a las azafatas del Un, dos, tres lector que Chicho Ibañez Serrador pone en marcha. Pregunta lógica: ¿Cuál es vuestro autor favorito? Una dice que los clásicos, Shakespeare (sé quién es) y Pierre Louys (no me suena de nada, debe ser importante). Pero los favoritos de las demás están todos en el quiosco de Domi: Zoé Valdés y Laura Esquivel (tienen un pase), Noah Gordon y Rosamunde Pilcher... ¿Para cuándo un programa sobre los libros elaborado por incondicionales de Corín Tellado o, aún mejor-peor, de Ana Prosa Quintana, que rima con tangana?

A veces, es cierto, mi imaginación corre más rápido que mi bondad, que es más lenta que el caballo del malo.

Leo unas declaraciones de Bustamante, el eslabón perdido entre Copito de Nieve y Bruno Lomas. “Begoña será mi mujer y la madre de mis hijos...” ¡Y si no le gusta, que se joda! “... es mi compañera y mi amiga”. Maruja, a cumplir la penitencia que te fuera impuesta, amén.

Leo luego otras declaraciones, ahora de Alejandra Prat: “He roto con mi novio y he vendido..” ¿La exclusiva? “... el piso que habíamos comprado juntos”. Maruja, tres padrenuestros y dos avemarías.

Estas alucinaciones lectoras tienen su explicación, no crean. Estamos tan acostumbrados a que los famosos de pelo y pluma digan barbaridades, que cuando hacen manifestaciones más o menos coherentes, nos descolocan. Eso por no hablar de cómo nos deja lo que escriben los periodistas...

Carolina y su hija Carlota, bellísimas en el Salón del Caballo de París”. Pregunta a): ¿Cómo es posible que la belleza de Carolina y Carlota sea noticia una semana sí y otra también? Pregunta b): Son bellísimas ¿en comparación con quién? Porque en un Salón de Caballos es fácil parecer hermosa, sobre todo si te poner al lado de Rocinante, Jolly Jumper o Furia, el caballo corretón, caray, Jim, Furia escapó.

Enrique Iglesias, sin lunar”. Hombre, llamar lunar a esa protuberancia es un exceso de bondad. Me imagino a la Kournikova, la tenista famosa por no dar ni un revés a derechas (con perdón de la contradicción en los términos), elogiando hoy ese lunar que tienes, cielito lindo, y despreciando mañana esa verruga con tres pelos, como la barba del de Los Payasos, esos pensadores.

Acabo ya, que la superrápida va más deprisa que los garbanzos que estoy cociendo.

Yo no soy una filósofa, pero a veces me pregunto cosas. Cosas importantes... Y me molesta que los demás gasten signos de interrogación sin ton ni son, tontamente. ¿O son ustedes de los que opinan que el futuro de la democracia depende de encontrar respuestas a preguntas como estas?

- ¿Crees que la futura paternidad hará que Carlos Lozano y Mónica se casen pronto? (Diez Minutos) Qué zozobra, Mari Puri...

- Letizia, ¿elegirá un modisto español para su traje de novia? (Lecturas) Qué congoja, Marí Pili...

Voy a tomarme un Tranquilín, que no llego a la cena.



mlimon@divertinajes.com
Archivo
Volver
Imprimir