Antonia San Juan. Magia en el espejo

Bosco Palacios

Antonia queda graciosa, ¡qué graciosa que es Antonia! Antonia resulta atractiva, ¡qué morbo que da Antonia! Antonia es atípica, ¿con qué nos sorprenderá Antonia? Antonia, y con Antonia cientos de mujeres más. Unas hechas, otras desechas. Con todas reímos, con algunas lloramos. Y encima de escena se nos va el tiempo y en la memoria queda, junto a ellas, junto a nosotros, Antonia.

Me acerco a ver Otras Mujeres. La protagonista es Antonia San Juan. La loca de Pedro, la musa de Piedras. Amplio recorrido por cabarets, me cuentan. Lleva el teatro en las venas y por su sangre corre el público. No sé por qué no la he venido a ver antes, me digo. De pronto se enciende el foco y cuando aparece ella percibo: Presencia. Un saber estar que nubla la vista a cualquiera. Y te fijas en su figura y te gustaría tocarla o escucharla más de cerca, aún más. Invitarle a un café y dejar que te contara todo eso, que tan bien cuenta, al oído.

Ella lo sabe. Tiene estudiado cada gesto y cada palabra para hacerte cómplice de sus confidencias y testigo de las miserias de sus personajes. A veces te asustas y un tremendo escalofrío recorre tu cuerpo. Antonia quiebra la voz y con ella resquebraja tu alma y te congela la risa. Los personajes que interpreta, con sus divertidas historias, pasan del mero tipo o estereotipo a convertirse en humanos, débiles, vivos y sufridores. Por momentos olvidas que es Antonia San Juan la que está en escena y ves a tu madre, a tu hermana, a tu novia, a tu tía la de Badajoz o a ti misma. Me vi a mismo también, y soy hombre… ¡Cómo no podría encontrarse una mujer con ella misma viendo tan solo unos minutos el espectáculo! Ellas me lo confirman. Esas mujeres que ríen cuando Antonia hace, mira, sonríe, grita, llora o patalea. Son ellas, me digo. Son ellas las que están ahí. Sois vosotras las que salís de ella. Ella es todas vosotras y también yo. Por eso disfrutan. Y yo disfruto con ellas, las que se ríen, se ruborizan, las aludidas y las que disimulan. Antonia es el espejo. Y también me observo yo, encima de escena. ¿Me conoce Antonia?, ¿también a mí? Mas que de mujeres, es un reflejo de almas, de verdad, de querer vivir, de poder sentir.

“Ana, Rosa, Pili, Vane, Marta, Begoña, Cati, Marijo, Rosi, Present, Géminis, puta, tolerante, súper amiga de sus enemigos, divertida, autentica, lagarterana, criticona profesional y muy jodia por culo”… La camaleónica actriz nos hace reír con todas las interpretaciones. Su dominio de la voz es supremo, el ritmo trepidante, la integración con el público casi mágica y a la vez Antonia mira, y cuando ella fija su mirada en algo nos indica todo lo demás. Antonia es el espejo en el que el público se mira y el público es el objeto que Antonia observa para crear su espectáculo Otras Mujeres. Una crítica mordaz, de humor inteligente y ritmo ágil y fresco. Acérquense lo antes posible a verla.

Entrevista

Antonia, ¿qué les dirías a los que aún no conocen tu espectáculo?

Les diría que cuando tengan la oportunidad vayan a verlo y así lo conocen y me conocen a mí, ya que soy una popular desconocida.

Directora, actriz… ¿Qué le queda por hacer a Antonia San Juan?

Me quedan 50 años de trabajo, ¿ya quieren matarme?

Tienes grandes admiradores entre el sector homosexual. ¿Se debe esto a tu papel de La Agrado en Todo sobre mi madre?

Habría que hacer un estudio profundo pero también tengo un público heterosexual, y mayor, y joven...

Cine y teatro ¿Para cuándo Antonia en televisión?

Yo no descarto nada.

Cuéntanos que es lo próximo de Antonia San Juan tras Otras Mujeres.

Mis futuros proyectos en teatro son el nuevo montaje Las que faltaban y una continuación de Otras Mujeres, que nos muestra un sinfín de mujeres muy distintas entre sí, cada una con sus defectos y sus virtudes, que nos hacen reír y a la vez reflexionar ya que de todas ellas hay una pequeña dosis en todos nosotros.

En cine estreno a finales de año mi segundo cortometraje como directora y actriz, La china, que ya se está moviendo por festivales.


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