|
18 de mayo de 2005
Lo que va de ayer a hoy
Cuando yo era joven (y os puedo asegurar que de eso no hace tanto), hablar de ensaldas era hablar de una combinación simple basada en tres elementos clave: lechuga, tomate y cebolla , a los que se les podía añadir huevo duro, aceitunas, zanahoria... en fin, os hacéis una idea. Ahora, sin embargo, el concepto ha cambiado (aunque la Real Academia no lo sepa y, en su diccionario, siga definiendo "ensalada" como "Hortaliza o conjunto de hortalizas mezcladas, cortadas en trozos y aderezadas con sal, aceite, vinagre y otras cosas"). Y el verano es una buena ocasión para comprobarlo. Os ofrezco una receta simple, sabrosa y refrescante. Otras vendrán porque, en tiempo de calores, ensaladas son amores (de mi refranero gastronómico particular). Ingredientes Se escaldan los langostinos en agua hirviendo durante 1 minuto y medio. Se pelan y se reservan. Se cuece el pescado, se le quitan las espinas y se pone en una fuente honda. Se agregan los langostinos. Se abren los aguacates y se les retira el hueso. Se corta la pulpa de medio aguacate en lonchas y se añade a la fuente del pescado. Se rocía en contenido de la fuente con el zumo de medio limón, se sazona con sal y se mantiene fresco. Se lava el pimiento, se corta en tiras finas y se añade a lo anterior. Se bate la pulpa restante del aguacate con el zumo de dos limones; se incorpora el yogur y una pizca de sal, se mezcla bien. Se sirve la ensalada fría adornada con la salsa y con rodajas
de limón.
|