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10 de abril de 2006
Carta Integral al Padre
José el carpintero acude a la llamada de su esposa. María le ha dicho
que tiene algo muy, muy importante que contarle. La escucha con paciencia
y confianza. Se sorprende. ¿El espíritu santo?, ¿un ángel? No sabemos
cual fue su reacción interna. quizás ya nació santo. Pero quizás- escribo
con respeto- le asaltaron las dudas. Quizás tuvo miedo. Quizás experimentó
algo de rabia. Quizás se sintió impotente. Repito, lo puedes creer pero
no lo puede saber, pues no estabas allí. Lo que nos cuenta la historia,
y es lo que ahora importa, es como se comportó. Mantuvo siempre la paciencia
y la confianza. Sundiata Sundiata el rey de reyes, el unificador de todas las tribus de Malí,
recibe a su primogénito en su lecho de muerte. Al mismo tiempo despide
a su guardia real, a los médicos y al chambelán de cámara. Y susurra al
oído del único que le escucha. La corona que heredarás sólo es un trozo
de metal. Si eres capaz de despedirte sin temor a perder todo lo que ganaste,
con honor, entonces, sólo entonces, serás rey. Oso Búho
Pues eso, aplicaos el cuento. Después de la despedida, el reencuentro. Siempre se puede seguir aprendiendo.
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