23 de enero de 2007

Lo que aprendí de Fito (que no me quiso enseñar)

No voy a ponerme cristiano renacido que ve un reflejo de todo lo que le pasa y su respuesta en el Nuevo Testamento. Pero a veces ocurre. Alguien ha juntado unas palabras que no lo solían estar, “el ombligo de la luna”, y se revela ante ti, la poesía, con toda su belleza y dureza, de ese momento que estas viviendo. A veces ocurre. Aunque tu Mesías esperado, sea un tipo flaco, bajo y de Bilbao. Aunque insista en decir que. “sólo tengo algo que decir: es que no tengo nada, nada que decir”. Amén.

No se puede vivir sólo con cinco sentidos

A mí al menos no me basta. Lo peor y lo mejor que puedes leer, se encuentra en el espacio entre algunas palabras. De la misma forma, lo mejor y lo peor que vives, se encuentra en ese espacio que no puedes ver, oír, escuchar, oler o tocar. Pero que puedes sentir, más allá de tus cinco sentidos. Nadie mejor que Fito para hablarte de ese espacio.

Lo conoce bien.

Navega con su barco de papel mares con barcos hundidos. Naufragó y se hizo pez empezando por las espinas. Y como por la boca vive el pez, fue pescado por esa invisible cadena que te ata a la vida. Una mirada con más fuego que el diablo y el infierno, pero menos que la que hay dentro de su piel. En la que no acaba de encontrarse. Aunque utilice charcos como espejos, todo le viene de dentro (sabe que no es perfecto).
Esos días en que lo de fuera no le interesa y se queda en casa. Se le acercan las paredes, se aleja la salida. Por un momento pensó que se había equivocado. Pero si mira con los ojos cerrados. Sólo ve una telaraña que cuelga en su habitación. No hace nada sólo ocupa su rincón. Menos mal que por granuja, algo le enseñó una bruja: cuando un corazón está lleno de penas, hay que llevarlo de verbena. Da querer al querer y besos que nadie le ha pedido. Un Don Quijote fitilpando con los molinos. No te va a enseñar el mundo. Pero si lo buscas, escucha a donde él apunta: justo debajo de tus pies.

Son sus letras, estúpido

Me cuento entre los miles de personas que fuimos al último concierto de Fito y los Fitpaldis en Madrid y no lo vamos a olvidar nunca. Creo que también seremos muchos menos los que recordaremos, que entre canción y canción, la frase más inspirada que soltó, si no la única, fue: “Sabía que me lo iba a pasar bien esta noche”. Sólo un detalle. No hay personaje creado a partir de las canciones. Sólo alguien que las canta y ha compuesto. Que se coloca un paso detrás de su música. Es lo importante. El sexo, drogas y rock and roll, que lo viva cada uno a su manera, sin hacer daño ni juzgar a nadie. Canciones enormes. No sé si tan grandes como un tipo, bajo, flaco y del mismo Bilbao.

Ya veis que tampoco tengo nada que decir. Tan sólo esto, gracias por compartir tus sueños y tus sueños rotos, Fito.

Yo tampoco tenía mucho que decir. Bueno, algo sí, gracias por compartir tus sueños y pesadillas, Fito.

Ya lo dejó claro, “sólo tengo algo que decir: es que no tengo nada, nada que decir(entonación rockabilly)”. Y en su último concierto en Madrid. Si no la única.

Lo que quiero contar ahora es que en las canciones de Fito te puedes identificar en ellas, en un lenguaje, tan cercano que te ayuda a ver “Ya sabía que me lo iba a pasar bien esta noche”. Si no fue la única, al menos fue la más inspirada de las frases de Fito que dijo en su concierto del 29/12 en Madrid. Quizás porque lo más importante lo decía en sus canciones. El concierto fue una pasada.

Todos los músicos dicen que no hay ninguna experiencia similar a la de subirse a un escenario; miles de gargantas coreando la letra que compusiste en un momento de soledad. Entre canción y canción, las únicas palabras de Fito, “sabía que me lo iba a pasar bien esta noche”. Cómo separar sus letras de él .

Ya veis que tampoco tengo nada que decir. Tan sólo esto, gracias por compartir tus sueños y tus sueños rotos, Fito.

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