Los mejillones pueden resultar tan peligrosos como sabrosos, por eso es mejor
no cogerlos uno mismo y comprarlos en el mercado con la seguridad de que
se han criado en aguas no contaminadas, ya que filtran el agua salada a
través de sus cuerpos para extraer los nutrientes, pudiendo absorber
también las toxinas. La mayoría de los que salen a la venta
son de vivero.
Es muy importante escoger bien los mejillones, para
ello hay que fijarse en:
- que tengan la concha entera
- que huelan a frescos
- que no pesen demasiado (pueden estar llenos de arena)
- que no sean demasiado ligeros (pueden estar muertos)
- que no suenen al ser agitados (probablemente estarán muertos)
- que estén cerrados o se cierren al tocarlos.
Y no es menos crucial limpiarlos bien:
1.- Con el borde no cortante de la hoja del cuchillo raspar la concha,
siempre tienen pegados pequeños moluscos y piedras que hay que
despegar.
2.- Con el pulgar apoyado en la hoja del cuchillo, se tira por los filamentos,
las barbas de los mejillones, para arrancarlas.
3.- Con un cepillo de cerdas duras (por ejemplo, un cepillo de limpiar
las uñas), en agua fría, se cepillan bien.
4. Tiramos todos los que tengan la concha rota o no se cierren al darles
un golpe.
5. Se pone a los escogidos en un recipiente con agua fría y sal
durante un par de horas. En este tiempo ellos mismos al filtrar el agua
con sal acabarán de limpiarse a sí mismos.
Ingredientes
2 cucharadas de aceite de oliva
2 escalonias (o cebollas normales) picadas
2 dientes de ajo picados
200 ml de vino blanco seco
1 cucharada de perejil fresco picado
1 cucharadita de harina
½ Kg. de mejillones vivos y limpios
Sal
Pimienta
Pon el aceite en una cacerola y saltea el ajo; cuando empiece a dorarse,
añade las escalonias picadas, hasta que se ablanden; entonces, añade
la harina, y en ese momento echa los mejillones, con mucho cuidado de que
no salte el aceite. Dales una vuelta, remueve unos 10 segundos, y a continuación
añade el perejil y el vino; sazona de sal y pimienta, y tapa la cacerola.
Llévalo a ebullición, y déjalo 5-6 minutos, hasta que
abran los mejillones.
Con una espumadera, saca los mejillones, los que no se hayan abierto
se tiran.
Si la salsa está muy líquida, se puede añadir un
poco de harina para ligarla más.
Los mejillones se sirven en una cazuela de barro, calentada previamente,
bañados por la salsa.
Opcional:
Cuando se está dorando el ajo se puede añadir una punta
de guindilla.