10 de abril de 2006

Carta Integral al Padre

De tanto mirar en todas las direcciones, de tanto apostar por probar numerosos caminos, perspectiva integral se olvida de donde ha venido. Casi se olvida. El padre que es tuyo y del que soy hijo, recibe tarde su carta. Échale la culpa al mensajero.

San José

José el carpintero acude a la llamada de su esposa. María le ha dicho que tiene algo muy, muy importante que contarle. La escucha con paciencia y confianza. Se sorprende. ¿El espíritu santo?, ¿un ángel? No sabemos cual fue su reacción interna. quizás ya nació santo. Pero quizás- escribo con respeto- le asaltaron las dudas. Quizás tuvo miedo. Quizás experimentó algo de rabia. Quizás se sintió impotente. Repito, lo puedes creer pero no lo puede saber, pues no estabas allí. Lo que nos cuenta la historia, y es lo que ahora importa, es como se comportó. Mantuvo siempre la paciencia y la confianza.
La imagen de un hombre cogiendo por primera vez a su hijo transmite paciencia y confianza. Son dos cuerpos totalmente opuestos los que participan. Uno ya hecho y maduro, otro delicado y sólo familiarizado con el de su madre, del que hasta hace poco formaba parte. A pesar de ello un instinto natural ayuda al padre a sostener a su hijo, al hijo a amoldarse al padre.

Sundiata

Sundiata el rey de reyes, el unificador de todas las tribus de Malí, recibe a su primogénito en su lecho de muerte. Al mismo tiempo despide a su guardia real, a los médicos y al chambelán de cámara. Y susurra al oído del único que le escucha. La corona que heredarás sólo es un trozo de metal. Si eres capaz de despedirte sin temor a perder todo lo que ganaste, con honor, entonces, sólo entonces, serás rey.
Un padre escucha el sonido del hijo que se marcha para no volver nunca a habitar el hogar familiar, antes de que se cierre la puerta. Es el momento en que se pregunta si le ha dado herramientas suficientes para la vida ahí fuera. Si ha sido un ejemplo a seguir. Y aunque no lo haya sido, en su interior, si de verdad es un padre, sabe que al menos él se ha despido con honor. Quizás eso sirva de algo.

Oso Búho

Oso Búho lleva toda la mañana esperando, por fin la presa va a salir de la madriguera. Apunta con su arco, pero antes de soltar la cuerda, la flecha ya ha dado en un blanco. Buho plumado, le saluda a su espalda. “Más rápido padre, casi se te escapa”. Oso Buho, contesta enfuruñado. “Demasiado rápido. Tenías que haber esperado. Has matado a la hembra, que tiene menos carne y espantado al macho. Aún te queda mucho por aprender. Visita más a menudo”.
Pues eso, aplicaos el cuento. Después de la despedida, el reencuentro. Siempre se puede seguir aprendiendo.

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