25 de julio de 2003

Escuela de sirenas

Ando hoy, lo confieso, un tanto apurada porque Santiago ha decidido a última hora celebrar su santo. “Es que antes de daba como vergüenza”, confiesa, más aún desde que los hermanos Kiko y Coto Matamoros degradaran aún más el apodo del santo patrón. Pero ahora se siente reivindicado porque las tropas españolas exhibirán la cruz de Santiago en los lugares santos chiíes y eso, al parecer, le pone. Discúlpenme la grosería, pero es que llevo un rato buscándole la lógica a su argumentación y no se la encuentro. Tendré que encomendarme a San Antonio, que creo que es el santo encargado de objetos y argumentos perdidos...

Así que aquí estoy, preparando el fiestorro y exprimiendo las críticas cítricas. Es que yo sé hacer dos cosas a la vez, como Belén Esteban, a la que han fotografiado hablando por el móvil a la par que bebiéndose un refreso con paja. El cerebro de las mujeres, desde luego, es otra cosa, y si no me creen, pregúntenselo a aquel presidente yanqui del que decían que era incapaz de mascar chicle y echarse ventosidades al mismo tiempo. Digo ventosidades porque soy fina. Como Belén Esteban, quien tras estrenarse como poetisa mística en las páginas de Semana (“Andrea es razón de vivir, mi luz, mi guía”), declara lo que sigue:

“Me estoy preparando a conciencia”. ¿De qué manera!?, quiere saber la intrépida reportera. “Acudiendo a clases de un logopeda, para aprender a hablar mejor”. Para mí que eso la va a ayudar, pero que no solucionará nada, porque su problema es lo que dice, no cómo lo vocaliza. Pero en fin... “También estoy siguiendo clases de ‘buenos modales’, como aprender a comer, a sentarme correctamente en una mesa...”

¡STOP! Querida Belén: sentarse EN la mesa nunca ha sido un comportamiento modélico. Para empezar, cuando vayas a comer, siéntate A la mesa, no vaya a ser que te claves el cuchillo en el trasero. Y otra cosa: no te pases de fina, a ver si el público soberano que te admira por tu descaro proletario te va a dar la espalda, que para fina ya tenemos a Carolina, y además ella tiene pedigrí.

El quiosco, caprichoso, ha querido que Belén ocupe una portada y Jesulín, la Campa y la hija de ambos, Julia, ocupen otra. Otra de más caché, donde me va usted a comparar. Yo creía que la Campa había dicho que nunca cobraría por posar con su pequeña (su pequeña es la niña, la Campa es bajita pero no tanto), y sin embargo ahí la tienen, embolsándose unos dinerillos. Pero lo mejor, como siempre, es lo que dice Jesulín, quien preguntado por su esposa, reacciona así: “¿Una mujer liberal? Para vacilón ya estoy yo”. Debe ser lo que llaman “el descrédito de la política”, porque de lo contrario no lo entiendo.

La nota chusca la ponen los redactores de ¡Hola! quienes, tras fotografiar a la niña con sus padres en todas las posturas recomendables posibles, se toman la molestia de esconder la cara de la niña en una foto, al margen de la exclusiva, que le han tomado en una playa. Si fuera un testigo protegido, iba aviada la criatura.

Otra estrella del quiosco es Ana Obregón, que se ha dejado fotografiar en bikini. “Una bella sirena en las playas de Mallorca”. Si los habitantes de Copenhagen la vieran, cambiaban a la suya por esta, seguro, no te jo... El caso es que con ella está su hijo, que lleva una camiseta en la que aparece la advertencia: “¡Muerdo!”. Un poco tarde, ¿no? Lo de que el que avisa no es traidor se aplica a los que avisan ANTES de actuar, y este niño ya mordía hace unos años.

Y hablando de hijos: en las revistas sale Kiko, antes Paquirrín, antes Francisco José, fotografiado cerca del novio de su madre, aplaudiendo a su hermanastro Rivera Ordoñez y dejándose mimar por una presunta novia. Triste sino el de este chico: tiene nombre de emperador vienés y cuando no le cascan un apodo que suena a gustito chiquitito le llaman como al boca tiburón ese de Gran Hermano, que a su vez tiene nombre de aperitivo de terraza cutre.

Aunque para cutre el apodo del novio de Terelu, Pipi. ¡No me lo acentúen, por favor! Aunque a mí el subconsciente, que anda levantisco, me ha jugado una mala pasada. He leído el titular de una información perfectamente prescindible sobre la pareja: “Terelu: ‘Espero hacer muy feliz a Pipi’”. Y yo, con las prisas, he leído: “Terelu: ‘Espero hacer Pipi’”. Es el estrés, se lo digo yo.

¿Se imaginan la boda? El cura, haciendo esfuerzos para que no se le escape la risa: “Pipi, quieres a Terelu como legítima esposa”. Amos, anda, con lo bonitos que son los nombres normales.

David
, por ejemplo. Diez Minutos nos desvela los 50 secretos del futbolista, y a mi me sobran unos 40, que no son secretos, sino chismes. Pero hay cosas interesantes que paso a analizar:

- Cuando fichó por el Manchester, con 14 años, vivió en una familia de acogida que le racionaba la comida y cerraba la nevera con un candado. ¿De qué se asombran? Todos los niños españoles que han pasado un verano en Inglaterra saben qué es eso...

- Con 16 años, uno de sus sueños era poder comprarse un Ford Escort. ¡Voy a llorar! Nunca cumplió su sueño, porque ganó tanto dinero que se vio en la obligación de comprarse un Porshe y otros seis coches más.

- Dicen que cuando está en casa se viste entonando con los colores de los muebles y el tono de las tapicerías. ¿Y se cambia de modelo cuando pasa del salón al dormitorio, y del dormitorio a la cocina?

- Es muy limpio. En el coche lleva siempre unos zapatos y unos calcetines limpios. Entonces lo que será es un guarro, porque mi Santiago, que sí es muy limpio, sale de casa como los chorros del oro y no necesita andar con la muda en el maletero.

- Su mujer recuerda la primera vez que la besó: “Resultó algo pegajoso”. Luego se dio cuenta de que en verdad lo era. Pegajoso, quiero decir, porque cuando están separados la llama... ¡no menos de 15 veces al día! No me extraña que haya tenido que ponerse a hacer publicidad de Vodafone, a ver si le hacían una rebajita en la factura.

Bueno, pues así hasta 50.

Termino ya. ¡Hola! nos ha aclarado el misterio de la acompañante de Andrea de Mónaco. Es una española, María Jurado. Es decir: no es que su novia de siempre, la nariguda Caroline, se hubiera hecho la cirugía estética, como decían algunos la semana pasada. Lo cual me lleva a sospechar que cuando la realidad no encaja con sus conocimientos, algunos periodistas prefieren contar lo primero que se les ocurre. Espero que su próxima novia no sea una chica muy bajita, porque ya imagino los titulares: “La española María Jurado, jibarizada por amor”. Capaces...




mlimon@divertinajes.com
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