26 de septiembre de 2003

Dios los cría...

... y ellos se juntan. “Uy, uy, uy, Maruja acudiendo a las frases hechas, mal rollito”, exclamarán los que me conocen. Mal rollito, efeStivi Guonder (soy graciosa en varios idiomas, qué quieren). Pero la actualidad del corazón son lentejas: si quieres las comes y si no, las dejas.

Dios los cría, la banca internacional los enriquece y ellos se juntan. Las revistas que consumimos los representantes del lumpen proletariado venido a más, como dice Lorenzo, mi sociólogo radiofónico de cabecera, nos ponen los dientes largos con el casorio de un o una Rochild, o como diablos se escriba, con un o una Goldsmit, o como cuernos se diga. En este caso, el orden –por no hablar del sexo-, de los factores contrayentes no altera el producto económico resultante. ¿Sabrán estos pisaverdes (¿comprenden el doble sentido?) que el dinero no hace la felicidad?

Mucho que les importa. Pero tengo pruebas: Diez Minutos dice que Beckham se distancia de Victoria. Leo bien: de Victoria, no de LA victoria. Así que Florentino Pérez puede estar tranquilo, y que tiemble la Spice pija...

Otra cosa son los placeres del espíritu, como los que cultiva Sofía Mazagatos. Mi amiga Emilia la llama Masgazapos, pero es la rivalidad, que la reconcome.

Todos nos reíamos de la señorita Sabiduría por sus gloriosas meteduras de pata (“¡pero qué patas, señor!”, murmujea Santiago, y yo le oigo porque no le quito ojo. Parece contradictorio, pero no lo es) culturales y va y nos sorprende ¡dando una conferencia sobre un pintor, al parecer muy conocido por sus etiquetas para latas de sopa, llamado, espera que lo copio para no meter la pata, A-N-D-Y W-A-R-H-O-L. Eso: Andy Warhol.

Y no es que la bella se pusiera a disertar en plena calle, como una oradora sin-domicilio-fijo, sino que fue invitada por los responsables del Ateneo de Madrid. ¿Responsables? No sé yo si én el Ateneo ese los socios tienen voz y voto, pero si así fuera, y si yo fuera socia, primero pondría la voz –convertirda en grito- en el cielo y luego, el voto en el morral de la oposición. “La de conferenciante era una faceta tuya que desconocíamos”, apunta, prudentemente, el informador. Yo, la verdad, ni siquiera sabía que Sofía tenía facetas: creía que era plana. Chico, chico. “Tal vez me identifico con Warhol en su rebeldía y en su timidez –proclama por su parte la interpelada-. La pintura es el arte más magnífico”. Lo dicho: chico, chico.

En fin. La semana se nos va entre noticias de diverso pelaje: unas intrascendentes (“Alexia de Grecia se traslada a vivir a Canarias con su familia”. ¿No se podía ir a las islas griegas?), otras intrascendentes (“Marta Chávarri y Javier Soto se casan el próximo 18 de octubre”) y, por fin, las más, intrascendentes (“Cristina Tárrega espera su primer hijo”. ¿Y al niño? ¿Qué le espera al niño?), todas ellas en una portada de ¡Hola! que parece un edredón hecho con recortes.

Por lo demás, los periodistas consideran ¿noticia? cosas como que “Tamara Falcó Preysler hereda el estilo y la belleza de su madre”, afirmación que María de la O rebate con energía, pero sin argumentos, o que “Carlota Casiraghi presidió su primer acto oficial”, dato éste que nos importa un pimiento; mucho más importante es, dónde va usted a parar, que, tras su boda con un portugués cuya familia española aparece ya en todas las revistas, su tía Estefanía Grimaldi ha pasado a llamarse Estefanía López. Peor aún (“se dice para más inri”, me sopla Santiago, que no se pierde ripio): Estefanía López Peres. Suena como de vecina de escalera.

Insisten además los plumillas en que la tal Carlota se parece a su madre... quizá para no llamar nuestra atención sobre el hecho (“irrebatible”, apostilla María de la O ante la mirada aprobatoria de Emilia y Tina, el Trío La, la, la al completo) de que su hermano Pierre se parece a Piolín, el canario de “me pareció ver un lindo gatito”.

Hablando de menudencias infantiloides: la infanta doña Elena está dando...
     - Se dice impartiendo, mujer
     - ¡Santiago, te la estás buscando! Que sea la última vez que pides librar un jueves porque no te soporto en casa.

... está dando clases de inglés en un parvulario un poco pijo, la verdad, que se llama: Micos, mi primer cole. ¡La culpa de todo la tiene Pilar del Castillo! Esa reformas no nos llevan a ningún sitio.

Dígame, Alteza: ¿Micos son los enanos, digo, los párvulos? Yo fui a un parvulario llamado El club del niño y mi psicoanalista (se llama Farruco Sexto, sin broma: es el encargado de la chacinería y está haciendo el curso en CCC, nueve cero dos, veinte, veintiuno, veintidós) anda empeñado en borrar de mi memoria lo que él llama “esa rémora de tu pasado”. Chico, chico, qué vocabulario.

Por cierto, que Farruco haría bien en mandar su tarjeta a don Jaime de Marichalar no porque su ilustre apellido (De Marichalar, que Sexto es plebeyo) lo predisponga a nada, sino porque lo de sus modelitos se me antoja de preocupar. Aparece esta semana con chandal y jersey a rayas. “¿Dónde está Wallly?”, preguntan en Diez Minutos. ¡Ah, picarones! Con Fernando VI ibais vosotros a gastar esas bromitas.

Voy cerrando, que la súperrápida ha cogido carrerilla.

Mercedes Milá, "al natural", repite algo que ya dijera, para pasmo de antropólogos: "G.H. me ha enseñado a conocer a los seres humanos". Y como diría el clásico, cuanto más conozco a los seres humanos (máxime si se trata de los que pululan por Gran Hermano), más me gustan los perros de razas peligrosas. Vaya patulea, señores.

Han sorprendido a Enrique Iglesias y Anna Kournikova encendidos (ya me entendéis...) en un sitio púbico, digo, público, en qué estaría yo pensando. ¿No tienen casa? Pues que Ana Obregón les preste el utilitario, pero en un banco a la vista de los niños, no me parece a mí prudente.

Declara María Esteve, actriz, hija de Antonio Gades y Marisol: “Mi meta no es convertirme en un ídolo de masas”. Tranquila, mona, que no corres ningún riesgo de que semejante cosa ocurra.

Dice Paloma San Basilio: “Me encanta ser abuela, tener la edad que tengo y disfrutar con Neo y Alma. Tirarme por un terraplén, seguir disfrutando del tren cuando ellos ya no lo hacen”. Una declaración sustanciosa por tres motivos:

     - Neo, Neo, ¿qué nombre es ese, para un nieto?

     - “Tirarme por un terraplén”... ¿están seguros de que esta señora con tendencias autodestructivas es compañía saludable para los pequeñuelos?

     - En cuanto a la publicidad subliminal de RENFE, me limitaré a mentar el vuelo gallináceo del AVE turuta, que era el pub al que acudía Sir Tim O’Theo, personaje de los tebeos de mi infancia, y es como merece ser llamado el tren de nunca acabar que unirá (Dios mediante) Madrid con Zaragoza y Lérida.

Me despido con una pregunta: ¿Cómo se suenan los que llevan un piercing en la nariz? Llevo días pensándolo, y no se me ocurre nada que no sea doloroso. Como decía mi abuela: el que no tiene nada que hacer, con el rabo caza moscas






mlimon@divertinajes.com
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