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29 de marzo de 2006
Más que la ensaladilla En Divertinajes hay quien sabe de Rusia mucho más que yo, porque ha vivido allí. Y durante tiempo intentó convencerme de que la gastronomía rusa no era tan limitada como algunos pretendían. Vale, y que los polvorones y la ensaladilla no son los platos estrella del menú a orillas del Moscova. No quiero dictar aquí un curso sobre lo que allí se cocina, pero sí os diré que los rusos comen mucha verdura: col, remolacha, pepinos y pepinillos...
Pues bien. Entre los platos más habituales en las mesas de las
casas rusas (y no sólo: también de las ucranianas, y de
otros países) está el Borsch, una sopa de col y remolacha.
Habida cuenta de que el frío se aleja, y que en verano quizá
nos apetezca menos (¡donde esté un buen gazpacho!) os recomiendo
que aprovechéis estos últimos ramalazos del general invierno
para degustarla. Ingredientes A una cacerola con aceite caliente, echa la carne y, cuando ésta coja color, añade las zanahorias, el nabo y las cebollas. Sofríe hasta que la carne se dore y las verduras estén blandas. Añade la remolacha, el caldo de carne, el vinagre, el laurel y el azúcar. Sazona con sal, revuelve y deja cocer tapado durante 45 minutos. Añade el perejil y el eneldo atados en un ramillete. Luego, el repollo. Y deja cocer otros 30 minutos. Retira el atado de hierbas y las hojas de laurel. ¡Ya está! Al servirlo, echa una cucharada de smetana (crema
fresca: el yogur griego es un sustituto perfecto) sobre el plato de sopa.
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