12 de septiembre de 2003

¿En qué se parecen...

... la oveja Dolly Q.E.P.D. e Isabel Pantoja? Si me hubieran planteado cuestión tan majadera hace apenas dos días, hubiera respondido con la energitud (soy creativa, ¿qué pasa?) que me es propia: rien de rien, porque, ¿saben?, en el fondo yo siempre quise ser una afrancesada. Pero ahora es distinto, porque acabo de descubrir, para pasmo de periodistas y científicos, que Dolly e Isa se parecen. Y no es que aquella bale y a ésta le haya dado por cantar baladas, no. ¡Menudo pollo!

Respuesta al acertijo: las dos son clónicas. La suerte de Dolly (curiosa cosa este de llamar suerte a lo que es una desgracia) ya la conocemos, y la de Isabel adquiere, cada día que pasa, carácter de carajicomedia. La Pantoja aparece en la portada de tres revistas, tres, y una de ellas, Lecturas, la presenta en acongojoda actitud de púdica Dolorosa. Les advierto: la foto tiene trampa. Es la de uno de los discos de la cantante, al que han suprimido el fondo, el título y, creo, han dado la vuelta. ¡Malditos efectos especiales!

También Bisbal y Chenoa aparecen en tres portadas, tras el Grammy del triunfito. Ella tasca su envidia y él luce una especie de manguito de luto pegado al cuello. Mmmmm... será para mantener el anonimato de su nuez.

Por lo demás, y trillizos aparte, la semana viene flojita. Para empezar, todas las revistas publican exactamente las mismas noticias ilustradas con exactamente las mismas fotos. Estoy por convocar una cumbre y proponer que se fundan en una sola publicación que se llame, un suponer, ¡Hola! Lecturas para la Semana en Diez Minutos, HoLeSeDi para los amigos. Ellos se ahorran personal y yo, 7 euros.

Leída una, leídas todas, y la utilización del verbo leer es muestra palmaria de mi generosidad porque de lo que se trata es, muy fundamentalmente, de ver los santos, de pasar las hojas y el tiempo. Leo, por ejemplo, que Carmina Ordoñez “trabaja de comentarista en televisión”, y me digo que ahí hay no una sino dos contradicciones en los términos encadenadas: ¿Carmina trabaja? ¿Trabajan los comentaristas de televisión? ¡Amos, anda!

Leo también que Bruce Willis se ha echado (justo antes de tirársela, imagino. ¡Uy, perdón, se me ha escapado) una novia que está ssssssstupenda y tiene una hija que se llama Madison. “¡Como el Madison Square Garden!”, salta mi niña, que está muy puesta. ¿Dónde?, me preguntarán. Pues no lo sé, pero puesta. Le pido explicaciones, y me lo explica. Me dice que es un recinto deportivo en el que, ocasionalmente, hay conciertos y similares. “Vaya, que es como si tú te llamaras Pabellón Raimundo Saporta”, resumo . Dice que nunca entiendo nada. Será.

Y puesta a leer, leo que, tras el triunfo de La Macarena, Los del Río no escucharon las voces aviesas de amigos que les recomendaban que se fueran a vivir fuera de España para no pagar impuestos. ¡A ver, dónde iban a encontrar remesas de pijos dando palmas como los que les contratan aquí! En el extranjero trabajan, oiga.

Además, estén empadronados donde lo estén, los populares sólo viven en las revistas del corazón. Fuera de ellas, pierden todo sentido. ¿En qué barrio iba a encajar una tipa como Ana Obregón? Por cierto, interesante la foto de la bióloga que nos enseña ¡Hola! en la página 62, dato que les proporciono para que no se la pierdan porque tiene tela, y pliegues. ¡Sus rodillas, fíjense en sus rodillas! Hay rincones de la Ana-tomía a los que los cirujanos plásticos aún no han podido llegar... je, je, je.

Cambio de tercio y como a mi Santiago le gustan las noticias económicas, le cuento una de l empresario Fernández Tapias. “Nunú y Fefé han tenido un hijo, Iván”. “¿Y van cuántos?”, me pregunta el muy cebollón, que no se entera de nada. Elevo la vista al cielo y pido que llueva paciencia a cántaros.

La verdad es que entre el marido que me ha tocado (la medusa del amor debía estar en otras aguas, aquel verano) y el suplicio de las revistas cardiacas, no sé cómo tengo humor para tirar p’alante. Porque, aunque me esté mal el decirlo, las revistas estas clónicas (para mí que se pasan el material, para que les cueste menos hacerlas) son muy ofensivas para la clase media baja que las devora, a la sazón (no pega, pero tenía yo el antojo de escribir eso) representada por una servidora.

¡Hola! abre con un reportaje de una tía buena y rica (no es lo mismo) en el que leo: “heredera del imperio Swarovski, la prestigiosa firma de cristal que ha cumplido cien años, Fiona posa con espectaculares joyas...”. ¡Alto ahí! La indignación me impide seguir: ¡si es la heredera de un joyero, lo lógico es que lleve joyas! ¿Dónde está la noticia? Es como si yo posara con unos huevos con morcilla.

Semana nos cuenta que la infanta doña Elena estuvo en la boda de la hija del millonario belga Albert Frère (no, no es el de Frère Jacques) con una pamela con barbas (lo juro) que ya lució hace cuatro años en otro casorio y que la obliga a permanecer siempre con el cuello en escorzo (esto lo digo yo, no la revista). Y añade: “Por su aventajada estatura y su estilizada silueta, la duquesa de Lugo puede permitirse llevar estos complementos tan atrevidos”. ¡Cruel! Me imagino la crónica social el día que se case la hija del quiosquero español, Domi. “Doña Maruja Limón, que volvió a ponerse EL traje de boda, cómo de qué boda, de TODAS las bodas a las que va, no pudo permitirse, por su reducida estatura y su abotijada silueta, llevar complementos atrevidos”. ¡Snif!

Sin salir de esas páginas desalmadas, me entero de que la princesa Carolina y su hija Carlota, de la que algún melifluo dice que parecen hermanas, “acudieron a la tradicional subasta de caballos de Bois le Roi”. Y una vez más pregunto: ¿Dónde está la novedad? “Maruja Limón y su hija, cuya relación materno filial se advierte a simple vista, acudieron una vez más a la tradicional venta de pan en la tahona de la esquina”.

Y como remate, un anuncio: "ESPECIAL. La moda que viene este Otoño Invierno". ¿Y para qué viene, si no quepo en ella? ¡Vale, ea! Lo han conseguido. Yo, como Carmen Sevilla, “voy a ponerme esquelética perdía”. Mejor aún: voy a perder para ponerme esquelética.




mlimon@divertinajes.com
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