
Blanquette de veau (detalle) |
Quienes hemos vivido en Francia, más aún los cocineros, apreciamos
en lo que valen las tradiciones del país vecino. Y aunque la deprime
parece haberse instalado al norte de los Pirineos, siempre merece la pena
recordar lo mucho y bueno que por allí se nos ofrece.
Por ejemplo, este plato francés que está para chuparse
los dedos. Blanquette de veau, se llama, y normalmente se prepara
con carne blanca (conejo, ternera, pollo) aunque también se puede
hacer con pescado. Es típico del norte de Francia, de Bretaña
y Normandía, por lo que en la receta original recomiendan utilizar
mantequilla y nata, que aquí se pueden sustituir por aceite de
oliva. Podemos cocinarlo en cualquier época del año aunque,
debo decirlo desde ya, es un plato contundente... pero, ¡está
tan bueno! que a mí me apetece incluso en pleno verano. Por descontado,
puede ser un buen plato único que sólo exige el colofón
de un postre, éste sí, refrescante.
Ingredientes
1/2 kg de ternera sin hueso y cortada en cuadrados (como para guisar)
1/2 kg de pecho de ternera también cortada en cuadrados
200 g de champiñones
1 zanahoria
1 cebolla grande
12 cebolletas
100 g de mantequilla
25 g de harina
1 vaso de vino blanco
1 vaso de leche
el zumo de 1 limon
1 vaso de leche
125 cl de nata fresca
1 yema de huevo
Perejil picado
Sal
Pimienta
Un poco de romero
Limpia los champiñones quitándoles toda la tierra que puedan
tener; para ello, sumérgelos en agua rápidamente y sécalos
bien.
Pela la zanahoria y córtala en rodajas. Haz lo mismo con las cebolletas.
Pela y corta en julianas la cebolla grande.
Escalda la carne en agua hirviendo, sácala, escúrrela y
salpimiéntala. Luego, en una cazuela funde 50 g de mantequilla
y pon a pochar la carne con la cebolla grande y la zanahoria. Cuando esté
un poco dorada, espolvorea la harina y una vez que la harina esté
bien fundida, añade el vaso de vino blanco, la leche, agua suficiente
para cubrir la carne (si quieres puedes agregar una pastilla de caldo
de carne) y la rama de romero.
Cúbrelo y déjalo cocer a fuego lento pero en constante
ebullición durante una hora.
Mientras tanto, pon a cocer los champiñones en una cazuela con
un par de cucharadas de agua, 20 g de mantequilla, la mitad del jugo de
limón y un pelín de sal. Cuando empiece a hervir, añade
los champiñones, remuévelo a fuego vivo durante 2 minutos
(que suelten agua), tápalo y apaga el fuego: se acabarán
de cocer solos tranquilamente.
Abrimos un tercer frente: cuece las cebolletas de la misma manera pero
con el fuego lento encendido durante unos 10 minutos hasta que estén
cocidas.
Retira la carne de la olla con la ayuda de una espumadera y mátela
en una cacerola con los champiñones y las cebolletas, mójalo
con jugo de cocción y tápalo hasta que la carne esté
bien blanda.
Por otro lado, haz reducir a la mitad el jugo de cocción de la
carne, cuélalo y añádele la nata, la yema de huevo
y el resto del jugo de limón; caliéntalo durante unos 10
minutos a fuego lento (para que no cuaje la yema).
Incorpora entonces la carne con los champiñones y las cebolletas
pon a punto de sal y espolvorea con perejil.
Sírvelo bien caliente.
Por cierto, que la blanquette está igualmente buena recalentada
del día anterior y añadiéndole aceitunas. Y un consejo:
gana mucho si la acompañas con un buen rosado.