8 de agosto de 2003

Agárrate a Junior

Que me perdone Rocío Dúrcal: el Junior del titular no es su Junior. Por cierto, ¡Hola! publica un reportaje de la cantante de rancheras, ándale, ándale, en su casa de Ciudad de México lindo y querido en el que la doña parece un pastel de vainilla y merengue: le han puesto en la cara un plastón de polvos de arroz o similar para que no se le vean las arrugas que ríete tú de la máscara mortu... digo, del maquillaje de Sara Montiel. Qué cosas.

El caso es que cuando yo era joven, useasé, anteayer, había un anuncio de unos amortiguadores en el que una voz decía: "agárrate a Junior, que vienen curvas". Creo que el anuncio en cuestión (entonces aún no se llamaban espot) es posterior a los de Camisas Ike, tres largos de manga por talla y anterior a la primera versión de ¡Andá, los Donuts! ¡Andá, la cartera! Que digo yo que el creativo del anuncio ese debía ser de Zaragozá.

Me he acordado del Junior susceptible de ser agarrado porque Diez Minutos publica, a (casi) toda página una foto de la concejala Botella saliendo del mar, matarile, rile, rile, con el siguiente titular: “Las curvas de la señora presidenta”. Como la señora presidenta, a la par que edil, no es responsable de Obras Públicas, una tiende a pensar que se refieren a sus curvas anatómicas. Hasta ahí, bueno, pues vale. Pero luego, pierden los pedales: “Ni Halle Berry saliendo del mar en la última de James Bond, ni modelo alguna enseñando las tendencias en bañadores. Nos quedamos con Ana Botella”.

Por favor, lectores, todos a coro: bota, bota, la pelota. ¡Qué de coba! ¡Qué de baba! ¡Qué manera de arrastrarse! La señora concejala (por cierto, lleva apenas un mes en el puesto, ¿ya tenía derecho a vacaciones? Se lo tengo que preguntar a mi cuñado, el sindicalista) está de buen ver, pero esa sobredosis adulatoria me da repelús.

Es como si yo, viendo al marido de la señora Botella dándose una tripada en el Mediterráneo, exclamara arrebatada: “Ni Mark Spitz ganando su séptima medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Munich, ni George Clooney haciéndome el boca a boca. Me quedo con José María Aznar”. Que, dicho sea de paso, es lo más parecido a Mariano Haro (un atleta de la época de Junior, el cantante) que ha dado la política. ¿A que pensarías que me había dado una alferecía?

Cambio de tercio. ¡Hola! consagra su portada a María Jurado, la actriz española que se ha paseado de la mano de Andrea Casiraghi. “Yo soy una persona muy cariñosa y puedo ir de la mano de un amigo mío perfectamente”. Sobre todo si la mano pertenece al hijo de Carolina de Mónaco. Querida María, permíteme un consejo que tomo prestado de mi amiga Emilia: ten cuidado con los hombres, porque les das la mano y te toman la trompa de falopio. Se hacen un lío con la anatomía que no te quiero ni contar.

Hablando de la familia del principado, ¡más difícil todavía! Estefanía ha vuelto al Circo Knie pero no para reconciliarse con el dueño, sino para liarse con un equilibrista. Que el lanzador de cuchillos y el domador de pulgas se me aten los machos, porque va a por vosotros. Desde luego, no se molesta en ir a mirar muy lejos, no. En descargo de esta chica hay que decir que es concienzuda: primero se pasó por la piedra al gremio entero de los guardaespaldas, y ahora anda en el del circo. ¡Ay, Ángel Cristo, quién tuviera unos años menos!

Pero regresemos al suelo patrio. Fran y Eugenia se han reconciliado. ¡Ohhhhh! Belén Esteban y María José Campanario se han peleado. ¡Ahhhh...! Pero, ¿estaban casadas? Es broma. Busco las razones de la disputa, con perdón, en Diez Minutos. Leo: “Enfrentadas por Andrea”, y no Casiraghi, que sería una razón poderosa, sino por la pequeña Andrea Janeiro. Es la nueva versión del famoso triángulo amoroso. Lo que no se les ocurra a estos famosetes...

Debo decir, no obstante, que no todo va mal. Lecturas nos ofrece un reportaje de Paloma Lago y se refieren a ella como “La popular presentadora de los niños”. Me lo expliquen. ¿Eso qué es? ¿Cómo un introductor de embajadores para los más bajitos, “Aquí Jaimito, aquí Carmencita”? Santiaguín, que está en todo, me saca de dudas: “Presenta un programa en la tele, y está buenísima”.

Los niños de hoy tienen mucha suerte, desde luego. Yo me tuve que conformar con María Luisa Seco, que era simpática, pero guapa-guapa, lo que se dice guapa, no era; y luego vino Leticia Sabater, la mujer de la mirada distraída. Paloma Lago es más... en general. “En el mundo de Álvaro me siento bien”, declara. ¡Pues vaya un nombre tonto para un programa de niños, El mundo de Álvaro! ¡Antes éramos más ambiciosos, Los mundos de Yupi!“Que no, mamá, que no te enteras, que Álvaro es su novio”. Cielos, cuánta confusión junta.

Otra que está bien en el mundo de su novio es Elena Cué, la mujer de Alberto Cortina, que aprovechando que ha quedado en suspenso (muy deficiente, por lo menos) la condena de no sé cuántos años de cárcel que le fuera impuesta, está disfrutando de unas estupendas y relajadas vacaciones en el Mediterráneo con su esposa. A Cortina se le ve preocupado: a bordo de su yate, ligando bronce, con una mujer 26 años más joven que él... Una vez mi marido se llevó un llavero de un Todo a 100 y anduvo tan preocupado por si le habrían grabado con el vídeo del establecimiento que suspendimos un fin de semana en el pueblo, estaba mucho más preocupado que el Cortina este. Y eso me da que pensar...

Termino ya. Se extrañarán quizá, o tal vez no, porque yo soy rebelde porque el mundo me hizo así, de que no haya mentado aún a la pareja de moda: Isabel Pantoja y Julián Muñoz. Pero es que los tengo atragantados. Salen en todas las revistas, qué hartazgo. Y qué macarras son, por Dios, de lo cutre, lo más.

Semana destaca una frase del señor Muñoz que pasará a la historia: “Yo soy un español católico, sentimental y trabajador”. Valle-Inclán revisitado, que una tiene su cultureta. Lo que no entiendo es porque ha alterado el original: “feo, católico y sentimental”. Porque no digo yo, Julián, que no seas católico, y sentimental, y trabajador. Pero feo, también.




mlimon@divertinajes.com
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